La DGT aclara la velocidad real a la que salta el radar: este es el porcentaje exacto de margen antes de multar

La DGT ha reducido los márgenes de tolerancia de sus radares y la vieja "regla del 5 y del 7" ya no sirve como referencia en la mayoría de dispositivos. Te contamos el porcentaje real, según el tipo de radar, que separa un viaje tranquilo de una carta en el buzón.

La DGT tiene un dato que la mayoría de conductores maneja mal: el margen de tolerancia de los radares ya no es el que se aprendió de memoria hace una década. Si todavía calculas tu velocidad de crucero pensando en la famosa «regla del 5 y del 7», es probable que vayas más justo de lo que crees.

El motivo es sencillo: los radares fijos y de tramo se han vuelto más precisos, y esa precisión se traduce en menos margen para el despiste. Conocer el porcentaje exacto —y no el que corre de boca en boca— es la diferencia entre llegar tranquilo a casa o encontrarte una notificación de Tráfico.

Así calcula la DGT el margen antes de multar

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Todo instrumento de medida tiene un error técnico admitido, y los radares no son la excepción. Antes de que un dispositivo pueda sancionar, debe superar un control metrológico del Estado que fija cuánto puede desviarse su lectura de la velocidad real del vehículo.

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Ese control no es un capricho administrativo: responde a una normativa específica que regula cómo se homologan y revisan estos aparatos en toda España. La consecuencia práctica es que no te multan al superar el límite exacto, sino al rebasar el límite más ese colchón técnico.

DGT: el porcentaje real, según el tipo de radar

En vías limitadas a 100 km/h o menos, los radares fijos de última generación aplican habitualmente un margen de 3 km/h, aunque en dispositivos con revisiones menos recientes ese margen puede llegar a los 5 km/h. Por encima de esa cifra, el ajuste pasa a calcularse en porcentaje: un 3% o un 5% según el estado de calibración del equipo, lo que en una autovía de 120 km/h sitúa el disparo en torno a los 124-126 km/h.

Los radares móviles, esos que llevan los coches patrulla o los trípodes junto al arcén, mantienen todavía la conocida «regla del 7»: 7 km/h de margen hasta los 100 km/h y un 7% por encima. El radar de tramo, en cambio, es el más estricto de todos, con tolerancias que bajan hasta el 3 km/h o el 3% porque mide la velocidad media en todo el recorrido, no un instante puntual.

Por qué frenar de golpe ya no sirve de nada

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Durante años, la táctica de frenar en seco al ver la cámara y acelerar de nuevo justo después funcionó con buena parte de los radares fijos tradicionales. Bastaba con levantar el pie unos metros antes y el sistema no tenía forma de saber lo rápido que habías ido antes de esa frenada.

Con los radares de tramo esa estrategia dejó de tener sentido: el dispositivo no mide un instante, sino la velocidad media de tu coche entre dos puntos kilométricos, a veces separados por varios kilómetros. Aunque reduzcas justo al pasar frente a la cámara, si antes circulaste por encima del límite, el sistema lo detecta igual.

Los radares que más están disparando este año

La DGT ha reforzado además la vigilancia con dispositivos dinámicos y camuflados, escondidos en trípodes, coches patrulla sin distintivos y zonas de obras, precisamente para acabar con la costumbre de frenar solo cuando toca. El resultado es una red de control mucho más difícil de anticipar que hace unos años.

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Algunos puntos concretos de la red española concentran un volumen de sanciones muy por encima de la media, con tramos que llegan a disparar varias veces por hora en las temporadas de mayor tráfico. Estos son los rasgos que suelen compartir los tramos con más multas:

  • Cambios bruscos de límite, como pasar de 120 a 80 km/h en apenas dos kilómetros.
  • Curvas o cuestas justo después del cambio de velocidad, donde reaccionar a tiempo cuesta más.
  • Radares de tramo activos, que anulan la táctica de frenar solo al ver la cámara.
  • Zonas de alta siniestralidad histórica, priorizadas por la DGT en sus operativos de verano.

La escala de multas según cuánto superes el margen

Una vez descontado el margen de tolerancia, el importe de la sanción depende directamente de cuántos kilómetros por hora te hayas pasado del límite real. La estructura general se mantiene estable respecto a años anteriores, aunque la vigilancia sí se ha intensificado de forma notable.

Los excesos leves, hasta 20 km/h sobre el límite, conllevan una multa de 100 euros sin pérdida de puntos, mientras que los excesos moderados —entre 21 y 30 km/h— suben hasta los 300-400 euros y restan 2 puntos del carné. A partir de ahí, la escala se endurece con rapidez: los excesos graves llegan a los 500 euros y hasta 6 puntos, y superar los 50 km/h sobre el límite puede derivar en un proceso penal.

Hacia dónde va la vigilancia y el consejo que de verdad funciona

La tendencia para los próximos meses apunta a una vigilancia cada vez más fina: más radares de tramo, más dispositivos dinámicos y menos margen de reacción para quien improvisa al volante. El Congreso tramita además una reforma que rebajaría los umbrales a partir de los cuales el exceso de velocidad deja de ser una multa administrativa para convertirse en delito.

La buena noticia es que la estrategia para evitarlo no ha cambiado nunca: respetar el límite en el momento exacto del cambio de velocidad, no solo al pasar frente a la cámara, sigue siendo la única fórmula que funciona de verdad. Ajustar el pie al acelerador un poco antes de lo que marca el cartel es, a día de hoy, mucho más barato que fiarse de un margen que cada año se hace más estrecho.