Juanma Moreno abre el curso andaluz con un objetivo: preservar su perfil propio frente a Vox dentro de la coalición que comparte en San Telmo.
El presidente andaluz arranca el nuevo periodo de sesiones con una estrategia que lleva diseñando desde antes del acuerdo de julio, cuando el Partido Popular y Vox cerraron el reparto de carteras. Turismo, Justicia, Administración Local y Desregulación, más una vicepresidencia, pasaron a manos de los de Abascal, y Moreno se mantiene desde entonces en un equilibrio entre cesiones y agenda propia.
Ese equilibrio no es casual. Fuentes del Ejecutivo andaluz consultadas por Moncloa.com describen una obsesión: que la gestión de la Junta no desdibuje el trabajo de ocho años, ni arrastre a Andalucía hacia el guion de otros pactos territoriales, como se refleja en el portal oficial de la Junta.
La fractura migratoria que tensa a Moreno y a Vox
La primera gran grieta ha llegado con la acogida de menores inmigrantes no acompañados. Mientras Extremadura, Castilla y León y Aragón han rechazado recibir a estos menores y han anunciado la impugnación judicial de los expedientes, Andalucía ha sido la única comunidad con Vox en el Gobierno dispuesta a sentarse a negociar con Moncloa.
La posición de Moreno se apoya en dos documentos de signo opuesto. El punto 12 del acuerdo con Vox defiende explícitamente ‘no más MENA’ y un plan de retorno y repatriación de inmigración ilegal. Pero existe también un convenio de 2024 entre Andalucía y Ceuta que sigue vigente y compromete a ambas administraciones a agilizar el traslado y la acogida de menores en situaciones de contingencia migratoria.
El líder de Vox en Andalucía y vicepresidente segundo, Manuel Gavira, dejó clara la posición de su partido al asegurar que se opondría ‘por tierra, mar y aire’ a cualquier reparto de menores hacia territorio andaluz. Este choque se acentuó cuando la consejera de Servicios Sociales, Familia e Igualdad, Loles López, respaldó de forma telemática la transferencia de 25 millones de euros para alojamiento, manutención y asistencia jurídica y sanitaria de estos menores.
El pulso migratorio no es un simple desacuerdo de gestión: es la primera prueba de la autoridad de Moreno dentro de una coalición con Vox.
López defendió que la comunidad ‘cumplirá con sus obligaciones legales’, aunque matizó que ese compromiso no equivale a respaldar la gestión migratoria del Ejecutivo de Pedro Sánchez. La respuesta de Gavira no se hizo esperar: su partido ha solicitado una comisión de seguimiento urgente del acuerdo para coordinar las decisiones de inmigración, y ambas partes sostienen que el pacto no se ha incumplido.
Los incendios, el calendario y la estrategia de no confrontación

La gestión de los incendios forestales añade otro frente, esta vez con la oposición. El fuego de Niebla, en Huelva, calificado por Moreno como ‘una bestia nunca antes vista’, arrasó 33.000 hectáreas en once términos municipales y se ha convertido en el más devastador de la historia reciente andaluza. El incendio de Los Gallardos, en Almería, causó 14 muertos y calcinó 7.000 hectáreas.
PSOE-A, Adelante Andalucía y Por Andalucía pidieron un pleno extraordinario, pero la Diputación Permanente de la Cámara lo rechazó con los votos de PP-A y Vox. Las explicaciones llegarán en el primer pleno ordinario del nuevo periodo de sesiones, previsto para el 16 y 17 de septiembre.
Moreno evita la confrontación directa con quienes hace unos meses representaban ‘el lío’ y prefiere trasladar que la prioridad durante la emergencia fue apagar el fuego, no dar cuentas políticas. La estrategia le permite contener el desgaste, pero deja en manos de la oposición la bandera de la transparencia.
El Eje del Poder Popular
Andalucía se ha convertido en en el laboratorio más delicado del PP en su relación con Vox. En Génova observan, con matices, la estrategia de Moreno: no cuestionan su autonomía, pero saben que cualquier fractura en San Telmo tendrá lectura nacional. Los barones populares de otras comunidades con acuerdos con Vox siguen de cerca este pulso, porque mide la capacidad del PP para gobernar con los ultraconservadores sin ceder las políticas de gestión.
El aterrizaje territorial es evidente. La vicepresidencia y las carteras cedidas a Vox colocan a Gavira sobre competencias sensibles, como la Justicia y sus unidades de valoración forense integral. En 2026, diez mujeres han sido asesinadas por violencia de género en Andalucía, y Vox ha intentado rebautizar la lacra como ‘violencia intrafamiliar’ o ideología. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, calificó de ‘irresponsabilidad’ dejar esas competencias en manos de quienes niegan la violencia machista, mientras la consejera López defiende el compromiso del Gobierno andaluz con la igualdad.
El riesgo inmediato no es una ruptura, sino un goteo de deserciones simbólicas. La comisión de seguimiento reclamada por Vox fijará el tono del otoño andaluz. Si Moreno impone su criterio constitucionalista sin romper el acuerdo, reforzará su imagen moderada ante las andaluzas de 2027. Si cede a la presión de Gavira, el perfil propio que busca quedará tocado.
El precedente histórico no es menor: el PP andaluz ha pasado de necesitar socios a gobernar con mayoría absoluta, y de ahí a compartir Consejo de Gobierno de nuevo. La pregunta es si Moreno puede mantener el centro del tablero mientras su socio empuja hacia la trinchera ideológica. El próximo pleno del Parlamento andaluz, el 16 y 17 de septiembre, servirá como primer termómetro.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Moreno mantiene el perfil propio y la gestión moderada frente a la agenda de Vox, sin romper la coalición.
- Protagonista: Juanma Moreno (presidente de la Junta de Andalucía).
- Próximo hito: Pleno ordinario del Parlamento andaluz el 16 y 17 de septiembre y comisión de seguimiento del pacto con Vox.
