La dimisión de Tomàs Carrión como secretario general de Interior abre una nueva grieta en el Govern de Salvador Illa. Es la segunda salida de un alto cargo en 24 horas, después de que la consejera de Educación, Esther Niubó, cesara a Teresa Sambola por el error en la elaboración de las pruebas PISA 2025.
Carrión deja el número dos del departamento que dirige Núria Parlon y regresa a su plaza en el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, municipio del que la propia consellera fue alcaldesa. Fuentes conocedoras de la decisión confirman a Crónica Global que la salida estaba comunicada desde hace días, pero su trascendencia coincide con un momento especialmente sensible para Interior.
La persona elegida para sustituirle es Joana Ricardo Hoyos, hasta ahora directora general de Administración de Seguridad. Licenciada en Derecho por la Universitat de Barcelona-Abat Oliba CEU y con un máster en Dirección y Liderazgo Públicos, Ricardo es un perfil jurídico de la propia casa.
Una dimisión pactada en el corazón de Interior
La marcha no se ha presentado como un cese, sino como una decisión personal de Carrión. Según ha avanzado El Periódico, comunicó su intención de no continuar en el cargo hace varios días. Desde la cúpula de Interior agradecen la labor desempeñada durante estos dos últimos años y ponen en valor su papel en la reorganización del departamento.
En el comunicado con el que se oficializa su salida, la consellera Parlon destaca su ‘gran profesionalidad’, su ‘dedicación extraordinaria’ y su ‘clara vocación de servicio’. Carrión había llegado al Govern después de dirigir las áreas de Seguridad Ciudadana, Espacio Público y Medio Ambiente en Santa Coloma.
La lectura política de la sustitución no es menor. Interior es uno de los departamentos con mayor exposición del Govern: gestiona Mossos d’Esquadra, emergencias, y seguridad pública. La salida del secretario general, por tanto, toca una de las patas más sensibles del Ejecutivo autonómico.
La dimisión de Carrión no llega por una crisis puntual; llega en plena cuenta atrás para el cambio más delicado de Interior.
Joana Ricardo, un relevo de casa con perfil jurídico
Joana Ricardo Hoyos no es una desconocida para el departamento. Hasta ahora ejercía como directora general de Administración de Seguridad, pieza clave en los circuitos internos de Interior. Antes de incorporarse al Govern fue jefa de los Servicios Jurídicos y secretaria general accidental del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet. También trabajó como técnica en la Oficina Antifraude de Cataluña.
Su perfil combina administración local y derecho administrativo, lo que casa con la necesidad de blindar jurídicamente un departamento que acumula decisiones controvertidas. La elección de una profesional de la misma casa sugiere voluntad de continuidad, no de ruptura.
Con todo, el relevo se produce en un momento en que Interior prepara cambios estructurales de mayor calado. El próximo mes de octubre está prevista la jubilación del comisario jefe de los Mossos, Miquel Esquius. La consellera ha insistido en sus últimas entrevistas en que la sustitución debe abordarse de forma consensuada para evitar divisiones internas en el cuerpo, como ha ocurrido con nombramientos anteriores.

La inestabilidad del Govern Illa en plena renovación policial
La salida de Carrión es la segunda baja en la alta administración del Govern en menos de 24 horas. En Educación, el cese de Teresa Sambola por el fallo en las pruebas PISA 2025 ya había abierto una crisis que ERC y Junts trataron de explotar contra el Govern de Illa. Ahora Interior se suma a la conversación, no por un error operativo, sino por una dimisión pactada.
La coincidencia temporal no conviene al relato de estabilidad que Moncloa y el PSC venden desde la investidura. Que dos departamentos distintos pierdan a sus secretarios generales en un mismo ciclo informativo alimenta la percepción de un Govern en revisión permanente. En esta redacción entendemos que el coste inmediato es más político que orgánico: la dimisión de Carrión no compromete la seguridad pública ni desestabiliza a Mossos, pero sí ofrece munición a la oposición.
El precedente más cercano en el área de Interior es la sustitución del propio comisario jefe, un proceso históricamente tenso. La elección de un perfil técnico y de casa para la Secretaría General puede leerse como un intento de blindar el departamento ante la tormenta política que se avecina con la jubilación de Esquius. La Generalitat necesita que el cambio en la cúpula policial no se contamine con la guerra partidista.
Hay un matiz de fondo que conviene no pasar por alto. Tanto Carrión como Ricardo provienen del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, el mismo espacio político del que llegó la consellera Parlon. La continuidad territorial evita sobresaltos, pero también confirma que los relevos en Interior se cocinan dentro del círculo de confianza de la titular. No es ilegal ni irregular, pero explica por qué la oposición puede construir un relato de endogamia en un departamento tan sensible.
Queda por ver si la bicefalia entre el relevo de la Secretaría General y la futura comisaría jefe se gestiona con la misma discreción. La incógnita se resolverá en el Consell Executiu que formalice los nombramientos, previsiblemente en las próximas semanas. Lo que ya es seguro es que el Govern Illa no ha cerrado ni mucho menos su capítulo de inestabilidad interna.

