EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Comisión de Peticiones de la Eurocámara ha pedido a la Comisión Europea una investigación preliminar sobre la eólica marina y su impacto en la pesca y el medio marino.
- ¿Quién está detrás? La asociación canaria Miracanarias, con apoyo de otras organizaciones pesqueras, presentó la petición 0620/2026.
- ¿Qué impacto tiene? El expediente también se remite a las comisiones de Pesca y de Medio Ambiente y afecta al acceso a caladeros de la flota española.
La Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha pedido a la Comisión Europea una investigación preliminar sobre el despliegue de la eólica marina y sus efectos sobre la pesca profesional y el medio marino. La decisión, adoptada el pasado 27 de agosto, mantiene abierto el expediente 0620/2026 impulsado por la flota canaria.
La petición no se queda en el cajón de una sola comisión. Se ha remitido de forma simultánea a la Comisión de Pesca (PECH) y a la Comisión de Medio Ambiente, Clima y Seguridad Alimentaria (ENVI). Ese movimiento importa: obliga a evaluar el despliegue eólico marino desde dos lentes distintas, la de los ecosistemas y la de los caladeros.
El expediente 0620/2026 y la base jurídica de la petición
La iniciativa parte de la Asociación de Armadores y Pescadores canarios Miracanarias. Su denuncia ante el Parlamento Europeo plantea un incumplimiento del Derecho de la Unión por parte de España en la aplicación de la eólica marina, en perjuicio del sector pesquero. Según la asociación, las autoridades españolas ignoraron estudios científicos encargados específicamente sobre los efectos de la energía eólica marina.
La Comisión de Peticiones no ha resuelto todavía sobre el fondo de esas afirmaciones. Lo que sí ha hecho es recordar que cualquier despliegue de energía eólica marina debe cumplir la legislación comunitaria. En concreto, la normativa sobre hábitats y aves, la estrategia marina, la ordenación del espacio marítimo, la Política Pesquera Común, la evaluación ambiental estratégica y la evaluación de impacto ambiental.
El sector pesquero sostiene que la coexistencia entre renovables marinas y pesca no puede darse por supuesta. Tiene que demostrarse con planificación, información suficiente y evaluación socioeconómica. La discusión toca un punto sensible: el acceso a caladeros tradicionales y el desplazamiento del esfuerzo pesquero.
El caso canario añade una particularidad. La flota de pequeña escala depende de recursos locales y zonas costeras próximas. Cualquier exclusión espacial por parques eólicos marinos golpea primero a los barcos más pequeños.
El documento retirado: la flota canaria exige explicaciones a Transición Ecológica
En la denuncia aparece un elemento incómodo. Miracanarias asegura que un documento técnico sobre los efectos de las energías renovables marinas estuvo accesible en un portal del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Fue retirado menos de 48 horas después. El sector conserva una copia y pide que se aclare su procedencia, finalidad y fecha de publicación.
El documento recopila literatura científica sobre campos electromagnéticos de cables submarinos, ruido, vibraciones, emisiones de calor y luz artificial nocturna. También analiza los efectos potenciales de la eólica marina flotante, sobre el bentos. La coma sobra, pero ilustra cómo los estudios llegan a la opinión pública.
La compatibilidad entre eólica marina y pesca no puede darse por supuesta: debe demostrarse antes de consolidar nuevos usos del espacio marítimo.
La Comisión de Peticiones no ha cerrado el expediente. Al revés, la remisión a PECH y ENVI abre una nueva fase de examen europeo. Las organizaciones pesqueras seguirán aportando documentación técnica, científica y jurídica.
Cosas de la planificación marítima.
El Eje del Poder Europeo
La tensión entre renovables marinas y pesca profesional no es nueva en la Unión. Ya se vio en el Mar del Norte con los primeros grandes parques eólicos. La diferencia ahora es que la presión llega a aguas del sur, donde la flota artesanal tiene más peso y menos margen de maniobra.
España ocupa una posición incómoda en este pulso. Por un lado, la eólica marina flotante es una pieza clave del despliegue renovable ibérico. Por otro, la flota canaria representa un eslabón sensible en términos de empleo y ordenación costera. Bruselas tendrá que decidir si el expediente avanza con una investigación preliminar o si se queda en una llamada de atención.
La Plataforma Europea de Ordenación del Espacio Marítimo, financiada por la propia Comisión Europea, reconoce que la relación entre ambas actividades puede ser compleja y conflictiva. Identifica exclusión espacial, pérdida de acceso a caladeros y costes adicionales por desplazamiento. También advierte de que faltan datos sobre la distribución espacial de la flota de pequeña escala.
La lectura estratégica es clara: la política verde europea necesita convivir con la política pesquera común. De lo contrario, cada megaproyecto eólico encenderá un conflicto local que acabará, como este, en los pasillos de Bruselas.
La próxima ventana crítica es la respuesta de la Comisión Europea. Si acepta abrir la investigación preliminar, el expediente ganará peso técnico. Si la rechaza, el sector pesquero llevará la batalla a las comisiones PECH y ENVI. El pulso no está cerrado.

