7 movimientos con billetes que el banco notifica en silencio a la Agencia Tributaria

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Ingresar más de 3.000 € en efectivo en una cuenta

A pile of money sitting on top of a table

El ingreso de más de 3.000 euros en efectivo en una cuenta es uno de los casos en los que la entidad financiera actúa como informante del fisco sin avisar al cliente. La obligación nace de la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo de capitales y su reglamento, que obligan al banco a comunicar a la Agencia Tributaria cualquier imposición en metálico que supere ese importe. La comunicación se produce de forma automática y a año vencido, en una declaración informativa anual en la que constan el nombre y el NIF de quien realiza la operación, la fecha, el importe exacto y el número de cuenta donde se abona el dinero. El titular no firma nada ni recibe aviso previo: el movimiento queda registrado y cruzado con sus datos fiscales en silencio, y solo si Hacienda lo considera relevante se convierte en un requerimiento para justificar la procedencia de los fondos.

Lo que hace singular a este umbral es su cercanía a operaciones cotidianas: no hace falta mover decenas de miles de euros para activar el protocolo, y tampoco sirve fraccionar el dinero para esquivarlo. Si un cliente ingresa varios importes inferiores que, sumados, superan los 3.000 euros en un periodo corto, la entidad está obligada a reportarlo como si fuera una única operación, un control pensado para impedir que se eluda la vigilancia del SEPBLAC. Depositar efectivo por encima de esa cifra no es ilegal, pero la notificación silenciosa puede desembocar en una petición para acreditar el origen del dinero con nóminas, facturas o escrituras. Si no se justifica, Hacienda puede considerarlo renta no declarada y aplicar sanciones de entre el 50% y el 150% del importe, más intereses y recargos.

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