Meteocat confirma el verano más cálido en Cataluña: 59 noches tórridas en Barcelona

El verano meteorológico de 2026 dejó una anomalía superior a los 3 grados y marcó récords en los observatorios centenarios. Barcelona sumó 59 noches tórridas y Lleida hasta 15 días con más de 40 grados.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A toda Catalunya, con impacto especialmente intenso en Barcelona, Lleida y el interior.
  • ¿Cuándo ha ocurrido? Durante el verano meteorológico de 2026, que comprende los meses de junio, julio y agosto.
  • ¿Qué confirma Meteocat? El verano más cálido desde que hay registros, con 59 noches tórridas en Barcelona y sequía en buena parte del territorio.

Meteocat confirma que el verano meteorológico de 2026 ha sido el más cálido registrado en Catalunya. El balance del Servei Meteorològic de Catalunya, publicado este 2 de septiembre, sitúa la anomalía térmica en más de 3 grados respecto al periodo 1991-2020.

Un verano sin precedentes en los observatorios históricos

La excepcionalidad no se apoya en una sola estación. Según Meteocat, la mayoría de las estaciones automáticas con más de 20 años de historia y una veintena de series climáticas históricas de Catalunya reflejan el mismo patrón. Entre esas series se incluyen las centenarias del Observatori Fabra de Barcelona y del Observatori de l’Ebre.

En algunos sectores de los Pirineos Occidentales, la Plana de Vic y otros puntos del interior, la anomalía térmica del verano superó los 4 grados. Julio, además, se convirtió en el mes de julio más cálido desde que existen registros, con anomalías que superaron los 5 grados respecto al valor climático mensual.

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Barcelona y Lleida: del récord nocturno a la sequía

Uno de los datos más duros del balance está en Barcelona. La estación de Barcelona-Can Bruixa acumuló 59 noches tórridas, es decir, noches en las que la temperatura no bajó de los 25 grados. El calor también se prolongó en el interior: veinte días del verano registraron temperaturas iguales o superiores a los 40 grados en algún punto de Catalunya.

De ese total, Lleida-La Femosa concentra 15 días con máximas de 40 grados o más. La sucesión de episodios extremos incluye la ola de calor del 21 al 24 de junio, la del 6 al 9 de julio, varios picos entre el 12 y el 24 de julio, del 28 al 31 del mismo mes y del 12 al 21 de agosto.

La cifra de 59 noches tórridas en Barcelona confirma que el calor ya no es solo diurno: impide también descansar durante la madrugada.

En cuanto a la lluvia, el verano fue muy seco en buena parte de Catalunya. La excepción es el Camp de Tarragona, donde los aguaceros de agosto elevaron localmente la precipitación hasta un 200% por encima de la media climática estival. En las estaciones de el Vendrell y Torredembarra fue el verano más lluvioso de los últimos 25 y 26 años, respectivamente, por los episodios de los días 22 y 24 de agosto.

El contraste es notable. En comarcas como el Segrià, el Montsià, el Baix Ebre y el Pla d’Urgell, la precipitación acumulada se quedó por debajo de los 10 milímetros. Sequía en el sur y récord de tormentas en el Camp de Tarragona: las dos caras del mismo verano.

Qué dice este balance del clima en Catalunya

La anomalía de más de 3 grados no es solo una cifra técnica. En climatología, una variación de unas décimas ya resulta relevante. Que una veintena de series con más de 75 años, incluidas dos series centenarias, hayan marcado récord refuerza la robustez del dato. El calor extremo en Catalunya ya no se presenta como un episodio aislado, sino como una tendencia que encadena veranos.

La lectura hídrica añade presión. Mientras el litoral del Camp de Tarragona sufrió tormentas intensas, buena parte del interior y del sur acumuló menos de 10 litros por metro cuadrado. Ese desequilibrio obliga a mirar el balance con doble escala: la emergencia del calor nocturno en Barcelona y la fragilidad hídrica de comarcas que, a 2 de septiembre, ya encaran el otoño con reservas de humedad bajas.

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El verano meteorológico de 2026 ya forma parte de la serie histórica. La cuestión no es si volverá a repetirse, sino cuántas noches más pasarán en vela los vecinos de Barcelona mientras el interior sigue seco.