La puerta giratoria entre la alta administración y el Ibex 35 vuelve a estar en el centro de la actualidad. Al menos diez exministros o ex altos cargos del Gobierno suenan ahora mismo para ocupar sillones en grandes cotizadas españolas. El patrón se repite: quien diseñó el marco regulatorio en energía, telecomunicaciones o fiscalidad acaba sentándose al otro lado, en el consejo de la empresa regulada. La lista abarca desde el exministro de Industria y Energía José Manuel Soria, vinculado a Repsol, hasta el exministro de Ciencia Pedro Duque, candidato a un puesto en el Consejo de Indra, con nombres del PP y del PSOE por igual.
El criterio para incluir a cada nombre no es el nombramiento confirmado, sino el rumor corporativo o la negociación que ha trascendido. Hay perfiles como Alberto Nadal, exsecretario de Estado de Energía, que podría aterrizar en Endesa, o Elena Salgado, exministra de Hacienda, que suena como consejera de IAG, la matriz de Iberia. La mayor parte no son ejecutivos, sino consejeros, a veces presentados como independientes, lo que acentúa la contradicción con su pasado regulador. Todos coinciden en un punto: han gestionado áreas estratégicas —energía, banca, aeropuertos, defensa o digitalización— en las que el sector privado necesita contactos y conocimiento de los pasillos del poder.
10Pedro Duque, exministro de Ciencia, suena para el consejo de Indra
Pedro Duque ya no necesita siquiera sonar para el consejo de Indra: está dentro de su órbita. El exministro de Ciencia e Innovación (enero de 2020-julio de 2021) y primer astronauta en viajar al espacio en representación de España preside Hispasat, la operadora de satélites que Indra absorbió el 30 de diciembre de 2025 al cerrar la compra del 89,68% del capital a Redeia por 725 millones de euros. Lejos de salir en la reestructuración, Duque se ha mantenido como presidente no ejecutivo del consejo de Hispasat, renovado en enero de 2026, mientras la compañía, el campeón tecnológico y de defensa del IBEX 35 participado por la SEPI, integra el negocio espacial y la filial militar Hisdesat. Y ahí radica el siguiente paso del culebrón: informaciones de ABC ya señalaban en febrero de 2025 que Duque era el nombre preferido para dirigir la nueva filial espacial del grupo una vez cerrada la operación.
El caso reúne todos los ingredientes de la puerta giratoria que el Gobierno prometió atajar. Duque saltó del Consejo de Ministros a la presidencia de Hispasat, una empresa de capital público con representantes de la SEPI y del Ministerio de Defensa en su consejo, y ahora ese puesto queda engullido por una cotizada controlada por el Estado que gestiona programas estratégicos como SpainSat NG, PAZ o el europeo Iris2. La oposición y los medios críticos con el Ejecutivo le colocan entre los últimos «dedazos» de Pedro Sánchez, junto a Raquel Sánchez o Marc Murtra, subrayando la contradicción de un presidente que prometió cerrar estas prácticas y las ha multiplicado en Correos, Telefónica o la propia Indra. La coartada es su perfil técnico, difícilmente discutible para dirigir un operador satelital. El problema es el solapamiento: un exministro que supervisó la política científica del país preside ahora una operadora estratégica integrada en un grupo que vive de contratos públicos ligados a la defensa, con la SEPI en ambos lados del tablero. La frontera entre lo público y lo privado se ha difuminado por completo.

