Irán declara una zona de exclusión marítima en el Golfo Pérsico y la Armada de EE. UU. mantiene el estrecho de Ormuz abierto

Teherán anuncia una zona restringida y eleva la presión, pero el tránsito energético se mantiene en nueve millones de barriles diarios. España sigue expuesta por la vía de los precios globales del crudo y del gas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Irán ha anunciado una zona restringida para la navegación en el Golfo Pérsico. Un alto funcionario estadounidense asegura que el estrecho de Ormuz está totalmente abierto bajo control de la Armada de Estados Unidos.
  • ¿Quién está detrás? El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, con Mohsen Rezaei como portavoz, y el Centcom, el mando militar estadounidense para Oriente Próximo.
  • ¿Qué impacto tiene? Unos nueve millones de barriles diarios de crudo atraviesan Ormuz. Cualquier interrupción encarecería la energía en Europa y en España.

El estrecho de Ormuz está abierto y bajo control de la Armada de Estados Unidos, frente a la amenaza iraní de imponer una zona de exclusión en el Golfo Pérsico.

Un alto funcionario estadounidense aseguró este lunes que la vía marítima está ‘totalmente abierta y bajo control de la Armada’ y que Washington espera que el tráfico comercial aumente. La declaración responde al anuncio del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, quien adelantó una zona prohibida que partiría de la línea de bloqueo naval estadounidense y se extendería por el Golfo Pérsico.

El pulso naval, en cifras y amenazas cruzadas

El Centcom ha redirigido 94 buques comerciales, ha inutilizado tres y ha abordado dos desde que Washington reimpuso el bloqueo naval a los puertos iraníes a mediados de julio. Donald Trump había anunciado días antes que todas las minas de aguas internacionales habían sido retiradas o destruidas. La vía sigue abierta pese a la retórica.

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La limpieza de las minas duró unos cuatro meses. Buzos y SEAL de la Armada trabajaron sobre todo de noche, con vehículos no tripulados, embarcaciones autónomas y sonar, para localizar y destruir unas 80 minas colocadas por la Guardia Revolucionaria iraní, según la Organización Marítima Internacional. El comandante del Centcom, Brad Cooper, calificó la operación de hito mayor. Fue el trabajo nocturno de cuatro meses.

El secretario de Energía, Chris Wright, cifró el domingo en unos nueve millones de barriles diarios el crudo que atraviesa el estrecho de Ormuz. Ese volumen sostiene la calma de los mercados. Con los oleoductos regionales, la cifra total recupera dos tercios o más de de los niveles previos al conflicto.

Washington no necesita el permiso de Teherán para mantener abierto el estrecho de Ormuz. Tampoco para recomponer el flujo de petróleo que alimenta a Europa.

Las amenazas iraníes, sin embargo, no desaparecen. El ministro de Defensa en funciones, Majid Ibn Reza, aseguró que Teherán posee tecnología para atacar buques estadounidenses. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió de que, si se golpean activos iraníes, responderá contra intereses energéticos estadounidenses en la región.

Qué significa para España y para el precio del petróleo

España es muy sensible al precio global del Brent y al gas natural licuado. No importa crudo iraní de forma relevante, pero cualquier alteración del estrecho de Ormuz elevaría la prima de riesgo en los mercados europeos y en la factura energética española.

De momento, los mercados observan más gestos que cortes físicos. El flujo se mantiene en torno a los nueve millones de barriles diarios y el Gobierno español y Bruselas siguen la evolución sin adoptar medidas de emergencia. La amenaza de zona de exclusión no ha alterado todavía los suministros.

La Lógica de Washington

La apuesta de Washington responde a una lógica clásica de seguridad energética: mantener el tránsito marítimo abierto y negar a Teherán un instrumento de chantaje sobre el precio del petróleo. Hay un precedente claro: en 1987, durante la guerra entre Irán e Irak, la Administración de Ronald Reagan puso en marcha la Operación Earnest Will para escoltar petroleros en el Golfo Pérsico y proteger el flujo de crudo. Entonces, como ahora, el argumento no era solo militar: era económico.

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En esta ocasión, la presión económica sobre Irán combina sanciones, bloqueo naval y protección activa del tráfico comercial. La coalición que respalda el movimiento integra al Partido Republicano y al sector energético. La proyección inmediata queda atada a la capacidad real de Teherán de aplicar su zona de exclusión. Para España, la lectura estratégica es doble: los precios se mantienen contenidos mientras la disuasión funcione, pero la prima de riesgo seguirá viva mientras Irán pueda mantener la amenaza.

Ficha del Caso

  • El caso: Irán anuncia una zona restringida en el Golfo Pérsico mientras Estados Unidos asegura que el estrecho de Ormuz permanece abierto bajo control de su Armada.
  • Datos clave: 94 buques redirigidos, tres inutilizados y dos abordados; unas 20 naves estadounidenses; 80 minas retiradas; nueve millones de barriles diarios.
  • Para España: Exposición indirecta vía precios globales del crudo y del gas; sin corte físico de suministro, la factura energética podría encarecerse si la tensión se mantiene.