El precio del gas en Europa toca máximos de 2022 y el Brent supera los 105 dólares por Irán

El TTF supera los 82 euros por megavatio hora y acumula una subida del 155% desde la guerra en Irán. El BCE sube los tipos un cuarto de punto, hasta el 2,5%, y vuelve a situar la energía en el centro del debate inflacionista.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El gas europeo TTF ha superado los 82 euros por megavatio hora, máximos de diciembre de 2022, y el Brent ha rebasado los 105 dólares.
  • ¿Quién está detrás? La guerra en Irán y los ataques alrededor del estrecho de Ormuz tensionan la oferta; el BCE sube los tipos por el repunte energético.
  • ¿Qué impacto tiene? La factura energética y la inflación española vuelven a presionar, justo cuando la política monetaria se endurece de nuevo.

El TTF, la referencia del gas natural en Europa, ha tocado este jueves máximos de finales de 2022 al superar los 82 euros por megavatio hora. El Brent, crudo de referencia europeo, rebasa los 105 dólares por barril. Y el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir los tipos de interés en 25 puntos básicos.

La decisión del Consejo de Gobierno del BCE sitúa la tasa de depósito en el 2,5%, la de refinanciación en el 2,65% y la facilidad marginal de préstamo en el 2,90%. Es la segunda subida del año. La institución no ha ocultado el motivo: la energía vuelve a ser el vector de contagio de la inflación europea.

El BCE sube los tipos un cuarto de punto por el repunte energético

La autoridad monetaria con sede en Fráncfort no ha tardado en verbalizar lo que el mercado ya descontaba. El gas europeo suma un alza superior al 155% desde el inicio de la guerra en Irán, según datos recogidos por Bloomberg. Son niveles de diciembre de 2022, cuando la crisis del gas ruso golpeaba a la industria y a las familias.

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El petróleo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también supera los 100 dólares con subidas superiores al 4%. El Brent acumula más del 70% de avance en el año, aunque sigue lejos de los 126 dólares alcanzados en abril. El estrecho de Ormuz, que mueve una parte relevante del crudo mundial, es el gran foco de tensión. No hay tregua en los mercados de crudo.

En Oriente Próximo, la guerra no da señales de pausa. Estados Unidos y Teherán han intensificado los ataques en torno al estrecho de Ormuz, mientras Washington mantiene su campaña de sanciones para asfixiar a la economía iraní. Donald Trump ha emplazado a cerrar el conflicto después de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Teherán defiende sus ataques como legítima defensa. Israel Katz, ministro de Defensa israelí, ha advertido de una respuesta contundente.

El gas TTF castiga la inflación española y el margen fiscal

Brent 105 dólares

España lo nota en la factura. El gas natural fija el precio marginal del mercado mayorista de electricidad en muchas horas, por lo que la subida del TTF se traduce casi de inmediato en los costes de las comercializadoras y en la tarifa regulada de los hogares. Las renovables amortiguan el golpe, pero no eliminan el arrastre de un combustible que Europa sigue importando.

La energía ha dejado de ser un shock pasajero: el BCE ha elevado tipos en plena guerra y España vuelve a mirar la inflación con la lección de 2022 todavía fresca.

La subida del BCE llega en en un momento delicado. El Tesoro Público tiene que financiar una deuda elevada y cada emisión sale más cara con el precio del dinero al alza. Las empresas electrointensivas —cerámica, química, siderurgia— son las primeras en sufrir un shock energético que erosiona márgenes y competitividad.

El Gobierno español no puede desacoplar su estrategia energética de Bruselas. El plan REPowerEU, diseñado para reducir la dependencia del gas ruso y acelerar las renovables, afronta ahora la paradoja de un mercado global encarecido por un conflicto en el golfo Pérsico que Bruselas no controla. España ha ganado margen con la diversificación de proveedores —Argelia, Estados Unidos, regasificación—, pero el precio sigue marcando la agenda.

A nivel nacional, la presión energética también complica el final de año político. El Gobierno defiende las medidas de protección a los hogares y la senda de renovables, pero la oposición ya utiliza el repunte del gas y la subida de tipos para cuestionar la gestión económica. La batalla de los precios se juega en Bruselas y en el recibo de la luz.

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El Eje del Poder Europeo

La subida del BCE vuelve a abrir el pulso entre Berlín, París, Roma y Madrid. Los halcones monetarios del norte —Alemania, Países Bajos, Austria— querían una señal dura contra la inflación energética; los países del sur, con España e Italia en primera línea, reciben el encarecimiento con menor margen fiscal y una economía más expuesta al gas.

No es la primera vez que la UE asiste a este guion. En la crisis del gas de 2022, la combinación de cortes rusos, precios disparados y subidas de tipos del BCE castigó el crecimiento del sur europeo. La diferencia ahora es que la guerra en Irán no toca solo a Rusia: golpea a una ruta clave del crudo y refuerza la sensación de que Europa sigue siendo vulnerable ante cualquier conflicto en Oriente Próximo.

La lectura estratégica para España es incómoda. Cada punto básico adicional encarece la financiación de la deuda y enfría el consumo interno, mientras la inflación energética resta renta disponible a las familias. La próxima reunión del Consejo Europeo y los nuevos datos de inflación de Eurostat marcarán el tono de la recta final del año.