EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Isabel Perelló ha censurado en la Apertura del Año Judicial las ‘descalificaciones’ a los jueces desde responsabilidades institucionales.
- ¿Quién está detrás? La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, con el Rey Felipe VI y Alberto Núñez Feijóo como asistentes.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza la separación de poderes que el PP defiende frente al Gobierno y da cobertura jurídica a las exigencias sobre Ceuta.
Isabel Perelló ha lanzado este jueves un aviso directo al Gobierno: sin independencia judicial no hay Estado de Derecho. La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial ha aprovechado la solemne Apertura del Año Judicial para defender a jueces y magistrados frente a las ‘descalificaciones’ que llegan desde posiciones institucionales.
Un aviso de Estado frente a las injerencias del Gobierno
Ante el Rey Felipe VI, con Félix Bolaños y Alberto Núñez Feijóo como testigos, la magistrada ha asegurado que una Justicia sometida a presiones deja de ser Justicia. Y ha evitado la ambigüedad: ‘No es admisible que la descalificación pública de los jueces se convierta en un instrumento de presión sobre el ejercicio de la jurisdicción’.
La intervención no se ha limitado a la defensa corporativa de la carrera. Perelló ha situado la advertencia en el plano constitucional: el Poder Judicial es, por mandato de la Constitución, un ‘verdadero contrapeso de los demás poderes del Estado’. La crítica a las resoluciones es legítima; atribuir a los jueces propósitos políticos, no.
La presidenta del Consejo General del Poder Judicial ha recordado que la lealtad institucional ‘no es una simple deferencia política’, sino cooperación entre poderes. En un momento de tensión entre Moncloa y buena parte de la judicatura, el aviso tiene destinatario claro.
Ceuta y la respuesta institucional: un cruce de legitimidades
Ceuta ha ocupado el otro gran bloque del discurso. Perelló ha reclamado una respuesta que preserve la integridad de las fronteras y, al mismo tiempo, las garantías del ordenamiento. Su mención a la ‘grave crisis’ de la ciudad autónoma ha servido para recordar que el control de los accesos no puede separarse del cumplimiento de la ley.
Feijóo ha seguido el acto como líder de la oposición. No pronunció discurso, pero su presencia resume la posición del PP: respaldo a la independencia judicial y exigencia de que el Ejecutivo abandone lo que Génova define como una estrategia de desgaste de los jueces.
Perelló ha transformado un acto protocolario en una advertencia de Estado: la independencia judicial es la garantía de los ciudadanos frente a cualquier poder.
El Eje del Poder Popular
La defensa de Perelló encaja con la tesis que el PP sostiene en el Congreso y en el Senado: el Gobierno ha convertido la crítica política en un mecanismo de presión sobre jueces y tribunales. En Génova ven en el discurso de este jueves un respaldo institucional de primer orden a su argumentario. No todas las voces del partido lo leen del mismo modo; algunas fuentes territoriales prefieren mantener el foco en la política fiscal y en la gestión autonómica.
La lectura estratégica es clara: el PP quiere disputar el relato institucional al Gobierno en un terreno donde Moncloa se siente incómodo, el de la separación de poderes. Cuanto más solas suenen las advertencias del Poder Judicial, más fácil le resulta a Génova presentar al Ejecutivo como un actor que tensiona las reglas del Estado.
La crisis de Ceuta traslada ese debate a un territorio concreto. El PP gobierna la ciudad autónoma y reclama desde hace semanas un refuerzo de los instrumentos de control migratorio sin renunciar al marco constitucional. La mención de Perelló a la integridad de las fronteras y a las garantías del ordenamiento da cobertura jurídica a la posición popular, que rechaza tanto la inacción como las soluciones unilaterales.
El precedente no es nuevo. Carlos Lesmes ya alertó en sus discursos de apertura del Año Judicial de los riesgos de sustituir el debate jurídico por la descalificación política. Entonces, como ahora, el PP defendió la separación de poderes; la diferencia es que en 2026 la tensión llega con una crisis migratoria en Ceuta de por medio y con un calendario político que acelera la confrontación entre el Ejecutivo y el principal partido de la oposición.
La jugada tiene riesgos. El Ejecutivo puede presentar estas palabras como un episodio más de resistencia conservadora. Para el PP, el objetivo inmediato es otro: mantener la presión sin aparecer como un actor interesado en desgastar a la justicia. El próximo Pleno del Senado volverá a servir de caja de resonancia si los populares convierten la independencia judicial en objeto de debate.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Sin independencia judicial no hay Estado de Derecho; el PP defiende el constitucionalismo frente a las injerencias del Ejecutivo.
- Protagonista: Isabel Perelló (presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial).
- Próximo hito: El PP prevé llevar la defensa de la separación de poderes al próximo Pleno del Senado.

