EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Corte de Apelaciones del Primer Circuito rechazó el 10 de septiembre suspender la medida cautelar que bloquea la norma del Servicio Postal de los Estados Unidos sobre el voto por correo.
- ¿Quién está detrás? La administración de Donald Trump firmó una orden ejecutiva para limitar el voto por correo; el tribunal ha validado el bloqueo del juez de distrito.
- ÂżQuĂ© impacto tiene? La decisiĂłn deja la regulaciĂłn electoral en manos de los estados y del Congreso, y abre la vĂa al recurso ante el Tribunal Supremo.
El Primer Circuito mantiene el bloqueo a la orden ejecutiva de Donald Trump sobre el voto por correo en EE. UU. La decisiĂłn, conocida el 10 de septiembre, deja la pelota en el tejado del Tribunal Supremo a menos de dos meses de las legislativas de Estados Unidos.
La administraciĂłn republicana habĂa pedido al tribunal de apelaciones que suspendiera la medida cautelar dictada el 4 de septiembre por un juez federal de Massachusetts. La orden ejecutiva (decreto presidencial que no requiere aprobaciĂłn del Congreso) pretendĂa fijar condiciones federales para el voto por correo. El panel, sin fisuras, respondiĂł en el caso League of Women Voters v. Trump que no hay base para levantar la suspensiĂłn porque la norma del Servicio Postal probablemente invade competencias que la ConstituciĂłn no cede al Ejecutivo.
Por qué la cláusula electoral deja fuera al Servicio Postal
La ConstituciĂłn asigna a los Estados, y al Congreso, la competencia para regular las elecciones federales. El corazĂłn del fallo está en la cláusula electoral (Elections Clause). Esa competencia no recae en una agencia ejecutiva como el Servicio Postal de los Estados Unidos actuando sin autorizaciĂłn legislativa especĂfica. El tribunal de distrito ya lo habĂa advertido, y la corte de apelaciones lo confirma con una idea tan simple como contundente: la negativa de la administraciĂłn a reconocer que su norma regula elecciones ‘suena a hueco’.
La Casa Blanca defendĂa que los estatutos generales del Servicio Postal bastaban para sostener la nueva regulaciĂłn. Los jueces no lo han comprado. Citaron la doctrina de las grandes cuestiones (major questions doctrine) para recordar que el Congreso no delega poderes constitucionales de ese calibre mediante una autoridad tan difusa. Los tribunales reducen el margen en en este tipo de casos. Washington no pide permiso, pero sĂ necesita una ley clara.
El precedente que invoca el tribunal, tal y como recoge el análisis jurĂdico de The Volokh Conspiracy, es Biden v. Nebraska, la sentencia de 2023 que frenĂł la condonaciĂłn masiva de deuda estudiantil. Aquella decisiĂłn enseñó una lecciĂłn: sin texto legal claro, el Ejecutivo no puede reclamar un poder enorme. AquĂ, el control sobre decenas de millones de papeletas encaja en la categorĂa de gran cuestiĂłn. El calendario aprieta.
A menos de dos meses de las elecciones, los estados necesitan reglas claras para imprimir millones de papeletas sin sobresaltos.
La reacciĂłn polĂtica y el recurso al Supremo
La decisión no es el final. Donald Trump ya ha pedido al Tribunal Supremo que suspenda el bloqueo del juez de Massachusetts, y el alto tribunal tendrá la última palabra. Los jueces pueden aceptar el caso, dejarlo para después de noviembre o avalar sin matices el criterio del Primer Circuito. El Supremo tiene la última palabra.
En el Congreso, la reacciĂłn siguiĂł la senda de partido. El congresista demĂłcrata Chris Pappas celebrĂł la decisiĂłn y acusĂł al presidente de intentar limitar el voto por correo por la vĂa administrativa, segĂşn el comunicado difundido por su oficina. En el Partido Republicano, la defensa de la orden descansa en la convicciĂłn de que el voto por correo necesita controles adicionales contra el fraude.
La LĂłgica de Washington
Para entender el pulso conviene mirar dĂłnde se juega. La orden ejecutiva buscaba fijar condiciones federales para el voto por correo: verificaciĂłn de identidad más estricta y plazos claros de envĂo y recepciĂłn. Para el trumpismo, el voto por correo masivo es la zona por la que entran las irregularidades; endurecer las reglas es una promesa de 2020 que vuelve en cada ciclo electoral.
La coalición que sustenta esta ofensiva es la de los republicanos que desde 2020 reclaman más control sobre el censo y sobre las papeletas. El precedente de Bush v. Gore en 2000 les sirve de recordatorio amargo: los tribunales federales pueden decidir una elección solo aplicando reglas que vienen de los estados y el Congreso. El precedente importa.
Para España, el litigio no tiene un impacto económico directo. Sà lo tiene para la lectura institucional de Estados Unidos: las reglas electorales no se cambian por decreto en la recta final. Los residentes estadounidenses que votan por correo desde España seguirán sujetos a las normas de cada estado, no a una regulación postal impuesta desde Washington. La próxima ventana clave es la decisión del Tribunal Supremo, prevista en las próximas semanas, antes de que los estados cierren el diseño de las elecciones del 3 de noviembre.
Ficha del Caso
- El caso: La orden ejecutiva de Donald Trump sobre el voto por correo derivĂł en una regla del Servicio Postal que un juez federal de Massachusetts bloqueĂł el 4 de septiembre. El Primer Circuito confirmĂł el bloqueo el 10 de septiembre.
- Datos clave: Panel unánime de tres jueces; cláusula electoral de la Constitución; elecciones legislativas el 3 de noviembre de 2026; recurso de la administración ante el Tribunal Supremo.
- Para España: Sin impacto económico directo, pero confirma que las reglas electorales las fijan los estados y el Congreso, no el Ejecutivo, una señal de estabilidad institucional para los estadounidenses que votan desde territorio español.

