La sequía de El Niño recorta el Canal de Panamá de 38 a 32 tránsitos diarios

Las lluvias desde mayo se sitúan un 34% por debajo de la media histórica y los aportes a la cuenca caen un 44%. Por la vía interoceánica transita cerca del 5% del comercio marítimo mundial.

La Autoridad del Canal de Panamá recorta los tránsitos diarios de 38 a 32 a partir del 15 de septiembre por el desplome de los aportes de agua, un 44% por debajo de lo habitual. La restricción golpea a una vía por la que pasa el 5% del comercio marítimo mundial.

La decisión, adelantada por la autoridad del canal y recogida por MercoPress, llega tras una primera rebaja que redujo los cruces de 38 a 34 el pasado 3 de septiembre. Desde mayo, las lluvias se sitúan un 34% por debajo de la media histórica y los aportes a la cuenca han caído un 44%. Vamos a los datos.

Panamá mantiene once cuencas hidrográficas bajo estrés hídrico y, a finales de agosto, declaró la emergencia junto a Honduras y El Salvador. En Tegucigalpa, las fuentes que abastecen la capital hondureña alcanzaron niveles críticos y las autoridades impusieron un racionamiento que alterna suministros cada diez y veinte días.

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La letra pequeña de la restricción: menos agua, menos tránsitos

El calendario de restricciones queda así:

  • 3 de septiembre: de 38 a 34 tránsitos diarios.
  • 15 de septiembre: de 34 a 32 tránsitos diarios.
  • Nuevas restricciones de calado para los buques, sin fecha detallada en la fuente oficial.

El origen del problema tiene nombre: El Niño. El episodio climático, declarado en junio, ha golpeado con especial virulencia a la cuenca del canal, que depende de los embalses de agua dulce para operar las esclusas. La sequía no es un evento aislado, sino la manifestación logística de un fenómeno que altera el clima en todo el hemisferio.

El Niño en cifras: probabilidad ‘muy fuerte’ y efectos en toda América

tránsitos canal de panamá

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Aportes hídricos: caen un 44% en la cuenca del canal.
  • Lluvias desde mayo: un 34% por debajo de la media histórica.
  • Tránsitos diarios: de 38 a 32, una reducción del 15,8% en la capacidad de la vía.
  • Probabilidad de evento ‘muy fuerte’: superior al 90% entre septiembre y principios de 2027.

Según el boletín publicado el 13 de agosto por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), hay una probabilidad superior al 90% de que este episodio alcance la categoría ‘muy fuerte’, la más alta de las cuatro posibles, entre septiembre y principios de 2027. Para alcanzar ese umbral, la superficie del océano en un punto específico del Pacífico ecuatorial debe calentarse unos 2°C por encima de lo normal.

El estrés hídrico del canal no es una anécdota: es la traducción de un clima más extremo al precio del comercio global.

Un evento ‘débil’ apenas requiere 0,5°C sostenidos durante tres meses. La misma agencia eleva al 69% la probabilidad de que entre octubre y diciembre este Niño supere la intensidad de todos los episodios registrados desde 1950.

Los efectos ya se sienten en América del Sur. Colombia registró incendios forestales en agosto concentrados en el departamento de Tolima, con más de 50.000 hectáreas afectadas. En Perú, el Ministerio de la Producción ha suspendido repetidamente las temporadas de pesca de anchoveta desde mayo porque el calentamiento de las aguas empuja a los peces adultos hacia zonas más profundas o hacia el sur.

En Chile, el presidente José Antonio Kast declaró estado de catástrofe en Atacama y Coquimbo tras las tormentas de julio, y el paso fronterizo de Cristo Redentor con Argentina permaneció cerrado más de treinta días por una tormenta que dejó hasta cuatro metros de nieve.

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En el Caribe, las condiciones asociadas al fenómeno suelen disipar los huracanes. La agencia estadounidense prevé un 55% de probabilidades de que la temporada atlántica esté por debajo de lo normal, aunque esa aparente tregua puede agravar la sequía en islas como Jamaica y Puerto Rico, privadas de su fuente habitual de lluvia.

Bárbara Tapia Cortés, de la Organización Meteorológica Mundial, advierte que la intensidad no determina por sí sola las consecuencias. No todo El Niño fuerte implica impactos fuertes: la preparación y la vulnerabilidad previa pesan tanto como el fenómeno en sí. ‘Aún hay tiempo para prepararse’, añade.

La adaptación hídrica como nueva palanca de sostenibilidad para el comercio global

La restricción de tránsitos deja una lección para la cadena de suministro global. El Canal de Panamá no es un punto cualquiera: conectar el Atlántico y el Pacífico ahorra miles de kilómetros de navegación y sostiene rutas logísticas que llegan al supermercado. Cuando la vía reduce su capacidad, los fletes se tensan y los costes se trasladan aguas abajo.

Aunque la Autoridad del Canal no ha vinculado esta decisión a un plan concreto de adaptación hídrica, la recurrencia de episodios de sequía obliga a las infraestructuras críticas a replantear su dependencia del agua. La gestión de cuencas, la eficiencia en el uso del recurso y la diversificación de rutas dejan de ser opciones técnicas para convertirse en palancas de competitividad.

Este episodio, con una probabilidad superior al 90% de alcanzar intensidad ‘muy fuerte’, envía una señal clara: la planificación inversora en infraestructura logística ya no puede ignorar el clima. Las decisiones que se tomen hoy en materia de agua determinarán la fiabilidad del comercio marítimo en la próxima década.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: La reducción de tránsitos del Canal de Panamá evidencia un déficit hídrico del 44% en los aportes a la cuenca y lluvias un 34% por debajo de la media.
  • Modelo que cambia: La dependencia del comercio marítimo de una infraestructura vulnerable al clima obliga a repensar la gestión del agua y la resiliencia de las rutas globales.
  • Para las próximas generaciones: Un episodio con más del 90% de probabilidad de ser ‘muy fuerte’ subraya que la planificación hídrica debe incorporar escenarios extremos ya.