El truco del chef José Ramón Castillo para un flan de cajeta cremoso que conquista en días fríos

Una mezcla de tres leches con maicena y cajeta se hornea a baño María con tapa para evitar la superficie agrietada. El punto exacto llega cuando el centro apenas tiembla antes de enfriar.

El flan de cajeta es uno de esos postres que pides cuando fuera refresca y lo único que apetece es algo cremoso. No es un simple flan de caramelo: la mezcla combina tres leches, huevo, maicena y cajeta, y el acabado queda sedoso sin resultar pesado. Lo preparé una tarde lluviosa con poca prisa y me convenció el método del chef José Ramón Castillo desde el primer molde.

Castillo, repostero mexicano de largo recorrido, insiste en un detalle que cambia todo: la cajeta no se echa después, se integra en frío con el resto de líquidos. Así el dulce se distribuye de forma uniforme y no se forman vetas oscuras ni charcos en el fondo.

Mi error de siempre fue meter el molde destapado al baño María. La superficie se cuarteaba y la textura pasaba de cremosa a correosa. La solución es taparlo y no abrir el horno antes de los 40 minutos; el vapor hace el trabajo lento que el flan necesita.

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La cifra de siete huevos puede asustar, pero aquí no sobra ninguno: aportan firmeza sin necesidad de gelatina y ayudan a que el flan se mantenga en pie al desmoldar.

Con estas cantidades salen cuatro porciones generosas. El molde ideal es de los de rosca, de unos 18 a 20 centímetros de diámetro, para que el baño María reparta bien el calor.

El secreto del éxito

  • Integrar la cajeta en frío: se licúa junto con las leches, los huevos y la fécula para que no se rompa la emulsión.
  • Baño María con tapa: el vapor se conserva, la superficie no se agrieta y el centro cuaja de manera pareja.
  • Un centro que tiembla: al sacudir el molde con suavidad, el flan debe moverse apenas un poco; terminará de cuajar fuera del horno.

La cajeta no es exactamente caramelo: se elabora con leche de cabra y azúcar, y tiene un punto lácteo y ligeramente ahumado. Si no la consigues, el dulce de leche puede sustituirla, aunque el resultado es más dulce y menos profundo de sabor.

Un flan de cajeta cremoso no depende de más huevos, sino de un baño María paciente y de no batir la mezcla en exceso.

Ingredientes

  • 150 g de azúcar
  • 60 ml de agua
  • 190 g de leche evaporada
  • 190 g de leche condensada
  • 190 g de leche entera
  • 7 huevos
  • 8 g de fécula de maíz
  • 120 g de cajeta

Paso a paso

Empieza por el caramelo seco. Pon el azúcar en una cacerola caliente y deja que se funda hasta un tono dorado oscuro; añade el agua con mucho cuidado porque puede salpicar y quema de verdad. Reparte el caramelo por el fondo del molde antes de que se endurezca.

En la licuadora, mezcla las tres leches, los siete huevos, la fécula de maíz y la cajeta. Licúa máximo dos minutos, lo justo para homogeneizar sin meter demasiado aire. Si quieres una superficie impecable, cuela la mezcla sobre el molde con el caramelo.

Para el baño María, cubre el molde y colócalo dentro de una fuente con agua caliente. Hornea a 180 °C durante una hora y 20 minutos. Sabrás que va bien cuando los bordes estén firmes y el centro aún responda con un ligero temblor al sacudir el molde.

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Retira el flan y deja que repose una hora a temperatura ambiente. Después refrigéralo al menos dos horas, hasta que esté frío y firme; así no se romperá al desmoldar. Pasa un cuchillo por la orilla, apoya el plato encima y voltea de un solo movimiento.

Variaciones y maridaje

Con el flan funciona un café de olla o un expreso corto. El café corta la densidad del postre y realza el recuerdo ahumado de la cajeta.

Para airfryer, tapa el molde y colócalo en la cesta con agua caliente en la base. Hornea a 160 °C durante 40-50 minutos y vigila el centro; cada máquina manda temperaturas distintas. La versión sin lactosa se resuelve con leches evaporada y condensada vegetales pero la textura pierde un poco de firmeza.

En Thermomix, calienta el azúcar durante 10 minutos a 100 °C y velocidad cuchara, sin el cubilete, hasta que caramelice; después añade el agua con cuidado. Mezcla el resto de ingredientes 40 segundos a velocidad 4 antes de verter sobre el caramelo.

El flan aguanta hasta tres días en la nevera, tapado para que no absorba olores. Desmóldalo justo antes de servir: el caramelo mantiene el brillo y el corte queda mucho más limpio si está frío, no congelado.