La DGT ha cambiado las reglas del juego en las carreteras españolas. Ya no hace falta que un agente te pare para multarte: una red de 258 cámaras con inteligencia artificial analiza en tiempo real si llevas el cinturón puesto o si sostienes el móvil en la mano, y lo hace sin que tú te des cuenta.
El dato que más sorprende a los conductores es que estas cámaras no tienen el aspecto de un radar tradicional y no aparecen en aplicaciones como Waze. Analizan la posición de las manos, el brillo de una pantalla o la ausencia de la banda diagonal del cinturón, y envían la imagen directamente a un centro de tramitación automatizado.
Cómo funciona la vigilancia con IA de la DGT
El software que utiliza la DGT está entrenado para reconocer patrones muy concretos: la silueta de un teléfono junto a la oreja, la trayectoria del cinturón sobre el pecho o el simple hecho de sujetar el móvil con la mano, aunque el coche esté parado en un semáforo. No hace falta estar circulando para que la cámara considere que hay infracción.
Cuando el sistema detecta una anomalía, selecciona automáticamente la fotografía y la remite a los Centros de Tratamiento de Denuncias Automatizadas. Allí, un operador humano revisa cada caso antes de emitir la sanción, precisamente para evitar falsos positivos que puedan generar reclamaciones masivas.
Cuánto cuesta que te pillen y qué dice la normativa
La sanción por llevar el móvil en la mano asciende a 200 euros y supone la pérdida de 6 puntos del carnet por puntos, mientras que no llevar el cinturón abrochado tiene el mismo importe económico pero resta 4 puntos. Ambas son infracciones graves y no admiten matices: ni siquiera importa si el teléfono está apagado o si solo lo sostienes sin desbloquearlo.
La reforma de la Ley de Tráfico de marzo de 2022 duplicó la penalización en puntos para el uso del móvil, que pasó de 3 a 6. Para un conductor novel que arranca con 8 puntos, una sola multa de este tipo lo deja al borde de quedarse sin carnet, algo que antes de la reforma era mucho más difícil que ocurriera con una única sanción.
Dónde están y por qué cuesta tanto localizarlas
Un 60% de estas cámaras se concentra en carreteras secundarias, mientras que el resto se reparte entre autovías y autopistas. La DGT no oculta su ubicación por completo, ya que muchas están señalizadas en paneles informativos, pero el verdadero problema para el conductor son las unidades móviles: furgonetas y drones que se desplazan sin previo aviso y que ninguna aplicación de navegación es capaz de anticipar.
Esta combinación de cámaras fijas señalizadas y dispositivos itinerantes convierte la previsibilidad en algo casi imposible. La lógica ha cambiado por completo: ya no se trata de memorizar puntos negros, sino de asumir que cualquier tramo puede tener un sistema activo vigilando en ese preciso instante.
Qué otras infracciones detecta ya el sistema
Más allá del móvil y el cinturón, la inteligencia artificial de la DGT ha ampliado su radio de acción a otros comportamientos de riesgo. Una misma cámara puede identificar varias infracciones en una sola pasada, lo que significa que un conductor despistado puede acumular más de una multa en cuestión de segundos.
Entre las conductas que ya vigilan estos sistemas destacan:
- Circular sin cinturón, incluyendo si está mal colocado o si se usa una pinza para evitar que apriete.
- Sujetar el móvil, aunque el vehículo esté detenido en un semáforo o en un atasco.
- Saltarse un STOP, mediante cámaras sincronizadas que ya operan en Cuenca y Madrid.
- Invadir líneas continuas en incorporaciones a autovías, una maniobra que ha provocado 217 muertes en los últimos cuatro años.
El sistema, además, ya no se limita al conductor: también monitoriza a los acompañantes para comprobar que llevan el cinturón correctamente abrochado, incluidos los menores en sillitas homologadas.
Qué margen de error tiene la IA y cómo evitar sanciones injustas
La principal preocupación de muchos conductores es la posibilidad de un falso positivo: que la cámara confunda un objeto cualquiera con un teléfono móvil. Por eso la DGT mantiene la revisión humana como filtro obligatorio antes de tramitar cualquier denuncia, un paso que reduce sustancialmente el riesgo de sanciones erróneas.
Aun así, conviene tener presente algunas situaciones concretas para no llevarse sorpresas desagradables con el buzón. El sentido común sigue siendo la mejor defensa, pero conocer los matices legales evita discusiones innecesarias con la Administración.
¿Puedo usar el móvil con un soporte homologado?
Sí, tenerlo fijado en un soporte es legal. Lo que la normativa castiga es tocarlo, desplazar la vista hacia él o interactuar con la pantalla mientras el coche está en marcha o detenido en tráfico activo. La cámara no distingue si el teléfono está en el soporte o en la mano, así que cualquier gesto de manipulación puede ser suficiente para generar la sanción.
¿Qué pasa si pago la multa rápido?
La ley permite una reducción del 50% si se abona en los primeros 20 días naturales, lo que deja la sanción en 100 euros. El matiz importante es que pagar con descuento implica renunciar a presentar alegaciones, y la pérdida de puntos queda firme de forma inmediata.
Hacia dónde va este modelo de vigilancia
La tendencia para los próximos meses apunta a una cobertura casi total de los principales accesos a las grandes ciudades españolas. La DGT tiene previsto ampliar el mapa de dispositivos activos, y los vehículos que se matriculen a partir de julio incorporarán de serie sensores que detectan si el conductor aparta la vista de la carretera.
El consejo más práctico en este nuevo escenario no pasa por memorizar ubicaciones, sino por cambiar el hábito de raíz: dejar el móvil fuera de alcance durante la conducción y comprobar siempre el cinturón antes de arrancar. No es una cuestión de mala suerte, sino de una vigilancia que, a partir de ahora, está literalmente en todas partes.


