200 viticultores y 25 tractores bloquean Gandesa por la caída del precio de la uva

La movilización coincide con la Diada pero no es soberanista: los viticultores denuncian que venden a pérdidas por el excedente de uva. Reclaman a la Generalitat medidas estructurales para la próxima campaña.

Unos 200 viticultores y 25 tractores bloquean hoy el centro de Gandesa (Tarragona) para denunciar la caída del precio de la uva en plena vendimia 2026. La movilización, convocada por Unió de Pagesos, coincide con la Diada pero no es una marcha independentista. La reclamación es de supervivencia económica.

Los manifestantes se han concentrado ante la Oficina Comarcal d’Agricultura de la Terra Alta y después se han reunido con el director de los Serveis Territorials de les Terres de l’Ebre, Toni España. La cita ha servido para trasladar la urgencia del sector, según ha explicado la organización agraria en un comunicado que no oculta el malestar y la frustración.

Los viticultores afrontan la vendimia con precios muy por debajo de los costes de producción. Denuncian que este año asumen sobrecostes acumulados y reclaman actuaciones estructurales urgentes para la próxima campaña. Muchos están vendiendo a pérdidas, una situación que empieza a hacerse insostenible.

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Por qué el precio de la uva se ha desplomado en plena vendimia

El contexto lo explica todo. Después de años de sequía y de una caída de las ventas de vino y cava, la buena cosecha de este año se ha convertido en una mala noticia. Hay excedente de uva y los elaboradores presionan los precios a la baja con más intensidad que en campañas anteriores. Nadie en el sector recuerda una presión tan sostenida sobre el precio.

La paradoja es dura: cuanto mejor es la cosecha, peor es el negocio. La oferta supera a la demanda y la posición negociadora de los viticultores se hunde. No es un problema nuevo, pero este año se ha agudizado por la confluencia de dos factores: la recuperación de la producción tras la sequía y el estancamiento del consumo.

Las bodegas argumentan que ellas también sufren la caída de pedidos y que no pueden pagar más por una materia prima que no venden después. El resultado es un empobrecimiento silencioso de los productores de uva, que asumen los costes de la viña y reciben menos de lo que les cuesta cultivar cada kilo.

El excedente de uva ha convertido la mejor cosecha de los últimos años en la peor noticia para los viticultores de la Terra Alta.

El cava es un capítulo aparte. La caída de las ventas en los mercados europeos ha dejado a las bodegas con depósitos llenos y poca urgencia por comprar uva nueva. Los contratos se firman más tarde, con precios más bajos y condiciones más duras para el viticultor.

Una concentración en la Diada que no es la manifestación independentista

En la Terra Alta, la viña es el motor económico. La comarca vive del cultivo de la uva y de las bodegas que elaboran vino y cava. Si los precios no cubren los costes de producción, el impacto se traslada a toda la economía local: menos contratos, menos inversión y menos actividad en los pueblos.

A nuestro juicio, la movilización en plena Diada introduce una lectura política incómoda. El malestar agrario compite con el relato soberanista y obliga al Govern de Illa a responder en un terreno que no controla. El sector primario catalán arrastra reivindicaciones históricas y la Conselleria de Agricultura tiene ahora un frente abierto.

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No es un reclamo aislado. En los últimos años, los viticultores del Penedès y del Priorat han protagonizado movilizaciones similares por la misma razón: una producción que crece más rápido que la demanda. La diferencia es el calendario: hacerlo el 11 de septiembre da más visibilidad y menos ruido de banderas.

Qué pide Unió de Pagesos y qué puede hacer la Generalitat

Unió de Pagesos ha pedido medidas urgentes para hacer frente a los sobrecostes del año y, sobre todo, actuaciones estructurales para la próxima campaña. Entre las reivindicaciones históricas figuran mecanismos de regulación de la oferta, ayudas directas y planes de arranque para las explotaciones menos viables.

La reunión con el director territorial es un primer paso, pero los viticultores saben que la competencia en materia de precios agrarios desborda a la Administración autonómica. La política comercial europea y la densidad de producción permiten poca intervención. Aun así, exigen que la Generalitat active ayudas de mínimos.

La Generalitat deberá decidir si mueve ficha antes de que acabe la vendimia. Fuentes del sector consultadas por Moncloa.com no ocultan su escepticismo. El próximo paso, aseguran, será mantener la presión si no llegan respuestas concretas. La reunión de hoy es un primer gesto, pero no un compromiso.