El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) abre este martes la vista oral por el despido colectivo de más de 2.000 moderadores de contenido que trabajaban para Meta desde Barcelona. El ERE llega al banquillo con la cadena de subcontratas de la tecnológica en el foco.
Un cierre en la Torre Glòries con 1.200 reclamaciones abiertas
Los demandantes fueron contratados a partir de 2018 por la sociedad CCC, absorbida después por la multinacional canadiense Telus. El 2 de abril de 2025, la compañía cerró el servicio de moderación en la capital catalana. Si la justicia les da la razón, las indemnizaciones podrían superar 90 millones de euros.
La defensa de los moderadores sostiene que la liquidación de la oficina de la Torre Glòries fue ilegal. Su argumento es que la producción se trasladó a Austria, Alemania y Eslovaquia, y que el cierre no respondió a una causa extintiva real.
En octubre de 2023, La Vanguardia destapó una epidemia de enfermedades mentales entre estos trabajadores. La dureza de los contenidos que debían filtrar antes de publicarse –terrorismo, pedofilia, agresiones sexuales a menores, venganzas entre narcotraficantes y bullying– pasó factura a cientos de personas.
Antes del despido colectivo ya existían más de 1.200 reclamaciones pendientes. Una parte denunciaba discriminación salarial según la lengua de trabajo: los moderadores que borraban contenidos en español cobraban menos que los de neerlandés o noruego, lenguas con menos hablantes en Barcelona.
El grueso de esas demandas consideraba vulnerados los derechos en materia de prevención de riesgos laborales y salud mental. Fuentes de los trabajadores sostienen que esa litigiosidad fue uno de los factores que llevó a Telus a cerrar el centro.
El debate no es solo cuánto debe pagar Telus, sino si una tecnológica puede externalizar el daño y deshacerse de su plantilla cuando la litigiosidad se vuelve incómoda.
Meta, Telus y la cadena de subcontratas en el banquillo
La demanda se dirige contra Meta Platforms Ireland Inc, Telus International y su consejero delegado, Roger Clancy, que también fue máximo responsable de CCC Barcelona. Completan la lista CCC Barcelona Digital Services, CCC Erste Beteiligungs GMBH y CCC Holding GMBH.
El caso examina tanto a la compañía de Mark Zuckerberg como a las subcontratas que operaron para ella en Barcelona. La instalación del centro en junio de 2018 fue celebrada como la prueba de que las grandes tecnológicas seguían apostando por Barcelona incluso en pleno procés.
Ese contexto pesa en la lectura económica. El cierre no solo afectó a más de 2.000 empleos, sino que restó un polo de empleo cualificado y dejó una bolsa de litigios laborales difícil de absorber para los juzgados.
El volumen de la causa convierte la vista en una de las mayores disputas laborales recientes en Barcelona. Las organizaciones de trabajadores siguen de cerca la decisión porque puede condicionar futuros despidos en el sector de la moderación de contenidos.
El precedente que puede marcar a las tecnológicas en Catalunya
Los demandantes consideran que el juicio puede marcar un antes y un después sobre la responsabilidad de las empresas que contratan a personas para filtrar contenidos durísimos. El TSJC examina con con detalle la cadena de responsabilidad entre Meta, Telus y las sociedades intermedias.
En esta redacción observamos una contradicción de fondo. Barcelona fue vendida en 2018 como un polo de confianza para las tecnológicas globales, y en 2025 el mismo ecosistema se apagó con más de un millar de litigios abiertos. El caso mide la distancia entre la promesa institucional y la protección real de los trabajadores.
La sentencia puede tardar meses en llegar. Si el tribunal declara nulo el despido o condena a indemnizar, el coste para Telus podría superar los 90 millones de euros y abriría una vía para otros moderadores en Europa.
Aquella instalación fue celebrada institucionalmente como un hito para Barcelona. La protección laboral de estos perfiles, en cambio, quedó en manos de la justicia. Las miradas están puestas, de momento, en la vista que arranca mañana.

