Vox y el PP despliegan una ofensiva parlamentaria por Ceuta en tres frentes simultáneos: el Congreso de los Diputados, el Senado y la Eurocámara.
La reforma de Vox: las Fuerzas Armadas ante el terrorismo y la inmigración ilegal
El partido que preside Santiago Abascal ha registrado en el Congreso de los Diputados una proposición de ley para reformar las competencias de las Fuerzas Armadas en materia de terrorismo e inmigración ilegal. La iniciativa se debate semanas después de la crisis migratoria registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio, cuando una entrada masiva desbordó los recursos de la ciudad autónoma.
Para Vox, la propuesta responde a una carencia estructural de la política de seguridad del Gobierno. La formación defiende que la presión migratoria exige una respuesta integral que refuerce la vigilancia fronteriza y evite que Ceuta se cronifique como zona de tránsito irregular. En su lectura, la intervención de las Fuerzas Armadas no sería una anomalía democrática, sino una garantía de control territorial frente a flujos que las fuerzas de seguridad ordinarias no han conseguido contener.
El PP ya ha anticipado su respaldo. El diputado popular Rafael Hernando situó la toma en consideración en paralelo a la proposición de regularización de migrantes: ‘Aceptaremos esta iniciativa como la ILP de regularización de personas migrantes’, afirmó durante el debate. La posición popular refuerza el carácter conjunto de la ofensiva por la derecha.
Viabilidad parlamentaria y respuesta del resto de la Cámara
La reforma no tiene, de momento, respaldo mayoritario. En la votación celebrada a última hora del día del debate, los grupos parlamentarios rechazaron la toma en consideración de la proposición de Vox. Los portavoces de la mayoría criticaron que se asimile la amenaza terrorista con infracciones administrativas y recordaron que la legislación ya reserva determinadas tareas a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
El debate apenas duró 55 minutos, según consta en el orden del día de la sesión plenaria. Los grupos de la investidura resolvieron su negativa sin agotar el tiempo reglamentario, una señal de que la propuesta no suma opciones de prosperar en la actual aritmética de la Cámara. El siguiente punto del orden del día, una iniciativa de vivienda, superó con holgura la hora de discusión.
La propuesta de Vox no es solo una iniciativa legislativa: el respaldo del PP convierte la crisis de Ceuta en un flanco común de desgaste contra el Gobierno.
La estrategia conjunta de Vox y del PP por Ceuta
La lectura estratégica es clara. Vox y el PP observan en la política migratoria un eje de movilización con recorrido electoral y han decidido tensar también la relación con Marruecos, aun asumiendo que un futuro Ejecutivo tendría que recomponer el trato con el reino alauí. Desde la dirección del PP sostienen que no hay marcha atrás: Ceuta marca, a su juicio, un antes y un después en la relación bilateral.
Para Vox, el movimiento cumple un doble objetivo. Le permite marcar un perfil propio con la propuesta de implicación militar y, al mismo tiempo, consolidar un espacio compartido con el PP frente al Gobierno de Pedro Sánchez. Es una cooperación puntual que recuerda a los pactos autonómicos de investidura y que ahora se traslada al terreno parlamentario con la vista puesta en desgastar la gestión migratoria.
La contradicción del adversario también tiene un dato concreto. Mientras el PP exige al Gobierno soluciones urgentes, la ciudad autónoma de Ceuta retrasó durante semanas el desbloqueo de los expedientes de menores por discrepancias sobre quién debía asumir el coste jurídico del procedimiento. La gestión del Gobierno local, presidido por Juan Jesús Vivas, del PP no impidió que el partido redoble su presión en Bruselas, donde también ha impulsado un debate sobre la españolidad de Ceuta.
La propuesta no superará esta legislatura, pero su función ya está cumplida. La ofensiva mantiene a Ceuta en el centro de la agenda y obliga al Ejecutivo a responder en tres parlamentos a la vez. Para Vox, ese es el resultado tangible: condicionar los términos del debate migratorio y demostrar que la derecha puede actuar de forma coordinada ante una crisis que el Gobierno no ha sabido resolver.
