El caso Leire Díez ha devuelto a Ferraz a uno de los escenarios internos más delicados de los últimos años. La gerente del PSOE, Ana María Fuentes, declaró el pasado 9 de septiembre como investigada ante el juez Santiago Pedraz, en la Audiencia Nacional, y lo hizo señalando hacia arriba en el organigrama del partido.
Según la grabación de su comparecencia a la que ha tenido acceso El País, la gerente situó en la figura del entonces secretario de Organización, Santos Cerdán, la responsabilidad última sobre los pagos del partido a los implicados en la causa. ‘El secretario de Organización es la persona que ostenta la máxima responsabilidad’, recoge la declaración. ‘Tiene poder para efectuar cualquier tipo de acción’.
Qué declaró la gerente ante el juez Pedraz
Fuentes defendió que el partido recurriese a abogados externos para afrontar sus ‘frentes jurídicos’, pero descargó en Cerdán la decisión de fichar a los letrados Jacobo Teijelo e Ismael Oliver, ambos también investigados. La gerente sostuvo que el cargo de Organización cuenta con ‘plenas facultades’ y que puede contratar un servicio mediante un ‘contrato verbal’. Es decir, según su relato, la maquinaria administrativa respondía a la orden de una única persona.
La declaración tiene una lectura que Ferraz no pasa por alto. Si el propio personal de administración apunta hacia la cúpula, el asunto deja de ser un problema de terceros y entra de lleno en la gestión interna del partido. La dirección federal mantiene la presunción de inocencia de todos los investigados y evita pronunciarse sobre el fondo mientras la instrucción siga abierta.
El frente judicial y el temor a cifras inasumibles
En paralelo, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha acreditado en sus informes los viajes y el garaje de Leire Díez en la sede de Ferraz, un material que los investigadores consideran relevante para reconstruir determinados encargos. Esa acumulación documental es la que inquieta a sectores del partido.
Según apuntan fuentes conocedoras del debate interno consultadas por este medio, el temor que recorre estos días los pasillos de la calle Ferraz no es tanto el desenlace penal como el volumen económico que la causa pueda llegar a proyectar. Se teme que las cifras que afloren este otoño resulten, en palabras atribuidas a esas mismas fuentes, difícilmente asumibles en términos de defensa pública.
Un partido no se mide por los golpes que recibe, sino por la limpieza con la que reordena su casa cuando el foco apunta hacia dentro.
La dirección insiste en que el partido colabora con la justicia y que ningún cargo ha sido señalado en sentencia firme. La consigna interna es no convertir la causa en moneda de cambio político, y menos en un curso en el que el PSOE quiere colocar de nuevo la agenda social en el centro del debate.
El Eje del Poder Socialista
La dirección federal afronta este tramo con una consigna clara: preservar la acción de Gobierno frente al ruido judicial. En Ferraz sostienen que la tarea del PSOE es responder en las instituciones —en el Congreso, en el Senado, y en los gobiernos autonómicos que preside— y no alimentar el espectáculo procesal que, a su juicio, busca la oposición. Es el mismo criterio con el que la cúpula ha gestionado otros frentes abiertos: separar lo que compete a los tribunales de lo que compete a la política. Fuentes de la dirección federal insisten en que la estrategia no cambia.
En el plano interno, el caso obliga a Ferraz a cuidar el equilibrio con los barones territoriales, pieza clave de la estructura socialista. Los presidentes autonómicos del PSOE —de Castilla-La Mancha a Asturias, de Navarra a Cataluña— conforman el músculo institucional del partido y su criterio pesa en cualquier decisión de calado. La dirección evita dar por sentado ningún pronunciamiento y trabaja para que el asunto no erosione la cohesión territorial ni la relación con los socios parlamentarios que sostienen al Gobierno.
La historia reciente del socialismo español ofrece un precedente. Durante el caso Filesa, a comienzos de los noventa, el partido atravesó una de sus peores tormentas de financiación y salió de ella reordenando su contabilidad interna y su discurso de ejemplaridad pública. Aquella crisis dejó una lección que Ferraz repite ahora en privado: la única salida honorable es la transparencia y la depuración de responsabilidades, no la táctica cortoplacista.
Con la oposición reclamando comparecencias y exigiendo explicaciones en el Congreso, el reto de las próximas semanas pasa por sostener la iniciativa legislativa y evitar que el caso marque la agenda de la vuelta al curso político. El PSOE tiene por delante el despliegue de los Presupuestos, la negociación con los socios parlamentarios y los compromisos del Estado del bienestar. Nada de eso se detiene. Esa es, precisamente, la batalla que Ferraz quiere librar.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Transparencia y ejemplaridad: el partido antepone la limpieza interna y la colaboración con la justicia a cualquier cálculo táctico.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: La próxima citación judicial de la causa, pendiente de confirmar por la Audiencia Nacional.
