2,39 euros frente a los 3,50 que cuesta un croissant de pistacho de pastelería
La cifra que sostiene este producto en la lista es la distancia entre 0,39 euros y los 3,50 que cuesta un croissant de pistacho en una pastelería. Es casi nueve veces menos: por el precio de una sola pieza artesanal se pueden comprar prácticamente nueve croissants de Lidl. Incluso asumiendo que no son lo mismo —el de Lidl es un mini de 37 gramos, con un 33% de relleno, frente a un hojaldre de mantequilla más grande y elaborado—, la diferencia de desembolso es tan grande que convierte probar el sabor de moda en algo casi simbólico. Ese es el argumento que ha llevado el producto a las estanterías y a TikTok: permite entrar en la fiebre del pistacho pagando menos que una barra de pan.
El contraste se entiende mejor con el contexto del mercado. Un croissant de pistacho de obrador ronda los 3,40 y los 3,50 euros, y en locales más especializados o de repostería francesa se dispara hasta los 4,50. El fenómeno viral del pistacho ha empujado a muchas cafeterías y panaderías a subirlo como producto estrella, con precios que pocas veces bajan de los tres euros. Frente a eso, Lidl coloca su versión a 0,39 euros, rebajada a 0,33 con la app Lidl Plus, y con una disponibilidad limitada que hace que muchas tiendas se queden sin unidades. La comparación no es solo de precio: es la posibilidad de comprar el sabor de moda en formato pequeño y suelto, sin pagar tarifa de pastelería, lo que ha convertido este croissant en un reclamo difícil de igualar.
