Ucrania lanza su mayor ataque de drones contra Rusia: más de 1.000 aparatos en la jornada electoral de la Duma

El Kremlin da por derribados 1.110 aparatos y Moscú admite daños en su refinería, en el tercer día de unas elecciones sin oposición real. Kyiv busca presionar la economía rusa para forzar una negociación.

Ucrania lanza el mayor ataque de drones contra Rusia, con más de 1.000 aparatos y cientos hacia Moscú.

Más de mil drones y 450 derribados sobre la capital

El ataque se produjo durante la madrugada del domingo, cuando el Kremlin cerraba el tercer y último día de sus primeras elecciones parlamentarias en tiempos de guerra. El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 1.110 drones ucranianos, mientras el alcalde de Moscú, Serguéi Sobyanin, cifró en 450 los aparatos destruidos en en ruta hacia la capital y confirmó daños en la refinería de petróleo de Moscú y en un edificio residencial. En la región, el gobernador Andrei Vorobyov informó de dos muertos —un hombre de 74 años y una mujer de 44— y una veintena de heridos.

Se trataba de las primeras elecciones parlamentarias en tiempos de guerra y, sobre el papel, sin oposición real a las políticas de Vladímir Putin. El Kremlin celebró también la votación en las cuatro regiones ucranianas que anexionó ilegalmente tras el inicio de la invasión y en Crimea, la península del mar Negro anexionada en 2014. Kyiv ha denunciado la maniobra como ilegal.

Publicidad

En un mensaje en redes sociales, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, explicó que Kyiv empleó una combinación de misiles y drones —entre ellos los Flamingo y Pelican de fabricación propia— para golpear instalaciones petrolíferas y logísticas. ‘Son miles de millones de dólares que sostienen la maquinaria de guerra’, escribió, en alusión a la presión económica que Ucrania quiere imponer a Rusia.

La respuesta rusa no se hizo esperar. Un dron impactó el sábado contra un monasterio en la región de Jersón, mató a un miembro del clero, y dejó cuatro heridos, según Zelenski. Otro bombardeo sobre la capital ucraniana acabó con la vida de dos niños y su madre en la tarde del sábado. Un tercer menor, herido en el mismo ataque, falleció en el hospital el domingo.

El pulso de las refinerías y su eco en España

Desde la invasión de febrero de 2022, Ucrania se ha convertido en una potencia mundial de la tecnología de drones militares. Despliega aparatos de largo alcance y misiles propios para atacar en profundidad el territorio ruso, una capacidad que ha despertado el interés de gobiernos y fabricantes de defensa de medio mundo. La meta de Kyiv es doble: que la sociedad rusa sienta las consecuencias de la guerra y empujar a Putin hacia una negociación. El Kremlin, de momento, no da señales de querer detener la invasión.

Ucrania no busca ganar la guerra en el frente, sino doblar la voluntad de Moscú desde el aire y desde la economía.

Con el frente terrestre de unos 1.250 kilómetros casi congelado por la densidad de drones y robots terrestres, Moscú y Kyiv han trasladado su duelo al aire. Ahí, cada refinería alcanzada tiene un eco en Europa: los productos refinados rusos siguen influyendo en los precios energéticos que llegan a España, y una escalada sostenida vuelve a tensar el mercado del gas que alimenta a la industria española. La lectura energética no es menor para un país que importa buena parte de lo que consume.

guerra Ucrania

La Lógica de Washington

En Washington, la lectura es la de un conflicto que se ha vuelto incómodo. La administración de Donald Trump llegó al poder prometiendo cerrar la guerra, no financiarla sin fin, y esa promesa choca con una Ucrania que ha demostrado una capacidad militar que nadie anticipó.

La coalición que sostiene al presidente de Estados Unidos en el Congreso —una parte del Partido Republicano partidaria de la presión negociadora y otra, más intervencionista, que teme una victoria rusa— convive con un electorado cansado de costear guerras lejanas. Esa tensión explica por qué cada ataque profundo ucraniano se sigue en la OTAN con la calculadora en la mano.

Publicidad

El precedente no es nuevo. Durante la Guerra Fría, Washington entendió que armar y financiar a un aliado lejano salía más barato que desplegar tropas propias. La diferencia, esta vez, es que Kyiv fabrica sus propias armas y exporta doctrina: su tecnología de drones se ha convertido en un activo estratégico que interesa tanto al Pentágono como a los ejércitos europeos. Ahí hay una paradoja que inquieta en el Capitolio: cuanto más capaz es Ucrania por sí sola, menos urgente parece la ayuda exterior.

Para España, el tablero ucraniano tiene tres traducciones. La primera es energética: cada golpe a una refinería rusa altera los márgenes del crudo y del gas que llegan a los puertos españoles. La segunda es de defensa: España se ha comprometido a elevar su gasto militar dentro de la OTAN, y cada escalada en el este reactiva ese debate en Bruselas. La tercera es industrial: el interés por la tecnología de drones ucraniana abre una ventana para las empresas españolas de defensa. El pulso continúa.

Ficha del Caso

  • El caso: Ucrania lanzó más de 1.000 drones contra Rusia durante la jornada final de las elecciones a la Duma, en su mayor ataque aéreo del verano.
  • Datos clave: Rusia asegura haber derribado 1.110 aparatos; 450 fueron destruidos en ruta hacia Moscú. El ataque dañó la refinería de la capital rusa y dejó dos muertos y 20 heridos en la región.
  • Para España: la ofensiva sobre instalaciones petrolíferas rusas presiona los precios energéticos que llegan a España y reabre el debate sobre el gasto en defensa dentro de la OTAN.