EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso debatirá y votará el próximo martes una iniciativa de Sumar para que España se adhiera al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN).
- ¿Quién está detrás? El grupo plurinacional registra la proposición; el PSOE afronta el encaje de un compromiso que Pedro Sánchez asumió en 2018 con Pablo Iglesias.
- ¿Qué impacto tiene? España no posee armas nucleares y podría adherirse sin salir de la OTAN, aunque ningún país aliado lo ha firmado todavía.
La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso votará el próximo martes la iniciativa de Sumar para adherir a España al TPAN. El tratado prohíbe las armas nucleares y ningún país de la OTAN lo ha firmado.
Qué se vota el martes y qué prohíbe el Tratado
El documento reclama que el Gobierno firme y ratifique el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, adoptado el 7 de julio de 2017 y en vigor desde el 22 de enero de 2021. El texto prohíbe de forma integral el desarrollo, la posesión, el almacenamiento y el uso —y la amenaza de uso— de armas atómicas. Es una proposición no de ley, el instrumento con el que los grupos expresan una posición sin fuerza normativa.
Según el registro oficial de Naciones Unidas, a 16 de septiembre de 2026 el tratado suma 75 Estados parte y 95 signatarios. La Alianza por el Desarme Nuclear cifra en 100 países los vinculados formalmente al texto. España no figura entre ellos. Y hay un dato que explica el peso político del debate: ningún miembro de la OTAN lo ha suscrito.
En su exposición de motivos, Sumar advierte de un retroceso de veinte años en los compromisos internacionales y de una nueva carrera armamentística sin mecanismos de control. Menciona la guerra de Ucrania, la renovación de los arsenales, los misiles hipersónicos y el uso incipiente de la inteligencia artificial en el ámbito nuclear. Sostiene que la única forma de impedir un uso real del arma atómica es eliminarla, como se ha avanzado con otras armas de destrucción masiva.
El compromiso de 2018 que el Gobierno nunca llegó a cerrar

El debate tiene un antecedente incómodo para Ferraz. En 2018, durante las negociaciones entre Pedro Sánchez y el entonces líder de Podemos, Pablo Iglesias, el Ejecutivo se comprometió a que España firmaría el TPAN. Ese compromiso, pese a tratarse de un país sin armas nucleares, nunca se materializó.
Sánchez ha mantenido en los últimos años una posición crítica con el rearme nuclear. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada el pasado mes de febrero, aseguró que el rearme ‘no era la vía correcta’ para desarrollar la capacidad disuasoria y apeló al peligro que proyecta la inteligencia artificial. ‘La disuasión nuclear exige cero errores’, afirmó, para añadir que no es ‘una garantía sino una apuesta peligrosa’.
España puede firmar el TPAN sin salir de la OTAN: lo que falta no es cobertura jurídica, sino decisión política para moverse antes que nadie.
La Alianza por el Desarme Nuclear recuerda que España puede adherirse sin abandonar la OTAN, porque el Tratado del Atlántico Norte no menciona las armas nucleares ni obliga jurídicamente a sus miembros a respaldarlas. El argumento desactiva el principal reparo de quienes ven incompatibilidad entre ambos marcos.
El Eje del Poder Socialista
El martes coloca al PSOE ante un dilema de encaje interno. Sumar empuja una bandera que el partido abrazó en la oposición y congeló al llegar a La Moncloa. Ferraz guarda silencio oficial sobre el sentido del voto del Grupo Parlamentario Socialista en la Comisión, mientras los socios de coalición reclaman a Sánchez que firme el tratado. La lectura estratégica no es menor: cada gesto del socio minoritario en política exterior tensiona la costura del Gobierno de coalición.
Hay dos lecturas territoriales y sociales de este debate. Por un lado, España es un país sin arsenal propio, y buena parte de la militancia socialista ve en el TPAN una extensión natural de su tradición pacifista y europeísta. Por otro, la adhesión, abriría un flanco diplomático con los aliados atlánticos, precisamente cuando la guerra de Ucrania ha devuelto la disuasión nuclear al centro de la seguridad europea. Las federaciones territoriales del PSOE, con García-Page entre las voces más atlantistas, no verían con malos ojos un paso cauteloso.
El precedente más cercano es la propia negociación de investidura de 2023, cuando el PSOE ya tuvo que equilibrar los guiños al ala pacifista con el anclaje a la OTAN confirmado en la cumbre de Madrid de 2022. No es un detalle menor. El riesgo inmediato es parlamentario: si Sumar fuerza una votación ajustada, el GPS podría quedar retratado entre su socio y sus aliados. La ventana crítica se abre el martes en la Comisión y se cerrará, previsiblemente, en el Pleno.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Coherencia entre el compromiso pacifista de 2018 y el anclaje a la OTAN, sin grietas en el Gobierno de coalición.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Votación de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso el próximo martes.
