El 69,5% de los ocupados gallegos va en coche al trabajo por la falta de transporte público, según el IGE (el Instituto Galego de Estatística, la fuente de datos oficiales de la región).
Casi siete de cada diez trabajadores gallegos se desplazan solo en coche
La movilidad laboral en Galicia sigue organizada alrededor del vehículo privado. Casi siete de cada diez personas ocupadas, el 69,5%, usa exclusivamente el coche o la moto para llegar a su puesto de trabajo, de acuerdo con la Enquisa estrutural a fogares que el IGE ha publicado esta semana. En el extremo opuesto, solo el 7,1% emplea únicamente el transporte público, mientras que el 19,8% acude andando o en bicicleta. El automóvil no se explica solo por la distancia: el 74,7% de los trabajadores tiene su vivienda a menos de quince kilómetros del empleo.
Un 16,8% recorre menos de un kilómetro; el 33,5%, entre uno y cinco; y el 24,4%, entre cinco y quince. Apenas el 20,8% se desplaza entre quince y cincuenta kilómetros, y un 4,5% supera esa cifra. La geografía no basta para explicar un modelo tan dependiente del coche. Tres de cada cuatro trabajadores viven a menos de quince kilómetros del empleo, y aun así el vehículo privado se impone. El dato llega, además, en pleno subidón de los carburantes, que encarece una rutina que para muchos no tiene alternativa.
La percepción de los propios ocupados apunta a la oferta de transporte. El 65% señala la falta de servicio o de frecuencia como el principal motivo para no dejar el coche en casa. La comodidad aparece después, con un 62,8%, y a más distancia quedan la duración del trayecto y la lejanía de la parada más próxima.
La mayoría firma desplazamientos cortos, y aun así el coche manda. El 53% tarda menos de quince minutos en llegar al trabajo: un 12% no llega ni a cinco y un 41%, emplea entre cinco y quince. Sin embargo, el 14% necesita más de media hora, una proporción que retrata a quienes viven lejos de los grandes centros de empleo o con peores conexiones.
Galicia tiene el empleo a quince minutos de casa, pero ha construido un modelo en el que casi nadie puede llegar sin coche.
Ferrol y Pontevedra lideran el uso del coche y A Coruña marca la excepción

Las pautas cambian de forma notable entre las siete ciudades gallegas. Ferrol es la que más depende del vehículo privado, con un 67% de trabajadores que solo usan coche o moto, seguida de Pontevedra, con un 65,7%.
Ambas superan en casi treinta puntos a A Coruña, donde el porcentaje baja al 49,2%. La ciudad herculina registra además el mayor uso exclusivo del transporte público, un 22,8%. Y Santiago de Compostela destaca por los desplazamientos no motorizados: el 27,4% de sus trabajadores se mueve andando o en bicicleta.
El vehículo privado domina también los trayectos que nada tienen que ver con el empleo. Se usa para visitar a familiares y amigos (67,02%), para gestiones personales (62,46%), para acompañar a niños y mayores (61,15%), para las compras (58,94%) y para el ocio (56,47%). El transporte público conserva una presencia minoritaria en todos esos motivos: oscila entre el 5,04% del acompañamiento y el 8,07% de las gestiones. Las alternativas no motorizadas ganan peso en las compras (27,75%) y el ocio (26,57%).
El Laboratorio Gallego
La movilidad es competencia de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), no del Gobierno central, y eso traslada el debate al terreno de la Consellería competente. Galicia arrastra un problema de fondo que ninguna formación ha resuelto: una población envejecida y dispersa en 313 concellos, buena parte de ellos con menos de 5.000 habitantes, y una red de transporte interurbano pensada más para el siglo XX que para el actual. El PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación gobernante con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) gobierna con holgura y gestiona esa competencia. El BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) y el PSdeG (el Partido Socialista de Galicia, la federación gallega del PSOE) han convertido la Galicia vaciada y el transporte en un terreno recurrente de confrontación en el Parlamento.
La lectura nacional es inevitable. El modelo gallego retrata un problema compartido con la España interior, Asturias o Castilla y León: la falta de transporte público como freno añadido a la despoblación y como factor que encarece la vida de quien ya vive lejos. Todo ello, además, en plena subida de los carburantes, que golpea con más fuerza al trabajador sin alternativa. La incógnita es si la Xunta aprovechará la próxima campaña presupuestaria para ampliar el transporte interurbano o si el coche seguirá siendo la única respuesta razonable. En Galicia, como casi siempre, se ensaya antes de que el debate llegue a Madrid.
Ficha del Caso
- El caso: El IGE constata que la movilidad laboral en Galicia sigue dependiendo del coche: casi siete de cada diez ocupados solo usan vehículo privado para ir a trabajar.
- Datos importantes: 69,5% coche o moto; 7,1% solo transporte público; 19,8% a pie o bici; 74,7% vive a menos de 15 km del empleo; 65% culpa a la falta de servicio.
- Resumen: La falta de transporte público en Galicia refuerza el uso del coche y conecta con el debate nacional sobre despoblación y movilidad en la España interior.
