La CMA británica quiere romper el control de Google sobre los buscadores en Android y Chrome. El organismo de competencia del Reino Unido propone obligar a la compañía y a los fabricantes de móviles Android a ofrecer una elección efectiva de buscador y de asistente de IA en el arranque del teléfono, con un aviso que se repetirá cada año.
El regulador británico mueve ficha donde Google tiene el terreno más blindado. En Reino Unido el usuario ya puede cambiar de buscador en Android y Chrome, así que parte de la propuesta consiste en consolidar por norma lo que hasta ahora dependía del menú de ajustes. Lo nuevo es la insistencia: recordar la elección de forma periódica para que el usuario revise algo que hoy decide por inercia.
Claves de la operación
- Pantalla de elección obligatoria. Google y los fabricantes deberán mostrar un menú de buscadores al estrenar el móvil o al abrir Chrome por primera vez, con una notificación anual de refuerzo.
- Los asistentes de IA entran en el menú. La CMA quiere que el usuario pueda escoger asistentes de terceros que cumplan requisitos técnicos y de seguridad, un golpe directo a la integración de Gemini.
- Atribución obligatoria al medio. Todo proveedor de búsqueda deberá señalar y facilitar el acceso a las fuentes editoriales que use en sus resultados.
El negocio publicitario de Google, bajo el foco británico
La búsqueda es el corazón financiero de Alphabet. No es la única pata del grupo, pero sí la que sostiene el grueso de su publicidad y la que financia el resto del ecosistema. Cualquier grieta en la cuota de Google en ese mercado llega directa a la cuenta de resultados, y el regulador británico lo sabe desde hace tiempo.
El mecanismo no es nuevo. La presión sobre los comportamientos por defecto lleva años en la agenda de los reguladores europeos, que ya obligan a mostrar pantallas de elección para navegadores y motores de búsqueda. La novedad británica es el recordatorio anual, una fórmula para combatir el sesgo de inercia que protege a Google sin necesidad de un fallo judicial.
Los rivales no esperan sentados. Bing, DuckDuckGo y los nuevos buscadores con IA llevan meses reclamando justo ese tipo de pantallas: no piden ser mejores, piden que alguien les pregunte. La propuesta de la CMA, impulsada por la Autoridad de Competencia y Mercados británica, les entrega el marco que venían exigiendo.
Google no defiende su cuota en los tribunales, la defiende en la pantalla de inicio de cada móvil que nadie se molesta en configurar.
La batalla por el asistente de IA abre un frente inédito
El segundo frente es el más ambicioso. La CMA quiere que el usuario pueda elegir con qué asistente de IA habla, igual que elige buscador. Hoy Gemini está tan incrustado en la Búsqueda de Google que no existe forma de sustituirlo, y ahí está el problema que el regulador quiere atajar antes de que el mercado se cierre del todo.
Sarah Cardell, consejera delegada del organismo, ha defendido que la forma en que la gente busca información está cambiando y que los asistentes de IA se están convirtiendo en el servicio de búsqueda de muchos usuarios sin aparecer en las pantallas de elección de Google. Según su lectura, el objetivo es proteger las opciones disponibles antes de que esos servicios terminen de llegar al gran público.

El tercer pilar toca de lleno a los medios. La CMA quiere que todos los proveedores de búsqueda atribuyan el contenido editorial que muestran, de modo que el lector identifique y pueda acceder a la fuente original. La medida conecta con las reglas que el regulador ya aprobó en junio, cuando abrió la puerta a que los editores se dieran de baja de los resultados generados por IA y fijó requisitos de portabilidad de datos.
Análisis: la CMA dibuja el mapa que Bruselas ya vigila
Lo relevante para España no es lo que ocurra en Londres, sino cuándo cruza el canal. La Ley de Mercados Digitales europea ya obliga a Google a mostrar pantallas de elección y a abrir ciertos datos a terceros. Reino Unido, fuera de la UE, avanza en paralelo con un enfoque propio que puede convertirse en referencia si llega antes a un consenso.
El pulso con los editores tiene un antecedente español nítido. En diciembre de 2014 Google cerró su servicio de Noticias en España para no pagar el canon que exigía la ley de propiedad intelectual, una decisión que dejó al sector sin ese tráfico durante años. La atribución obligatoria que ahora propone la CMA es, en parte, la revancha regulatoria que los editores llevan una década persiguiendo.
El riesgo para Google es acumulativo. Cada norma que erosiona su posición por defecto suma, y la compañía responde siempre con el mismo argumento: que las pantallas de elección no cambian el comportamiento del usuario. La evidencia europea apunta más bien a lo contrario, y el recordatorio anual británico está diseñado precisamente para que la elección pese más que la costumbre.
Queda el calendario. La CMA abre ahora un periodo de consulta antes de fijar las obligaciones definitivas, y el sector de los asistentes de IA es el que se mueve más rápido. La pregunta abierta es si el menú que se diseñe para los buscadores llegará a tiempo para los asistentes, o si Gemini se habrá consolidado como puerta de entrada antes de que el regulador termine de escribir la norma.
