Mikel Lezama (PP Gipuzkoa) rechaza los pactos con Vox y marca distancia con Génova

El dirigente guipuzcoano pide romper el 'marco mental' que equipara al PP con la formación de Abascal y reclama a los demás partidos gobiernos populares sin Vox. El PP vasco ya tiene candidatos para las capitales, pero no para las forales de 2027.

Mikel Lezama, portavoz del PP en Gipuzkoa, ha reiterado este miércoles su rechazo a los pactos de su partido con Vox. Lo ha hecho en una entrevista en euskera en Euskadi Irratia, en la que ha asegurado que esos acuerdos no le gustan ‘nada’. La intervención consolida al dirigente guipuzcoano en el papel de verso suelto que en su día ocupó Borja Sémper en el PP vasco, hoy en la dirección nacional.

Qué ha dicho Lezama y por qué tensiona al PP

Lezama ha pedido además romper el ‘marco mental’ que presenta al PP y a Vox como proyectos equivalentes. Sostiene que su formación busca devolver la ‘credibilidad’ a las instituciones y que es una fuerza foralista, defensora del autogobierno vasco. Como aval de esa tradición ha recordado que José María Aznar defendió el Concierto Económico en Bruselas durante su etapa al frente del Gobierno de España.

El portavoz guipuzcoano no ha limitado la crítica a los acuerdos de su propio partido. En la misma entrevista ha considerado que ‘no es justo’ que se censure al PP por entenderse con Vox mientras los pactos del PSOE con la extrema izquierda, EH Bildu y Podemos, se asumen como legítimos. ‘¿Dónde está la responsabilidad de otros partidos?’, ha lanzado.

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Ha recordado que EH Bildu ganó las elecciones forales de Gipuzkoa de 2023 y que el PP facilitó con su voto la continuidad de la coalición de PNV y PSE-EE en la Diputación. ‘Les dimos el voto para que no llegaran EH Bildu o Elkarrekin Podemos, la extrema izquierda. ¿Por qué no facilitan gobiernos del PP sin Vox?’, ha preguntado. ‘Ellos echan gasolina a los populistas’, ha añadido.

El dirigente también ha descartado que PP y Vox vayan a disponer de una mayoría reforzada en las Cortes Generales para retocar la Constitución en materia de encaje territorial. La afirmación rebaja, en la práctica, la expectativa de cualquier reforma constitucional pactada entre las dos formaciones.

Preguntado por su futuro, Lezama ha dado por hecho que volverá a ser candidato en los comicios forales de Gipuzkoa de 2027. ‘Nada me hace pensar que no lo seré’, ha señalado, aunque ha admitido que todavía no lo ha tratado con la dirección. El PP vasco ya tiene candidatos para las capitales, pero no se ha pronunciado sobre las forales.

El portavoz del PP en Gipuzkoa rechaza los pactos con Vox, pero reclama a los demás partidos que faciliten gobiernos populares sin la formación de Abascal.

El argumentario de Vox ante las críticas de los populares

Mikel Lezama

La dirección de Vox sostiene desde hace años que sus acuerdos con el PP son pactos programáticos, por escrito y verificables, y que su apoyo se condiciona al cumplimiento de medidas concretas en inmigración, seguridad, fiscalidad y reducción del gasto político. Ese es el eje del argumentario que el partido repite cada vez que un cargo popular pone en duda la relación, incluidos los tramos más tensos de las negociaciones presupuestarias.

El propio Lezama ha reconocido esa lógica a su manera. Si el PSOE gobierna con EH Bildu y con Podemos, viene a decir, la exigencia de pureza que se aplica al PP no se traslada a los socialistas. El argumento es simétrico al que Vox traslada en público: el doble rasero es, a su juicio, el mejor aval de unos acuerdos que el partido presenta como garantía de que el programa se cumple.

La paradoja deja al PP vasco en una posición delicada. Su portavoz en Gipuzkoa marca distancia con Vox mientras reclama a los demás partidos que no le obliguen a depender de Vox, una ecuación que solo se rompe si el PNV, el PSE-EE o EH Bildu facilitan gobiernos populares, algo que, según su propio relato, no ocurre.

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En el conjunto de España ocurre algo parecido. Hasta ahora, el PP no ha cerrado mayorías alternativas sin contar con los diputados de Vox, y cada negociación presupuestaria vuelve a colocar la misma pregunta sobre la mesa.

La lectura estratégica: qué revela el caso Lezama sobre el pulso PP-Vox

El precedente que sobrevuela este debate es la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos que PP y Vox compartían. Desde entonces, la relación se ha reconstruido sobre acuerdos puntuales, votaciones concretas y negociaciones de presupuestos, sin volver a fórmulas de coalición.

Hay un riesgo de doble filo para los populares. Si el PP subraya su distancia con Vox, refuerza su perfil de centro ante un electorado que premia la moderación; si la modera para sostener gobiernos, entrega a Vox el argumento de que solo la formación de Abascal garantiza que el programa se cumpla.

Lo que observamos es un PP que necesita a Vox para sumar y que, a la vez, necesita marcar distancia con Vox para no perder centralidad. El caso de Gipuzkoa es la versión más explícita de esa tensión: allí el partido sostiene desde fuera un gobierno de PNV y PSE-EE mientras su portavoz reclama gobiernos populares sin Vox. El próximo examen llega con las elecciones forales de 2027; antes, cada votación en el Congreso y cada negociación presupuestaria volverán a poner a prueba ese equilibrio.