La sequía deja los embalses de Vigo bajo mínimos: Eiras al 53,4%, Zamáns al 44,5% y Baiona en el 20%.
Un septiembre seco que vacía los depósitos del área metropolitana
Los tres embalses de la demarcación viguesa —Eiras, Zamáns y Baiona— siguen bajando al mismo ritmo que en las semanas anteriores. Según los datos de Augas de Galicia (la entidad pública de aguas dependiente de la Xunta), Eiras cayó tres puntos hasta el 53,4%; Zamáns retrocedió un 1,5 y se queda en el 44,5%; y Baiona pierde otros tres puntos, hasta el 20%. Baiona toca fondo y marca el nivel más bajo de la red.
La presa de Baiona se veía prácticamente vacía, pese a que el municipio está ya conectado a la red de abastecimiento viguesa de Zamáns, igual que Nigrán. La caída de la población estacional en ambos ayuntamientos ayuda a que el descenso del agua embalsada sea algo más lento. El nivel baja menos. Pero no deja de bajar.
Con estos datos, las reservas se mantienen para unos cuatro meses, hasta iniciarse 2027, en el peor de los casos. Lo que, según las previsiones de MeteoGalicia (la agencia meteorológica gallega, dependiente de la Xunta), no va a ocurrir. A partir del fin de semana cae la temperatura y con ello se enfría la atmósfera, campo sembrado para la llegada de borrascas atlánticas.
La agencia señala que las primeras precipitaciones llegarán a finales de mes o a comienzos de octubre. «Más allá de diez o quince días no se pueden realizar previsiones fiables, pero a corto plazo se espera la llegada de borrascas y lluvia», trasladan desde MeteoGalicia.
Galicia lleva meses bebiendo de unas reservas que dependen de lluvias cada vez más concentradas y menos predecibles.
El aviso de los ingenieros: el área de Vigo necesita otro embalse
El Colegio de Ingenieros de Caminos se ha pronunciado a favor de la construcción de un nuevo embalse para Vigo ante la reducción temporal de los recursos disponibles. «Esto provoca que las situaciones de escasez, con el escenario actual de infraestructuras hidráulicas de abastecimiento, sean cada vez más frecuentes y graves», señala en una nota.
El Colegio recuerda que gran parte de los gallegos «bebemos agua porque existen embalses». Y añade que, aunque en los últimos años se ha trabajado para paliar el problema, es muy probable que estas actuaciones no sean suficientes a medio plazo. En su diagnóstico, Eiras muestra síntomas evidentes de estar infradimensionado para atender las demandas del área metropolitana, incluso con la ayuda de las pequeñas presas de Zamáns y Baíña. El embalse principal se ha quedado pequeño para la ciudad que abastece.
Los números del mes respaldan esa advertencia. En Vigo llovió un solo día y se recogieron apenas 14 litros, un déficit de 80 sobre un septiembre medio. En Fornelos, donde se ubica la presa de Eiras, solo cayeron nueve litros: un déficit de 102. A eso se suma un junio y un julio con lluvias mínimas y un agosto que solo mejoró en sus últimos días. El ciclo de la lluvia ha cambiado de forma rotunda.
El Laboratorio Gallego
Galicia no suele figurar en el mapa nacional de la sequía y, sin embargo, el agua se ha convertido en un asunto de gestión pública de primer orden. La Xunta, gobernada por el PPdeG con mayoría absoluta ininterrumpida desde 2009, administra el ciclo del agua a través de Augas de Galicia y de la Consellería de Medio Ambiente. Lo que ahora ocurre en la demarcación de Vigo —tres embalses bajo mínimos y un aviso formal de los ingenieros— es la primera prueba de estrés de un modelo hidráulico pensado para una Galicia más lluviosa que la que dibujan las estadísticas.
La lectura nacional llega sola. El debate sobre cómo almacenar y repartir el agua recorre España de sur a norte, y cada comunidad lo aborda con su propio marco competencial. Galicia, con competencias plenas en aguas interiores, ensaya aquí lo que otras regiones todavía discuten: si las infraestructuras heredadas bastan para un clima que ya no es el de hace tres décadas. En el Parlamento de Galicia no hay todavía una posición cerrada de los grupos sobre un cuarto embalse para el área metropolitana, pero el informe del Colegio de Ingenieros coloca el asunto en la agenda.
La proyección es medible. Si las lluvias de finales de septiembre y octubre llegan como anticipa MeteoGalicia, la urgencia se diluye y el debate vuelve a enfriarse. Si no llegan, las reservas aguantan hasta el arranque de 2027 y la Xunta tendrá que decidir si licita estudios para una nueva presa. Será entonces cuando el agua deje de ser un problema meteorológico y se convierta en una decisión política.
Ficha del Caso
- El caso: Los tres embalses de la demarcación de Vigo afrontan el otoño al límite tras un septiembre casi sin lluvias, con Baiona en su nivel más bajo.
- Datos importantes: Eiras al 53,4%, Zamáns al 44,5% y Baiona al 20%, según Augas de Galicia. Las reservas alcanzan para unos cuatro meses, hasta iniciarse 2027. En Vigo se recogieron 14 litros y en Fornelos, solo nueve.
- Resumen: MeteoGalicia anticipa borrascas a finales de mes o comienzos de octubre, mientras el Colegio de Ingenieros de Caminos reclama un nuevo embalse para el área de Vigo y abre un debate sobre el agua con eco en toda España.

