Feijóo tacha de «disparate» la expulsión de la diputada ourensana Ana Vázquez del Congreso por mostrar un bote de gas pimienta.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha expulsado del hemiciclo a la diputada del PP Ana Belén Vázquez por mostrar un bote de gas pimienta vacío durante el debate con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
- ¿Quién está detrás? El Grupo Popular, que ha cerrado filas con su portavoz en la Comisión de Interior, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha calificado la decisión de «disparate».
- ¿Qué impacto tiene? Reabre la tensión entre PP y PSOE por Ceuta, con la diputada ourensana convertida en protagonista nacional de la sesión de control.
El Congreso expulsa a la diputada ourensana y el PP cierra filas
La escena duró apenas unos segundos. Ana Belén Vázquez, portavoz del PP en la Comisión de Interior, sacó un bote de gas pimienta vacío mientras recriminaba al ministro Fernando Grande-Marlaska que los ciudadanos de Ceuta hayan tenido que recurrir a estos instrumentos para defenderse desde la entrada masiva de inmigrantes de finales de julio. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, consideró que el objeto era «un arma» y la obligó a abandonar el hemiciclo.
No es un detalle menor que la protagonista sea ourensana y que su partido gobierne Galicia con mayoría absoluta desde 2009. El PPdeG, la federación gallega del Partido Popular, ha sido durante años la cantera de cuadros que después han aterrizado en Madrid. Vázquez es uno de esos nombres.
Feijóo salió en su defensa de inmediato. «Es inaudito. No se puede decir que se lleva un arma por describir lo que ocurre en Ceuta», dijo en una charla informal con los periodistas, ya con el gesto cambiado. Calificó la decisión de «una vergüenza» y preguntó si se va a detener a «todas las niñas y madres en Ceuta que llevan gas pimienta».
El Grupo Popular cerró filas sin fisuras. Fuentes de la formación confirmaron que la portavoz, Ester Muñoz, y el comité de dirección sabían de antemano que Vázquez mostraría el bote, y que no le veían problema alguno. Todos los diputados del PP se pusieron en pie y aplaudieron a su compañera cuando era obligada a salir del hemiciclo. Feijóo fue el único que permaneció sentado en su escaño.
Vázquez agradeció el respaldo y calificó lo sucedido de «lamentable». A su juicio, Armengol «se comportó como la ministra 23» y buscó reventar un Pleno que, según su versión, el Gobierno afrontaba acorralado. La diputada insistió en que el bote estaba vacío y en que el gas pimienta está «totalmente excluido del reglamento de armas».
El bote vacío de gas pimienta devuelve al primer plano un debate —Ceuta— que el PP quiere mantener abierto en cada sesión.
Feijóo convierte la defensa de su diputada en un alegato sobre Ceuta
El líder del PP no se quedó en la anécdota parlamentaria. Aprovechó el incidente para recomendar a Armengol que viaje a Ceuta y compruebe de primera mano la situación que, según su relato, viven allí las mujeres y las niñas. «Lo que tiene que hacer es ir a Ceuta», insistió. Y añadió que solo «mala fe» o un interés en «inflamar» la sesión explican que se haya expulsado a quien, a su entender, se limitaba a describir una realidad.
El PP sostiene además que el reglamento de armas excluye los aerosoles de defensa personal, un argumento que la formación mostró por escrito para respaldar a su diputada. Desde la Presidencia del Congreso, la lectura fue la contraria: el objeto exhibido en el hemiciclo constituía, a su juicio, un arma, y de ahí la expulsión.
La sesión de control llegaba, en palabras del propio Feijóo, después de una intervención gubernamental «bochornosa» y «devastadora». El líder popular enmarcó el episodio en un contexto más amplio: la foto del presidente del Gobierno en Nueva York con la presidenta venezolana Delcy Rodríguez y las acusaciones del PP sobre el intento de contratar a unos sicarios para atacar a la jueza que investigaba al hermano de Sánchez.

El Laboratorio Gallego
Lo que ocurre en el Congreso rara vez se entiende sin mirar a Galicia. No porque el asunto sea autonómico, sino porque Feijóo es producto de una escuela política muy concreta: la de un PPdeG que acumula mayorías absolutas consecutivas desde 2009 y que ha convertido Santiago de Compostela en un laboratorio de gestión y de discurso. De allí salieron conselleiros, portavoces y estrategias que hoy se replican en Madrid.
En clave autonómica, el episodio no altera el tablero. El PPdeG conserva su mayoría absoluta en el Parlamento de Galicia, el BNG de Ana Pontón sigue como primera fuerza de la oposición y el PSdeG mantiene su papel de tercera vía. Pero el caso subraya algo relevante: los cuadros gallegos del PP no son un apéndice, sino parte central del relato nacional del partido.
La dimensión nacional es evidente. Al defender a su diputada con un argumento sobre Ceuta, Feijóo refuerza una línea de confrontación que su partido activa sesión tras sesión: seguridad, inmigración, y choque con la Mesa del Congreso. Es el mismo patrón que el PPdeG aplica en Galicia en materia de incendios o gestión del territorio, siempre desde la lógica de que Madrid no da la talla.
Queda la proyección. La próxima sesión del hemiciclo dirá si el incidente se queda en anécdota o se convierte en punto fijo del choque entre PP y PSOE. En Galicia, donde la política se lee siempre con la vista puesta en Madrid, el episodio ya forma parte del relato que el PPdeG contará como propio.
Ficha del Caso
- El caso: La presidenta del Congreso expulsó a la diputada del PP Ana Belén Vázquez por exhibir un bote de gas pimienta vacío en una sesión de control al ministro del Interior.
- Datos importantes: Vázquez es ourensana y portavoz del PP en la Comisión de Interior. El incidente ocurrió en el debate con Fernando Grande-Marlaska. El PP sostiene que el gas pimienta está excluido del reglamento de armas.
- Resumen: Feijóo calificó la expulsión de «disparate» y cerró filas con su diputada. El episodio reabre el debate sobre Ceuta y refuerza la estrategia nacional del PP, formada en la escuela del PPdeG.
