Javier Cortés avisa de que Vox lo tendrá ‘muy difícil’ para repactar en Sevilla si sigue adelante la mezquita del Polígono Sur.
El portavoz del Grupo Parlamentario VOX (GPVOX) en el Parlamento de Andalucía ha condicionado este jueves cualquier acuerdo futuro con el alcalde de Sevilla a que no se levante el nuevo complejo islámico proyectado en el barrio. En declaraciones a Canal Sur Televisión, Cortés ha asegurado que será ‘muy difícil’ que su partido pueda ‘confiar y pactar de nuevo’ con José Luis Sanz (PP) si el proceso de islamización del Polígono Sur sale adelante.
La advertencia llega con cifras concretas. El edificio proyectado consta de diez plantas. Su minarete supera los 30 metros de altura, según ha detallado el propio diputado autonómico. Para Vox, no se trata de un equipamiento religioso aislado, sino de la pieza que consolida un proceso de mayor alcance. ‘Va a suponer islamizar un barrio entero, que además está muy cerca de otros barrios de Sevilla’, ha señalado Cortés, que extiende el riesgo a otros barrios colindantes con el Polígono Sur que podrían recorrer el mismo camino.
El argumento jurídico del partido se apoya en el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) de Sevilla, que según el portavoz autonómico ‘le permite consultar a los ciudadanos sobre la idoneidad o no de ese edificio por tratarse de un edificio singular’. No haría falta, por tanto, modificar el planeamiento: bastaría con activar el mecanismo previsto para intervenciones de gran impacto.
Cortés añade un criterio de coherencia y compara el caso con las consultas ciudadanas que el Ayuntamiento ya ha hecho a los sevillanos sobre asuntos festivos de la ciudad.
‘Si José Luis Sanz ha consultado a los sevillanos para ver si queríamos más o menos días de feria y más o menos días de rebujito, es inaceptable que con la oposición real que ya hay, no solamente por parte de VOX, sino de los vecinos, en contra de la construcción de esa gran mezquita, no lleve a cabo una consulta, porque además la ley se lo permite’, ha subrayado el portavoz del GPVOX en la Cámara andaluza.
Qué margen tiene el PP tras la paralización de la licencia
El Ayuntamiento de Sevilla paralizó la licencia de obras del complejo proyectado, que incluye comedor y centro médico para musulmanes, un paso que Vox presenta como fruto directo de su presión política en el Consistorio. La decisión administrativa no resuelve el fondo del asunto: el proyecto sigue sobre la mesa y la consulta vecinal que reclama la formación no ha sido convocada ni anunciada por el equipo de gobierno municipal.
Sin marcha atrás en la mezquita del Polígono Sur, Vox no ve margen para la confianza ni para nuevos pactos con el PP en Sevilla.
La presión no se limita al expediente urbanístico. Cortés apela a la ‘oposición real’ que, asegura, ya existe en el barrio, tanto la de su propio grupo como la de los vecinos, y sitúa el foco en el coste político que asumiría el PP si el proyecto avanza sin preguntar a los residentes. Es ahí donde la formación encuentra su mejor terreno: un asunto de proximidad, con un expediente administrativo que todavía admite marcha atrás.
La estrategia de Vox: el barrio como palanca frente al PP
No se trata de un episodio aislado. Vox ya aplicó este método en la política autonómica: fijar condiciones públicas, verificables y ligadas a un asunto concreto antes de sentarse a negociar con los populares. Aquella estrategia desembocó en la ruptura, en 2024, de los gobiernos de coalición que ambos partidos compartían en varias comunidades, y desde entonces la formación ha repetido el esquema siempre que ha tenido ocasión.
El caso de la mezquita del Polígono Sur encaja en ese patrón. La formación traslada al terreno municipal un asunto de convivencia y orden urbano, ejes que la dirección nacional considera movilizadores, y lo hace con un interlocutor concreto al que puede exigir responsabilidades: el alcalde José Luis Sanz. La consulta vecinal que reclama el partido tiene, además, una ventaja táctica evidente: obliga al PP a retratarse en un asunto que no admite una respuesta genérica.
La contradicción que subraya Vox es sencilla de formular y difícil de esquivar. El mismo Consistorio que ha llevado a los sevillanos a pronunciarse sobre el calendario festivo evita, de momento, preguntarles por un edificio de diez plantas y un minarete de más de 30 metros de altura. Ese contraste es el material con el que el partido construirá el próximo capítulo de su pulso con los populares en la ciudad, y el expediente sigue abierto.

