El incendio de Calvos de Randín, el mayor del año en la provincia de Ourense, queda estabilizado tras calcinar 460 hectáreas en la comarca de A Limia. La Consellería do Medio Rural (el departamento autonómico que gestiona el monte) investiga ahora un posible origen intencionado con el apoyo de drones.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El incendio de Calvos de Randín queda estabilizado tras calcinar 460 hectáreas, el mayor del año en la provincia de Ourense.
- ¿Quién está detrás? La Consellería do Medio Rural dirige la extinción; los drones rastrean un posible origen intencionado.
- ¿Qué impacto tiene? Obligó a activar la situación 2 por la cercanía al núcleo de As Meaus y reabre el debate sobre la gestión del monte gallego.
Un fuego de 460 hectáreas que obligó a activar la situación 2
El fuego se inició el jueves a las 13:36 horas en la parroquia de Randín, en el municipio ourensano de Calvos de Randín, y quedó estabilizado a las 23:39 horas del viernes. Las estimaciones provisionales de la Consellería do Medio Rural sitúan en 460 hectáreas el perímetro calcinado hasta el momento. Es la mayor superficie arrasada por un incendio este año en Ourense.
La virulencia de las llamas obligó a decretar la Situación 2, el nivel operativo que se activa cuando un incendio puede poner en riesgo bienes distintos de los forestales, ante la cercanía del fuego a las casas de As Meaus, en el municipio vecino de Baltar. La alerta quedó desactivada el viernes, cuando remitió la amenaza sobre los núcleos habitados.
Para contener el fuego, las autoridades desplegaron un dispositivo acumulado de 7 técnicos, 43 agentes, 47 brigadas, 29 motobombas, 5 palas, 6 unidades técnicas de apoyo, 10 helicópteros, y 11 aviones. El operativo es uno de los más amplios activados en la provincia en lo que va de campaña. La combinación de medios terrestres y aéreos resulta determinante en una orografía como la de A Limia, con masas forestales continuas y vientos cambiantes.
Los drones que buscan el origen intencionado

La investigación del origen avanza en paralelo a la extinción. Los equipos sobre el terreno utilizan drones para determinar el punto exacto donde se inició el fuego. La hipótesis que cobra fuerza es la de un origen intencionado, aunque ninguna fuente oficial ha confirmado todavía la autoría.
No es un patrón aislado. Galicia registra cada año centenares de incendios cuyo origen se sitúa en la mano del hombre, entre negligencias y fuegos provocados. La provincia de Ourense concentra de forma recurrente el mayor número de siniestros del noroeste peninsular. Localizar el foco resulta clave para depurar responsabilidades.
Los incendios de Ourense no son solo una catástrofe medioambiental: son el síntoma de un modelo de gestión del monte que ninguna administración ha resuelto del todo.
La estadística gallega de incendios arrastra un problema de fondo que trasciende cada verano. La despoblación del rural, la fragmentación de la propiedad y la acumulación de biomasa combustible convierten amplias zonas del interior de Ourense en terreno abonado para el fuego. La política forestal es, desde hace décadas, uno de los asuntos que ninguna administración gallega ha logrado cerrar.
El Laboratorio Gallego
El incendio de Calvos de Randín devuelve al primer plano un asunto que en Galicia se repite con la puntualidad de cada verano. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela) administra la política forestal y el operativo de extinción. El partido que la gobierna, el PPdeG (el Partido Popular de Galicia), suma mayorías absolutas consecutivas desde 2009.
En la oposición, el BNG (o Bloque Nacionalista Galego) viene insistiendo en que el esfuerzo debe desplazarse de la extinción a la prevención. El PSdeG (la federación gallega del PSOE) sitúa el foco en la falta de gestión del monte y en el abandono demográfico del interior. Las tres formaciones comparten un diagnóstico incómodo: el problema es estructural.
La dimensión nacional no es menor. Galicia es históricamente la comunidad con mayor superficie forestal de España, y lo que ocurre en sus montes marca el debate sobre incendios en todo el país. El interior de Ourense, con 460 hectáreas calcinadas en un solo fuego, ilustra un tipo de siniestro que ninguna administración ha logrado erradicar.
La investigación del origen será determinante. Si se confirma la mano del hombre, el caso volverá a situar los fuegos provocados en el centro del debate político gallego. La Consellería mantiene abierta la pesquisa, y el uso de drones apunta a un refuerzo de la instrucción técnica sobre el terreno.
Ficha del Caso
- El caso: Un incendio forestal declarado en la parroquia de Randín, en Calvos de Randín (Ourense), se convirtió en el mayor del año en la provincia tras arrasar 460 hectáreas.
- Datos importantes: Se inició el jueves a las 13:36 y quedó estabilizado el viernes a las 23:39; obligó a activar la situación 2 por la cercanía a As Meaus (Baltar), ya desactivada.
- Resumen: Los drones investigan un posible origen intencionado, un caso que reabre en toda España el debate sobre la prevención y la gestión del monte gallego.

