La Guardia Civil ha incautado 13.226 plantas de marihuana en la provincia de Granada en una sola jornada. Otros 732 kilos de cogollos ya preparados para la venta quedaron sobre la mesa, y la investigación alcanza ya a 37 personas.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Guardia Civil ha intervenido 13.226 plantas de cannabis y más de 732 kilos de cogollos en 40 entradas y registros.
- ¿Dónde y quién? En Fuente Vaqueros, Pinos Puente, Atarfe y Gor, con más de 200 efectivos y el apoyo de técnicos de la compañía eléctrica.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El desmantelamiento de 28 enganches ilegales a la red en Fuente Vaqueros y Atarfe elimina un riesgo real de incendio y electrocución en viviendas habitadas.
Cuarenta entradas y registros en cuatro municipios de la Vega de Granada
El dispositivo de la Guardia Civil se ejecutó el pasado 23 de septiembre y fue uno de los más importantes desarrollados en los últimos tiempos contra el cultivo y el tráfico de marihuana en la provincia. Los agentes practicaron 40 entradas y registros de forma simultánea, con más de 200 efectivos y semanas de inteligencia previa.
La actuación de mayor envergadura tuvo lugar en Fuente Vaqueros, el municipio de la Vega de Granada donde nació Federico García Lorca y donde los investigadores ejecutaron dos dispositivos diferenciados en una misma jornada. En el principal, realizaron 24 entradas y registros, aprehendieron 8.871 plantas de cannabis sativa y 708 kilos de cogollos en verde, y localizaron además una cantidad importante de cogollos secos ya preparados para su comercialización.
En el segundo dispositivo, los cinco registros practicados se saldaron con 940 plantas y 4,6 kilos de cogollos secos. El balance material de la jornada incluye además 17.600 euros en efectivo, un vehículo, dos televisores, un ordenador portátil y dos carabinas de aire comprimido.
En Pinos Puente, los investigadores realizaron seis entradas y registros y se incautaron de 2.442 plantas de marihuana y 20 kilos de cogollos. En Atarfe fueron cuatro los registros y afloraron tres plantaciones interiores con 967 plantas en distintas fases de desarrollo. En Gor, la Guardia Civil localizó una plantación exterior de seis grandes ejemplares con un peso en verde de 16,9 kilos.
Enganches ilegales y una investigación que sigue abierta
El rastro eléctrico resultó determinante. Los técnicos de la compañía suministradora localizaron y desactivaron 16 conexiones fraudulentas a la red en Fuente Vaqueros y 12 enganches ilegales más en Atarfe, de donde se retiró una cantidad importante de cableado instalado de forma irregular. El perjuicio económico es evidente, pero el riesgo mayor es otro: estas instalaciones pueden provocar incendios y electrocuciones en las propias viviendas y en los inmuebles colindantes.
Un enganche ilegal en una vivienda de la Vega de Granada no es un fraude menor: es un riesgo de incendio compartido por todo el vecindario.
La investigación no está cerrada. Las unidades responsables siguen analizando la información, los indicios y los efectos intervenidos durante los registros, y la Guardia Civil mantiene abiertas gestiones para identificar, localizar y detener a más personas presuntamente relacionadas con las plantaciones desmanteladas.
El dispositivo persigue también fijar la responsabilidad individual de titulares y moradores de los inmuebles en los delitos de cultivo o tráfico de drogas y de defraudación de fluido eléctrico. En el operativo participaron efectivos de Seguridad Ciudadana —incluida la Usecic—, Policía Judicial, Equipos ROCA, el Servicio Cinológico, especialistas del Grupo de Análisis e Inteligencia Criminal (GAIC) de la Comandancia de Granada, y medios de PEGASO y de la Unidad Aérea, que vigilaron las operaciones desde el aire.
La Lectura Andaluza
Lo que ha ocurrido en la Vega de Granada no es un caso aislado. Cuarenta registros, más de 200 agentes y 732 kilos de cogollos intervenidos en una sola jornada dibujan una industria asentada, capaz de producir a escala industrial en el interior de viviendas repartidas por pueblos agrícolas de la provincia. En municipios donde el campo y la industria agroalimentaria sostienen buena parte del empleo, convivir con plantaciones interiores tiene un coste que no siempre se ve.
Ese coste se mide en facturas de luz infladas, en cortes de suministro y en un riesgo latente para familias que no saben qué hay al otro lado de la pared. La lectura es clara: cada enganche desmantelado es una tragedia evitada y un negocio que competía en desigualdad con quien trabaja en regla. Las próximas semanas serán decisivas, porque las unidades de la Guardia Civil seguirán analizando los efectos intervenidos y las diligencias acabarán, previsiblemente, en manos de la autoridad judicial de Granada. Quienes vivimos aquí sabemos que la mejor noticia de una operación así no es la cifra: es que un vecindario pueda volver a dormir tranquilo.

