Trabajadores extranjeros en Málaga: en una docena de municipios uno de cada cuatro empleados es de fuera

Benahavís lidera con casi un 40% de afiliados foráneos, seguido de Manilva (34%) y de Mijas, Fuengirola o Benalmádena, donde rondan uno de cada tres. La provincia de Málaga suma 146.396 trabajadores extranjeros afiliados, un 123% más que hace una década.

Benahavís, Manilva y Mijas: los municipios donde el empleo extranjero pesa más

Uno de cada cuatro afiliados a la Seguridad Social en una docena de municipios de Málaga es extranjero. En varios, la proporción sube hasta uno de cada tres. Son datos de afiliación por municipio de trabajo —no de residencia— del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), y dibujan un mercado laboral sostenido en buena medida por trabajadores nacidos fuera de España.

Benahavís encabeza la lista: de los 3.097 afiliados medios de 2025, 1.230 tenían nacionalidad foránea, casi un 40%, el porcentaje más alto de la provincia. Le sigue Manilva, donde 1.719 cotizantes de los cerca de 5.000 que suma su mercado laboral —el 34%— son originarios de otros países.

Otras cinco localidades rozan uno de cada tres trabajadores extranjeros: Ojén (290 de 875) y Alcaucín (163 de 525), pero también municipios de mayor dimensión como Mijas (8.344 de más de 26.850 afiliados), Fuengirola (cerca de 8.000 de unos 25.800) y Benalmádena (casi 7.100 de algo más de 24.000).

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Una media docena más ronda el 25%: Estepona, Frigiliana, Cómpeta e Istán, donde ese porcentaje son apenas 65 trabajadores foráneos de 260 afiliados. Fuera de la provincia las proporciones son aún mayores: en Lucena del Puerto (Huelva) los extranjeros son el 66% —más de 3.400 de 5.145—, en Moguer pasan de la mitad y en Níjar (Almería) suman 8.600 de 17.000.

El geógrafo y profesor de la Universidad de Málaga Juan José Natera advierte de que los datos hablan, sobre todo, del tamaño del mercado laboral de cada localidad y de las actividades que se demandan. «En algunos municipios, como en los de Huelva o en los de Almería, el nicho de empleo se encuentra en la agricultura. En la Costa del Sol, sobre todo en la hostelería y en servicios orientados al turismo».

Su investigación sobre los lugares de residencia de los extranjeros según su renta añade otra capa: los de ingresos altos se concentran en el litoral occidental de la Costa del Sol, en urbanizaciones cerradas; los de renta baja, en el norte de Málaga capital, en el Divina Pastora de Marbella o el Boquetillo de Fuengirola. Ambos grupos apenas se solapan. Natera añade el envejecimiento de la población nativa y la llegada de inmigrantes en edad laboral como factores explicativos.

En la costa malagueña el trabajo extranjero no es un fenómeno marginal: es la estructura sobre la que se sostienen la hostelería, la construcción y los servicios.

En el extremo opuesto, una decena de municipios registra una presencia casi inapreciable de trabajadores inmigrantes: Alpandeire, Atajate, Benarrabá, Cartajima, Igualeja, Júzcar, Montejaque, Pujerra y Serrato, todos entre los más pequeños de la provincia. Entre los de tamaño medio, el peso más bajo es el de Cuevas del Becerro (2%, diez extranjeros de 507 afiliados), seguido de Teba, Valle de Abdalajís, Benaoján y Arriate.

Málaga capital lidera en cifras absolutas y la hostelería tira del empleo

empleo Málaga

Entre las capitales andaluzas, Almería registra la mayor proporción de trabajadores extranjeros, un 11,8% (12.254 de 103.626 afiliados). Muy cerca queda Málaga, con un 11% y 38.500 cotizantes foráneos sobre más de 348.000. Más lejos aparecen Granada (7%), Sevilla (6,6%), Huelva (5,4%), Córdoba (4%), Jaén (3,5%) y Cádiz (2,3%).

En valores absolutos, Málaga capital es el municipio andaluz con más extranjeros afiliados, 38.500, por delante de Sevilla, que ronda los 28.000. El tercer puesto es para Marbella, con cerca de 22.500 cotizantes foráneos que suponen el 28% de su mercado laboral. Después se sitúa El Ejido (Almería), con casi 20.000, y ya por encima de los 10.000, las capitales de Almería y Granada.

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De los 25 municipios andaluces con más inmigrantes trabajando, ocho están en la provincia de Málaga: la capital, Marbella, Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Estepona, Torremolinos y Vélez-Málaga. Casi uno de cada tres de los grandes mercados laborales con más empleo foráneo de Andalucía es malagueño.

El crecimiento refuerza esa posición. Málaga es la sexta provincia de España en afiliados extranjeros, con 146.396 cotizantes en agosto, solo por detrás de Madrid, Barcelona, Valencia, Baleares y Alicante. En Andalucía saca una distancia enorme a la segunda, Almería, que no llega a 81.500, y más que duplica a Sevilla, con cerca de 60.500.

Y el ritmo es lo más llamativo: los cotizantes extranjeros de la provincia se han más que duplicado en una década, con un alza del 123% desde los 64.500 de agosto de 2016. Málaga supera así el crecimiento del conjunto de España (105%, hasta rebasar los 3,5 millones), aunque Córdoba y Sevilla van más allá del 180% y Cádiz sube un 143% hasta los 26.260.

Por sectores, la hostelería domina entre los trabajadores extranjeros de la provincia, seguida del comercio y la construcción. Ademas, hay un volumen relevante de ocupados en servicios inmobiliarios, bancarios o de telecomunicaciones, perfiles que encajan con el segmento de mayor cualificación y renta asentado en el litoral.

La Lectura Andaluza

Andalucía lleva más de una década absorbiendo empleo extranjero y el caso malagueño es su expresión más nítida. Ocho de los veinticinco municipios andaluces con más trabajadores foráneos están en la provincia de Málaga, una concentración que no se repite en ningún otro territorio de la comunidad y que responde a un modelo económico concreto: turismo, construcción, comercio y servicios personales.

La lectura para el ciudadano es doble. Por un lado, el empleo extranjero sostiene actividad en municipios que de otro modo tendrían mercados laborales mínimos: Benahavís, Manilva o Istán son la prueba. Por otro, obliga a planificar vivienda, sanidad, educación y formación lingüística a un ritmo que no siempre acompaña. Queda pendiente elevar la cualificación de unos puestos hoy concentrados en las escalas más bajas.

Los próximos meses traerán munición estadística. Los datos de afiliación del verano, que el IECA publicará en las próximas semanas, dirán si el peso extranjero sigue creciendo en el litoral. Lo que ya es un hecho es que Málaga ha construido su mercado laboral sobre una realidad mestiza, y que esa realidad es hoy el motor de la provincia.