EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El incendio de Calvos de Randín quedó controlado a las 13:18 del domingo 27 de septiembre tras calcinar 518 hectáreas en la provincia de Ourense.
- ¿Quién está detrás? El operativo de extinción de la Consellería do Medio Rural, que activó de forma preventiva la Situación 2 al acercarse las llamas al núcleo de Meaus, en el concello de Baltar.
- ¿Qué impacto tiene? Reabre el debate sobre la prevención y la gestión del monte en el rural ourensano, con lectura política directa en el Parlamento de Galicia.
El incendio de Calvos de Randín queda controlado con 518 hectáreas calcinadas tras activar la Xunta la Situación 2 por la cercanía de las llamas al núcleo de Meaus.
El fuego se declaró a las 13:36 horas del jueves 24 de septiembre en la parroquia de Randín, en el municipio ourensano de Calvos de Randín, y no fue hasta el domingo por la mañana cuando el operativo autonómico dio por controladas las llamas. La medición provisional de la superficie afectada se eleva ya a 518 hectáreas, una cifra que todavía puede ajustarse conforme se perimetre el terreno.
Cuatro días de fuego y 518 hectáreas en la parroquia de Randín
El control definitivo llegó a las 13:18 horas del domingo 27 de septiembre, cuatro jornadas después del inicio. Eso significa que el incendio pasó tres noches activo, avanzando entre masas forestales de un concello de montaña que roza la frontera con Portugal. Ourense vuelve a situarse en el mapa de los grandes incendios de la temporada, aunque el propio operativo insiste en que las cifras son provisionales hasta que se cierre el perímetro.
La magnitud del fuego obligó a declarar de forma preventiva la Situación 2, una figura operativa que se activa cuando las llamas amenazan núcleos habitados. En este caso, el riesgo estaba en Meaus, una aldea del concello limítrofe de Baltar. La medida ya está desactivada, pero su activación temporal explica por qué se movilizó un dispositivo de dimensiones considerables para un incendio de esta extensión.
Los números del despliegue permiten calibrar el esfuerzo sobre el terreno: 7 técnicos, 47 agentes, 54 brigadas,, 33 motobombas, 5 palas excavadoras y 6 unidades técnicas de apoyo. A eso se sumó el refuerzo aéreo, con 10 helicópteros y 11 aviones operando sobre las llamas. 7 técnicos, 47 agentes y 54 brigadas en cuatro días de trabajo dan la medida real de lo que se jugaba el operativo.
Cada verano, Ourense vuelve a medir la política forestal de Galicia en hectáreas y en horas de vuelo de sus hidroaviones.
Ya con el fuego controlado, la Consellería do Medio Rural ha recordado a la ciudadanía los canales disponibles: el teléfono gratuito 085 y la aplicación móvil ALume para alertar de la presencia de fuego. El departamento autonómico mantiene además la línea anónima 900 815 085 para denunciar actividades incendiarias sospechosas y la cuenta ‘@incendios085’ en X, que sigue los incendios que superan las 20 hectáreas.
Del aviso ciudadano al operativo: cómo responde la Xunta a cada incendio
Detrás del dispositivo está el PLADIGA, el plan autonómico de prevención y defensa contra los incendios forestales, un marco que fija cómo se despliegan los medios y cuándo se eleva el nivel de alerta. La coordinación corresponde a la Consellería do Medio Rural, dependiente de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela), que cada verano revisa sus protocolos con el objetivo declarado de reducir los tiempos de respuesta.
En paralelo, el incendio deja una pregunta recurrente en el rural ourensano: la del abandono del monte. La despoblación deja una masa forestal densa y poco gestionada, y esa combinación es la que convierte un foco en un incendio de cientos de hectáreas. Las brigadas lo saben, y también lo saben los ayuntamientos, que reclaman más medios preventivos y no solo reactivos.
El Laboratorio Gallego
Galicia lleva desde 2009 gobernada con mayorías absolutas del PPdeG, y cada incendio se convierte en un examen político de su gestión. Alfonso Rueda preside la Xunta desde 2023, con el BNG instalado como primera fuerza de la oposición y el PSdeG tratando de recuperar terreno. En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados), los incendios forestales son uno de los asuntos que más comparecencias y preguntas genera cada otoño, y la provincia de Ourense está siempre en el centro del debate.
La lectura nacional es inevitable. El modelo gallego de extinción —un operativo público muy capilarizado, con miles de efectivos y una flota aérea propia— se cita a menudo como referencia para otras comunidades autónomas, y el PP lo ha presentado históricamente como ejemplo de gestión. Eso sí, el laboratorio también funciona al revés: cuando un verano se complica, la oposición autonómica traslada el desgaste a la arena nacional y en Génova se interpreta como un aviso sobre su principal bastión territorial.
La proyección inmediata es concreta. El perímetro definitivo y la superficie oficial se conocerán cuando el operativo cierre la revisión, y la Consellería do Medio Rural actualizará después la estadística de la campaña. A partir de ahí, la pelota vuelve al Parlamento, donde el próximo pleno volverá a discutir prevención, gestión del monte y financiación municipal. Los vecinos de este concello, mientras, solo piden que el fuego no vuelva.
Ficha del Caso
- El caso: Un incendio declarado el jueves 24 de septiembre en la parroquia de Randín, en Calvos de Randín (Ourense), obligó a la Xunta a activar preventivamente la Situación 2 por la cercanía del fuego al núcleo de Meaus, en Baltar.
- Datos importantes: 518 hectáreas calcinadas según la medición provisional; control a las 13:18 del domingo 27 de septiembre; 7 técnicos, 47 agentes, 54 brigadas, 33 motobombas, 5 palas y 6 unidades técnicas, con 10 helicópteros y 11 aviones.
- Resumen: El fuego queda controlado y la Situación 2 desactivada, pero se reabre el debate sobre la prevención y la gestión del monte en Ourense, con lectura política directa en el Parlamento de Galicia.

