Sevilla compite con la ciudad polaca de Sosnowiec por albergar el centro de motores de Ryanair. La planta está valorada en 500 millones de euros y la aerolínea irlandesa no desvelará su elección hasta finales de 2026.
Quedan dos finalistas y una sola ganadora. La ciudad que se lleve el contrato firmará una de las mayores inversiones industriales de su clase en la región: una factoría dedicada a revisar los motores turbofán que impulsan la flota de la compañía. Ryanair cifra el desembolso total en unos 500 millones de euros y sostiene que el proceso administrativo sigue en marcha en varios países, sin nada cerrado.
La candidatura de Sevilla es, sobre el papel, la más adelantada. La aerolínea ha constituido una filial, Negocios Raiseber, y ha presentado un proyecto industrial detallado. La Junta de Andalucía ya ha concedido la autorización ambiental, con condiciones relativas al polvo, el ruido, la vegetación, la fauna y los residuos. Además, la Autoridad Portuaria de Sevilla ha abierto el proceso para otorgar unos 94.600 metros cuadrados en la zona franca del puerto, y quienes pujen por ese mismo suelo tienen un mes para presentarse.
Del otro lado del tablero, Sosnowiec no llega con las manos vacías. La ciudad silesiana, integrada en el área urbana de Katowice, tiene terreno presentado y una subvención firmada por más de 126 millones de zlotys, casi 30 millones de euros, además de una exención fiscal aprobada. La diferencia de fondo es que allí el acuerdo es vinculante: Ryanair tiene la certeza de que cobrará si cumple sus compromisos.
El diseño previsto para Sevilla gestionaría unos 200 motores turbofán al año. Las piezas llegarían a una zona de carga y se desmontarían una a una; después se limpiarían y se inspeccionarían, se repararían y se volverían a montar. El último paso sería una celda de pruebas para comprobar el funcionamiento antes de devolver cada motor al servicio. Las instalaciones incluirían naves de mantenimiento, almacenes, áreas logísticas y depósitos de combustible.
Ryanair no es ninguna desconocida en la comunidad. En Sevilla opera un hangar para cinco aviones, ampliado en 2021, junto a un centro de operaciones de tierra. El pasado mes de marzo inauguró en Madrid una base de mantenimiento con un hangar de 22.000 metros cuadrados para siete aviones y 700 empleados, tras invertir 625 millones de euros. El precedente madrileño demuestra que la compañía ejecuta cuando decide.
Andalucía no se juega solo una fábrica: se juega demostrar que puede retener inversión industrial de primer nivel frente a competidores con la chequera abierta.
Los trámites que ya juegan a favor de Sevilla
En una competición de este tamaño, los papeles valen casi tanto como el dinero. El Gobierno andaluz ha incluido el proyecto en su unidad de aceleración de grandes inversiones, una vía pensada para recortar plazos y evitar que una multinacional se canse de esperar. La autorización ambiental era uno de los escollos clásicos y ya está resuelta.
Queda el suelo, y no es un detalle menor. Los 94.600 metros cuadrados de la zona franca portuaria se licitan con un plazo de un mes para que aparezcan competidores. Una zona franca es un recinto con ventajas aduaneras y fiscales, algo relevante en un negocio que mueve piezas entre países. Desde el puerto de Sevilla, los motores podrían entrar y salir por vía marítima o terrestre, y el aeropuerto está a pocos kilómetros.
La baza polaca y un calendario con fecha límite

La ventaja polaca no es solo el subsidio. Silesia es la región más industrializada del país, con tradición metalúrgica y mano de obra técnica, y Polonia ha convertido la captación de inversión extranjera en política de Estado. A comienzos de julio, los medios polacos dieron la elección por hecha, pero Eddie Wilson, consejero delegado de Ryanair, restó importancia al asunto días después y aseguró que la decisión seguía abierta.
El calendario aprieta. Wilson ha repetido que la elección se anunciará antes de que termine 2026 y que las obras arrancarían en enero o febrero de 2027. El objetivo es que las instalaciones estén operativas en el primer trimestre de 2029. Para Sevilla, eso significa que la resolución se conocerá en cuestión de meses, no de años, y que cada trámite cuenta.
La Lectura Andaluza
Andalucía lleva años intentando que su industria pese más en un modelo económico donde el turismo y el campo mandan. Que una aerolínea como Ryanair tenga a Sevilla en la final de una inversión de 500 millones de euros no es un titular menor: es la constatación de que la comunidad empieza a competir por proyectos de alto valor añadido. La Junta ha movido ficha incluyendo la operación en su unidad de aceleración de grandes inversiones, y la autorización ambiental ya está concedida.
El valor de proximidad se mide en empleo. La base de mantenimiento que Ryanair inauguró en Madrid el pasado mes de marzo ocupa a 700 personas; un centro de motores con capacidad para 200 unidades al año exige ingenieros, técnicos, personal logístico y una red de proveedores auxiliares. En Sevilla, el hangar para cinco aviones que la compañía amplió en 2021 fue el primer paso de una relación que ahora puede dar un salto de escala industrial.
Los próximos meses son los decisivos. El plazo para competir por los 94.600 metros cuadrados del puerto está corriendo, la decisión se conocerá antes de que acabe el año y las obras se concentrarían en 2027, con la vista puesta en 2029. Andalucía ya no pide una oportunidad: la disputa.
