Vox ve reforzada su tesis sobre Ceuta con el testimonio que sitúa el aviso del CNI antes de la entrada masiva. El ex número dos de la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma, Gonzalo Sanz, ha ratificado ante la Audiencia Nacional que recibió el aviso el 29 de julio. Y ha sostenido que lo trasladó personalmente a su superior, el entonces delegado del Gobierno Miguel Ángel Pérez Triano.
Qué sostiene Vox y qué acredita ahora el testimonio de Sanz
El argumentario que Vox mantiene desde finales de julio se apoya en tres piezas. La primera, que existió una alerta previa. La segunda, que esa alerta llegó a la Delegación del Gobierno en Ceuta. La tercera, que la respuesta del Ejecutivo fue tardía y descoordinada. El testimonio prestado este jueves ante la jueza refuerza las dos primeras y deja la tercera en manos de la investigación judicial.
Gonzalo Sanz era el enlace entre la Delegación y el servicio de inteligencia. Según su relato, un miembro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) le escribió por WhatsApp para advertirle de una convocatoria que circulaba en redes sociales. El aviso está fechado el 29 de julio y llamaba a entrar en Ceuta por la valla y por mar al día siguiente. El mensaje mencionaba la Fiesta del Trono en Marruecos y subrayaba el alcance que estaba tomando el llamamiento. Después hubo también una llamada telefónica entre Sanz y el agente.
Ese contenido añade un elemento de contexto relevante. La convocatoria se difundió coincidiendo con una celebración señalada en el calendario marroquí y el agente insistió en su dimensión. La pregunta que la investigación trata de cerrar es qué hizo Sanz con la información. Su respuesta, ya anticipada en su carta de dimisión, es que la comunicó al delegado ese mismo día.
La Delegación del Gobierno sostuvo públicamente lo contrario. En un comunicado difundido tras la polémica, la institución afirmó de forma tajante que ‘esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio’. El texto reconocía que desde finales de julio se remitían datos diarios sobre el aumento de entradas por vía marítima, pero negaba que permitieran anticipar lo ocurrido. Y subrayaba que el CNI cuenta con canales propios ajenos a la Delegación.
Sanz ya dejó constancia de su versión al dimitir el 11 de septiembre. En su carta alegó ‘la evidente incompatibilidad’ entre su afirmación de haber comunicado el aviso al delegado y las declaraciones de Pérez Triano negando haber recibido información alguna. El ex jefe de Gabinete matizó que se marchaba ‘sin la más mínima acritud hacia el delegado’ y defendió el trabajo ‘denodado’ de la Delegación. Ahora ha puesto a disposición de la jueza el contenido de su teléfono.
El aviso existió, llegó a la Delegación y, según su número dos, se comunicó al delegado: tres eslabones que la versión oficial nunca reconoció.
La contradicción de Marlaska y el alcance real de la alerta

El origen de la controversia está en la discrepancia entre dos ministerios. La ministra de Defensa, Margarita Robles, defendió el 25 de agosto que el CNI había hecho su trabajo y había trasladado información a la Delegación del Gobierno. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sostuvo lo contrario: que no existía informe alguno que permitiera anticipar lo ocurrido. La Delegación salió entonces a fijar su propia versión por escrito.
El testimonio de Sanz refuerza la posición de Robles, aunque no acredita por sí solo que el ministro del Interior recibiera aquel aviso ni conociera su contenido. Lo que sitúa es un eslabón intermedio: la alerta llegó al Gabinete de la Delegación y, según su entonces responsable, fue comunicada al delegado. La Audiencia Nacional deberá determinar si esa transmisión se produjo en los términos descritos. La jueza María Tardón reconstruye las alertas previas a la entrada masiva y quién tuvo conocimiento de ellas.
Hasta el momento no consta una valoración pública del Ministerio del Interior ni de la propia Delegación sobre la declaración. Tampoco del PP, que hasta ahora ha evitado situar Ceuta en el centro de su ofensiva parlamentaria. Vox, en cambio, ha colocado el episodio en el corazón de su agenda de fronteras y seguridad.
La lectura estratégica: por qué Ceuta sostiene el discurso de Vox
Ceuta no es un asunto nuevo en la agenda de la formación de Santiago Abascal. La ciudad autónoma es el escenario donde el partido sitúa la prueba de su tesis sobre el control de fronteras y sobre la gestión migratoria del Ejecutivo. La declaración de Sanz permite volver a él con documentación judicial en la mano y no solo con consigna. Le sirve, sobretodo, para subrayar la contradicción de un Gobierno que dijo dos cosas distintas sobre lo mismo: Defensa sostuvo que hubo aviso e Interior negó el informe.
Queda por ver qué recorrido tiene el testimonio dentro del procedimiento. La instructora tiene sobre la mesa el contenido del teléfono de Sanz y la declaración de un cargo que fue clave en las horas críticas. Si el relato se confirma, el foco se desplazará del servicio de inteligencia al uso político que se hizo de su aviso. Y el debate volverá al Congreso de los Diputados, donde la formación seguirá exigiendo explicaciones sobre quién sabía qué y cuándo lo supo.

