El DOJ descarta reabrir la investigación penal contra Jerome Powell tras el informe del inspector general

El informe del inspector general no aprecia delito en la reforma de 2.400 millones de dólares, pero Blanche se reserva la vía de una auditoría independiente. Para España, la clave está en el coste de la deuda y en las hipotecas.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El fiscal general Todd Blanche confirma que el Departamento de Justicia no reabrirá la investigación penal contra Jerome Powell por la reforma de la sede de la Reserva Federal.
  • ¿Quién está detrás? El inspector general del banco central, que no halló delito pero sí deficiencias graves de gestión en una obra de 2.400 millones de dólares.
  • ¿Qué impacto tiene? El frente judicial se cierra, de momento. Para España, lo relevante es el coste de la deuda y la confianza del mercado en la independencia del banco central.

El Departamento de Justicia cierra la investigación sobre Jerome Powell: el inspector general no halló delito.

El fiscal general Todd Blanche lo confirmó el viernes a Bloomberg: ‘No vamos a reabrir una investigación penal contra él’. Con esa frase zanjaba la vía penal abierta por la reforma de la sede del banco central, un proyecto de 2.400 millones de dólares en Washington. Blanche se declara satisfecho con el inspector general, el órgano de control interno que vigila la gestión de la Reserva Federal.

Qué encontró el inspector general y qué implica su informe

El informe, difundido esta semana, repasa las obras y detecta deficiencias significativas en la gestión y la supervisión del proyecto. No aprecia prueba alguna que justifique una remisión penal ni una declaración de mala conducta administrativa. Puede haber mala gestión, pero no hay delito. La distinción separa la crítica política de la responsabilidad jurídica.

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La causa nace de las acusaciones de que Jerome Powell mintió en su testimonio ante el Senado en 2025 sobre las obras. Powell anunció en enero de este año que el Departamento de Justicia lo investigaba. Los fiscales archivaron después el expediente, en parte porque el proceso enturbió la confirmación de Kevin Warsh, el elegido por Donald Trump para dirigir el banco central. La sombra del caso se cruzó con el relevo en la institución que fija el precio del dinero.

Blanche no ha cerrado la puerta del todo. Deja abierta la posibilidad de reabrir la causa si aparecen pruebas nuevas: la Reserva Federal contratará un auditor independiente para revisar el coste de la obra. ‘Si descubren algo que constituya algún tipo de delito, puede apostar que lo vamos a investigar’, añadió. Cerrar un expediente no es lo mismo que enterrarlo.

Trump había pedido a Blanche que estudiara el informe y ‘determinara qué hacer’ con los sobrecostes, y sostiene que Powell debería dimitir. Powell no está expuesto por ese flanco: su mandato al frente del consejo terminó el 15 de mayo, aunque conserva su escaño como gobernador hasta 2028.

El caso Powell importa menos por lo que dice de Powell que por lo que revela sobre la independencia de la Reserva Federal.

Por qué esta decisión importa en España: deuda, hipotecas y bancos

Reserva Federal

La investigación sobre Jerome Powell es una historia americana con traducción española muy concreta. Cada décima de prima de riesgo se convierte en cientos de millones de euros adicionales de intereses para un Tesoro que coloca deuda cada mes. La Reserva Federal marca la referencia global de los tipos: un recargo por riesgo político en la deuda americana se contagia al resto de emisores, España incluida.

Hay más canales. Santander y BBVA tienen negocio bancario relevante en Estados Unidos, e Iberdrola, vía Avangrid, opera en el mercado energético americano. Una Reserva Federal percibida como menos independiente encarece la financiación de todas ellas. El mercado ya lo descuenta.

El tipo de cambio euro-dólar se mueve con cada señal del banco central. Un dólar débil abarata el turismo americano en España y encarece las exportaciones españolas, aceite de oliva, vino, maquinaria, en el mercado americano. Nada se rompe con un solo informe. Pero se acumula.

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La Lógica de Washington

La lógica interna se entiende mejor mirando lo que preocupa en la Casa Blanca que lo que preocupa en los tribunales. La reforma arrancó con una estimación muy inferior a los 2.400 millones finales, y Trump convirtió ese desfase en un símbolo: el de un banco central que gasta sin control y que se resistía a bajar los tipos. Para su electorado es la historia de siempre, una burocracia que no rinde cuentas. Un fiscal general que no persigue penalmente ese desfase, pero deja abierta una auditoría, gestiona justo esa expectativa.

La coalición que sostiene esta presión es más amplia de lo que parece: convive el ala populista, que quiere someter a la Reserva Federal al mismo escrutinio que a cualquier agencia federal, con el ala financiera del Partido Republicano, partidaria de tipos más bajos, y de menos capital inmovilizado.

Nixon presionó a Arthur Burns en los años setenta para que aflojara la política monetaria antes de unas elecciones, y aquello terminó en la inflación desbocada de la década. Desde entonces, cada presidente aprende la lección a medias: conviene influir en el banco central, pero no conviene parecer que se le dan órdenes.

La lectura estratégica es otra: el Departamento de Justicia ha hecho lo que se espera de una fiscalía cuando el inspector general no encuentra delito. Cerrar. El fiscal general se reserva la auditoría como vía futura, lo que mantiene la presión latente sin reabrir nada.

La incógnita es si el mercado dejará de distinguir entre supervisión legítima y presión política. Washington no pide permiso. La próxima ventana no es judicial, sino monetaria: la reunión del FOMC (el Comité Federal de Mercado Abierto, el órgano que decide los tipos en la Reserva Federal) y el informe del auditor independiente, previsto en las próximas semanas.

Ficha del Caso

  • El caso: El Departamento de Justicia descarta reabrir la investigación penal contra Jerome Powell después de que el inspector general no apreciara delito en la reforma de la sede del banco central.
  • Datos clave: Obra de 2.400 millones de dólares; sobrecostes superiores a 1.000 millones según Trump; mandato de Powell como presidente del consejo agotado el 15 de mayo; escaño como gobernador hasta 2028.
  • Para España: Menos confianza en el banco central implica más prima de riesgo, financiación más cara para el Tesoro, hipotecas variables más sensibles y más coste para Santander, BBVA e Iberdrola.