El precio del menú del día roza ya los 15 euros: la razón por la que ha dejado de ser la opción barata

La encuesta de Hostelería de España sitúa el ticket medio en 14,7 euros, un 3,5% más que en 2025, mientras el cliente sigue calculando entre 10 y 12. País Vasco marca el techo con 16,3 euros y Canarias y Murcia el suelo con 13,5.

Huele a guiso de cuchara, la pizarra está en la puerta y el precio del menú del día ya no es el de antes. Si cierras los ojos y alguien te pregunta cuánto cuesta hoy comer primero, segundo, bebida y postre en España, la respuesta mental se mueve entre los 10 y los 12 euros. La realidad, en esta recta final de 2026, está bastante más arriba.

La media nacional se ha colocado en 14,7 euros, según la encuesta de Hostelería de España elaborada junto a Edenred. Son 3,5 puntos más que en 2025, cuando el ticket medio era de 14,2 euros. Y son casi tres euros por encima de lo que el cliente cree estar pagando cuando se sienta. Ese desfase entre percepción y realidad es, probablemente, la parte más interesante del informe.

He caído en esa trampa más veces de las que reconozco. Te acomodas en el sitio de siempre, no miras la pizarra porque das por hecho que ya sabes lo que cuesta, y a la hora de pagar descubres que el postre casero llevaba suplemento o que la bebida incluida era agua del tiempo.

Publicidad

La subida no sale de la nada. Las cocinas llevan meses notando el encarecimiento de la materia prima: los huevos han subido un 12,3%, las legumbres y hortalizas un 9,8%, la carne de vacuno un 7,9% y el pescado, fresco y congelado, un 4,5%. A eso se suman los alquileres, los suministros y los costes laborales, la tríada que descuadra cualquier cuenta de explotación por pequeño que sea el local.

El resultado es una fórmula que sigue llenando mesas, pero con otro gesto. El del cliente que pide medio menú, se lleva el segundo plato en táper o se lo piensa dos veces antes de cruzar la puerta. Cosas de 2026.

El menú del día no ha perdido su función: ha perdido el precio que lo hacía invisible en la cuenta de final de mes.

El secreto del éxito

Si algo explica que esta fórmula siga llenando mesas a 14,7 euros no es la nostalgia, sino tres decisiones que los restaurantes han tomado casi sin decirlo.

  • Precio cerrado: el cliente sabe lo que va a pagar antes de sentarse, una certeza que ninguna carta ofrece y que en plena inflación vale más que un descuento puntual.
  • Compra por volumen: quien sirve ochenta menús al mediodía negocia el género de otra manera y ajusta mejor las mermas que quien vende veinte platos sueltos.
  • Recetario de cuchara: guisos, legumbres y producto de temporada aguantan el coste por ración sin que el cliente note el recorte en el plato.

Lo que cuesta un menú del día según la provincia

El mapa cambia mucho de una comunidad a otra. País Vasco registra la media más alta, con 16,3 euros, seguida de Baleares, con 16, y de Cataluña con 15,7 euros. En el otro extremo, Canarias y Murcia comparten el menú más barato, con 13,5 euros, mientras Andalucía, Asturias y Extremadura se quedan en 14. La brecha entre el norte y el sur no es capricho: responde a lo que cuesta mantener la fórmula en cada territorio, con alquileres y suministros muy distintos.

menú del día 2026

Casi tres euros separan el menú más caro del más barato. No es poco para una comida de martes.

Variaciones y maridaje

La fórmula se ha adaptado más de lo que parece. El 47,1% de los establecimientos encuestados ya ofrece medio menú, una salida para quien no quiere comerse dos platos a mediodía, y el 68,7% permite pedir la comida para llevar. Ahí es donde muchas cocinas están salvando el ticket: el mismo guiso, servido en táper, cuesta menos en sala y fideliza al cliente de oficina.

Publicidad

El 89,1% reconoce además ofrecer alternativas para distintas necesidades alimentarias, lo que en la práctica se traduce en opciones vegetarianas, sin gluten o de temporada en buena parte de las cartas. Poco margen para la improvisación.

Y luego está el maridaje, que en el menú del día casi nadie piensa. La bebida va incluida, así que la recomendación sensata es tirar por un vino joven de la casa, fresco y sin pretensiones, o directamente por agua si el guiso ya viene con peso propio. Un tinto de guarda con un cocido solo consigue que nadie disfrute ni del vino ni del cocido.

La tradición aguanta el tirón: el 84,9% de los restaurantes incluye platos españoles o regionales al menos una vez por semana y el 50,4% los sirve a diario. Guisos, recetas de cuchara y especialidades locales siguen siendo la columna vertebral de una fórmula que ha subido de precio, pero no ha cambiado de alma.