Decenas de personas se concentran en Ourense contra las cargas policiales de A Coruña, convocadas por Galiza Nova y la CIG.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Decenas de personas se concentraron el domingo 25 de octubre ante la Subdelegación del Gobierno en Ourense contra las cargas policiales de A Coruña, en una cita replicada en el resto de ciudades gallegas.
- ¿Quién está detrás? Galiza Nova, la CIG y la Coordinadora da Mocidade Socialista, con respaldo de cargos orgánicos y públicos del BNG.
- ¿Qué impacto tiene? La protesta apunta al Ministerio del Interior, del que dependen las unidades antidisturbios, y sitúa la huelga general del 11 de noviembre como siguiente hito del calendario.
Una protesta pacífica frente al Parque de San Lázaro
La cita era a media mañana frente a la sede de la Subdelegación del Gobierno en Ourense, en el Parque de San Lázaro. Hasta allí llegaron decenas de vecinos de distintas edades, con un protagonismo evidente de los más jóvenes. La concentración transcurrió sin incidentes y sin presencia visible de unidades policiales. Entre las pancartas de la CIG y de la Coordinadora da Mocidade Socialista asomó una bandera de Palestina, y el lema más coreado fue uno: «Galiza será a tumba do fascismo».
Durante el acto se leyó un manifiesto que calificó de «abuso» la intervención antidisturbios en la ciudad herculina y recordó que varios militantes resultaron heridos. Los convocantes sostienen que las fuerzas de seguridad actúan con frecuencia como un «brazo ejecutor» destinado a coartar la protesta social. El texto no se quedó en el terreno policial. Los portavoces enlazaron el descontento con los precios del alquiler, la falta de oportunidades laborales y la emigración juvenil, y pidieron respaldo para la huelga general del 11 de noviembre.
El detonante está a mediados de semana. Las cargas se produjeron durante una concentración de rechazo a la visita del líder de Vox, Santiago Abascal, a A Coruña, y el balance que manejan los convocantes habla de contusionados y detenidos. La información difundida hasta ahora por las organizaciones no incluye la versión de la Subdelegación del Gobierno ni del Ministerio del Interior. Tampoco consta una valoración pública de la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela.
De A Coruña a Vigo: el mapa de una protesta coordinada
La ourensana fue una pieza de un despliegue simultáneo en las principales ciudades gallegas. El epicentro estuvo en A Coruña, donde cerca de 3.000 personas marcharon ante la Subdelegación del Gobierno antes de que se registraran carreras y controles policiales sobre grupos dispersos de jóvenes en las calles adyacentes.

En Lugo se reunieron unas 400 personas, con la diputada Olalla Rodil al frente; alrededor de 200 se concentraron en la farola de Urzaiz, en Vigo; un centenar lo hizo en la plaza Roxa de Santiago de Compostela con el diputado Néstor Rego; y en Ferrol y Pontevedra se sumaron decenas de personas junto a representantes municipales. El respaldo del BNG fue explícito en todas las convocatorias, tanto en cargos orgánicos como públicos.
La protesta de Ourense no fue solo contra las cargas policiales: fue el primer acto de una campaña que Galiza Nova quiere extender hasta el 11 de noviembre.
La secuencia dibuja un frente de movilización con nombres conocidos. Galiza Nova es la organización juvenil del BNG; la CIG, el sindicato nacionalista con mayor implantación en el sector público; y la Coordinadora da Mocidade Socialista aporta el flanco estudiantil. Detrás de las pancartas hay una arquitectura organizativa que rara vez coincide en la calle. Esta vez coincidió.
El Laboratorio Gallego
Hay un dato que conviene no perder de vista: en Galicia, el orden público no depende de la Xunta. Las unidades antidisturbios que actuaron en A Coruña dependen del Ministerio del Interior a través de la Subdelegación del Gobierno, de modo que la protesta de Ourense apuntaba a Madrid y no a Santiago. Esa arquitectura institucional cambia por completo la lectura del conflicto.
El PPdeG gobierna la comunidad con mayoría absoluta desde 2009 y no tiene competencia sobre esas unidades. El PSdeG asume el desgaste desde el Ejecutivo central que dirige la Delegación. Y el BNG, primera fuerza de la oposición en el Parlamento de Galicia —la cámara unicameral con 75 deputados—, ha hecho de estas convocatorias su principal herramienta de movilización fuera de las instituciones.
La tradición gallega de movilización cívica tiene un precedente que todos los partidos citan cuando conviene: Nunca Máis, la ola social que siguió al desastre del Prestige en 2002 y que durante meses puso a decenas de miles de personas en la calle sin estructura de partido. La diferencia, ahora, es que la protesta llega ya encuadrada por organizaciones políticas y sindicales y que su siguiente estación tiene fecha: el 11 de noviembre. Una huelga general en Galicia mide siempre dos cosas a la vez, la fuerza de los convocantes y la temperatura del debate nacional sobre vivienda, salarios y empleo juvenil. De su seguimiento dependerá que esta ola se quede en el otoño o marque el resto del curso político gallego.
Ficha del Caso
- El caso: Concentraciones simultáneas en las principales ciudades gallegas contra las cargas policiales registradas durante una protesta frente a la visita de Santiago Abascal a A Coruña.
- Datos importantes: Decenas de asistentes en Ourense; cerca de 3.000 en A Coruña; 400 en Lugo; 200 en Vigo; un centenar en Santiago de Compostela. La convocatoria incluye el respaldo a la huelga general del 11 de noviembre.
- Resumen: La protesta apunta a la Subdelegación del Gobierno, dependiente del Ministerio del Interior, mientras la Xunta no tiene competencia sobre las unidades antidisturbios que intervinieron en A Coruña.

