EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, el órgano de la Reserva Federal que fija el precio del dinero en Estados Unidos) cierra su reunión este miércoles 28 de octubre. El mercado da solo un 10-15% de probabilidad a una subida de un cuarto de punto, según CME FedWatch.
- ¿Quién está detrás? Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, junto al vicepresidente Philip Jefferson y el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams.
- ¿Qué impacto tiene? Una sorpresa encarecería la refinanciación de la deuda española, presionaría el euríbor y fortalecería el dólar frente al euro.
El FOMC decide este miércoles si sube los tipos de interés de la Fed y el mercado no lo descuenta: un 10-15% de probabilidad.
Por qué el mercado da por hecha una pausa que los datos no justifican
La apuesta de Wall Street es prácticamente unánime. Los futuros sobre el precio del dinero que se negocian en en Chicago, el termómetro que alimenta la herramienta FedWatch de CME, sitúan la probabilidad de una subida de un cuarto de punto en ese 10-15%. Traducido: el mercado considera la pausa un hecho consumado.
Los fundamentales cuentan otra historia. La inflación sigue por encima del objetivo del 2% y lleva meses ganando impulso, con el petróleo y la gasolina en niveles elevados y la guerra de Irán sin visos de resolverse. Y la otra mitad del doble mandato —estabilidad de precios y máximo empleo— tampoco invita a esperar: el paro se quedó en el 4,2% en septiembre, las solicitudes semanales de subsidio siguen en mínimos y los PMI de octubre de S&P Global apuntan a un crecimiento cercano al 5%.
Los propios funcionarios que esta semana defenderán mantener los tipos esperan, en su mayoría, otra subida en diciembre. ¿Qué se gana esperando seis semanas? Entre hoy y la reunión de diciembre el comité recibirá dos informes de empleo, pero solo un IPC adicional y un mes más de datos de inflación PCE. El índice de noviembre no se publicará hasta el 10 de diciembre, el día después de que la Fed vote.
Dólar, deuda e hipotecas: el canal por el que la sorpresa llega a España

Para España el canal de transmisión es doble. El primero es el coste de la financiación. La lectura convencional dice que una subida encarece la deuda de todos; el argumento menos intuitivo es que el tramo largo de la curva podría abaratarse si el mercado concluye que el banco central va en serio con la inflación. El Tesoro coloca deuda a diez y treinta años casi todas las semanas: cada décima de rentabilidad en el bono es dinero que no va a sanidad o a pensiones.
Una subida que el mercado no descuenta no es una agresión: es la única forma de que la próxima previsión de la Fed vuelva a servir de algo.
El segundo canal es el tipo de cambio. Una subida inesperada fortalece al dólar y debilita al euro: abarata las exportaciones españolas en Estados Unidos y encarece las importaciones denominadas en dólares, empezando por la energía. Con una subida, el euríbor, referencia de buena parte de las hipotecas variables que se firman en España, también se movería al alza. En el debe, las compañías con deuda emitida en el mercado americano pagan más: el negocio de redes de Iberdrola en EE. UU., la financiación mayorista de Santander y BBVA —que compensan en parte con un mayor margen en su banca estadounidense— o el combustible de IAG.
España no tiene voto en el FOMC ni asiento en la sala donde se decide. Su margen es el del BCE y su exposición, la de un país que coloca deuda a diario y compra energía fuera. Alemania financia su deuda con más demanda y plazos más largos; Italia y España comparten una prima de riesgo que se mueve al compás de las decisiones americanas.
La Lógica de Washington
La discusión del miércoles no va de décimas. Va de qué clase de presidente de la Reserva Federal quiere ser Kevin Warsh. Desde que asumió el cargo ha repetido que quiere que los inversores miren la economía y dejen de descifrar las intenciones del banco central; que cada reunión sea una reunión viva, con opciones reales sobre la mesa. El mercado ha hecho justo lo contrario: ha convertido su propia previsión en un argumento para que la Fed no se mueva. El mercado no pide permiso.
Una subida le serviría para demostrar independencia frente a la Casa Blanca, para marcar el mando frente al triunvirato que completan John Williams y Philip Jefferson y para disciplinar a los funcionarios que anticipan movimientos en público. Y hay un detalle que el relato europeo suele pasar por alto: si endurecer el corto plazo rebaja la deuda y las hipotecas a largo, la operación puede ser defendible incluso desde el ala política partidaria de tipos bajos.
El precedente americano desmonta el último argumento de los prudentes: las elecciones de medio mandato de noviembre. La Reserva Federal subió tipos en el entorno de los comicios de 1978, 1982, 2018 y 2022. El manual que invoca Warsh no es el de Greenspan ni el de Bernanke, sino el de Paul Volcker en 1979: romper la comodidad del mercado antes de que esa comodidad rompa la economía.
Minsky lo formuló antes que nadie —la estabilidad es en sí misma desestabilizadora— y Brunnermeier y Sannikov le pusieron modelo en 2014. En 2008, el entonces gobernador Warsh ya avisó: ‘La volatilidad es generalmente una amiga, no una enemiga, del funcionamiento del mercado’. El expresidente de la Fed de Dallas Robert Kaplan sostiene lo contrario, que ‘hay un coste en crear volatilidad indebida’. Ahí está la incógnita: cuánta turbulencia es sana.
La ventana clave es corta. La próxima reunión del FOMC está fijada para el 9 de diciembre, según el calendario oficial, y el IPC de noviembre se conocerá al día siguiente. Para el Tesoro y para los hipotecados, la prueba real no será el titular del miércoles sino la rentabilidad del bono a diez años y el euríbor a doce meses en las dos sesiones posteriores. Si el comité se queda quieto, Warsh habrá dejado pasar su primera oportunidad de demostrar quién es. Si se mueve, sabremos si el mercado manda o solo opina.
Ficha del Caso
- El caso: El FOMC cierra el miércoles 28 de octubre su reunión de tipos con la inflación por encima del objetivo y el empleo en máximos, mientras el mercado descuenta una pausa casi segura.
- Datos clave: 10-15% de probabilidad implícita de subida de un cuarto de punto según CME FedWatch; paro del 4,2% en septiembre; PMI de octubre apuntando a un crecimiento cercano al 5%; próxima reunión el 9 de diciembre e IPC de noviembre el 10 de diciembre.
- Para España: Una sorpresa tensionaría la financiación del Tesoro y el euríbor, fortalecería el dólar y encarecería la deuda en dólares de Iberdrola, Santander, BBVA o IAG, mientras el BCE fija su propio calendario.
