España y Marruecos: así ha cambiado la brecha de gasto militar entre ambos países desde 2021

España dispara su gasto militar en 2025, mientras Marruecos mantiene su apuesta por el rearme y dedica una mayor proporción de su PIB a Defensa.

Desde 2021, España y Marruecos han aumentado sus recursos militares, aunque con ritmos y prioridades diferentes. El Gobierno español ha acelerado su inversión en defensa, especialmente a partir de 2025, mientras Rabat mantiene una política de rearme orientada a renovar sus equipos, reforzar sus capacidades aéreas y desarrollar una industria militar propia. La comparación entre ambos países refleja dos estrategias diferentes: Madrid dispone de muchos más recursos económicos, mientras Rabat dedica una proporción mayor de su PIB a modernizar sus Fuerzas Armadas.

Los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) permiten comparar la evolución de ambos países con una metodología común. Según sus estimaciones, España destinó en 2025 unos 40.200 millones de dólares a gasto militar, frente a los aproximadamente 6.300 millones de Marruecos. La diferencia supera los seis a uno en términos absolutos, pero el esfuerzo presupuestario relativo ofrece una imagen distinta.

La evolución resulta especialmente relevante para España por la proximidad geográfica de ambos países, la importancia estratégica del Estrecho de Gibraltar y las necesidades de defensa de Ceuta, Melilla y Canarias. Sin embargo, las cifras deben interpretarse con cuidado: el gasto militar estimado, los presupuestos aprobados y los compromisos de financiación de programas plurianuales son magnitudes diferentes.

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Blindados construidos por Indra (Fuente: Agencias)
Blindados construidos por Indra /Fuente: Agencias

España parte de una economía mayor, pero Marruecos dedica más PIB a Defensa

La primera diferencia entre ambos países aparece al comparar el volumen de sus economías con el esfuerzo que realizan para financiar sus Fuerzas Armadas. España dispone de una base económica mucho mayor, lo que le permite movilizar más recursos para sus programas militares. Marruecos, en cambio, reserva una proporción considerablemente superior de su producto interior bruto a la defensa.

Según las series del SIPRI, Marruecos destinó a gasto militar el 3,75 % de su PIB en 2021, frente al 1,37 % de España. En 2022, la proporción marroquí subió al 3,80 %, mientras la española se situó en el 1,43 %. Estas cifras reflejan el peso que Rabat concede a la modernización militar dentro de sus prioridades presupuestarias.

En 2023, el esfuerzo militar marroquí descendió al 3,55 % del PIB, mientras el español alcanzó el 1,53 %. Un año después, las proporciones fueron del 3,44 % en Marruecos y del 1,46 % en España.

La diferencia es significativa: Marruecos ha mantenido durante todo este periodo un esfuerzo militar relativo superior al español, aunque eso no significa que disponga de más dinero para financiar sus Fuerzas Armadas. El tamaño de la economía determina en buena medida la capacidad de sostener grandes programas tecnológicos, mantener equipos complejos y financiar operaciones a largo plazo.

También es importante distinguir entre el porcentaje del PIB dedicado a Defensa y el peso de ese gasto dentro del presupuesto público. Son indicadores diferentes y no deben confundirse al comparar el esfuerzo militar de ambos países.

De 2021 a 2024: dos trayectorias de inversión diferentes

La evolución del gasto militar durante los primeros años del periodo analizado muestra que ambos países mantuvieron sus programas de modernización, aunque con prioridades distintas.

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En España, las inversiones se orientaron a recuperar capacidades, renovar plataformas militares y sostener proyectos industriales que requieren años de desarrollo. La modernización de la Armada, los submarinos S-80, las fragatas F-110 y la renovación de las capacidades aéreas forman parte de una planificación que combina necesidades operativas con el mantenimiento de la industria nacional.

Estos programas tienen una característica fundamental: sus costes no se concentran necesariamente en el año en el que se anuncian. La financiación puede distribuirse durante varios ejercicios y las entregas de los sistemas se producen conforme avanza su desarrollo y fabricación.

Marruecos ha seguido una estrategia centrada en la adquisición de sistemas militares modernos y en la diversificación de sus proveedores internacionales. La renovación de la aviación de combate, la incorporación de drones y el refuerzo de las capacidades de vigilancia y ataque figuran entre las áreas relevantes de su modernización.

El SIPRI estimó que el gasto militar marroquí alcanzó los 5.500 millones de dólares en 2024, después de dos años consecutivos de descensos, con un aumento del 2,6 % respecto al ejercicio anterior. La cifra corresponde a una estimación del gasto militar, no al conjunto de los compromisos presupuestarios que Rabat pudiera asumir para financiar compras durante varios años.

La comparación pone de manifiesto dos modelos diferentes. España puede sostener programas navales y aeronáuticos de elevada complejidad, mientras Marruecos concentra parte de sus inversiones en sistemas que pueden ampliar sus capacidades operativas en plazos diferentes.

La cuestión no es únicamente cuánto dinero gasta cada país, sino qué capacidades consigue generar con esos recursos.

El salto de España en 2025 y la diferencia con el presupuesto marroquí

El año 2025 marcó un punto de inflexión en la evolución del gasto militar español. En abril, el Gobierno anunció el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, dotado con 10.471 millones de euros, con el objetivo de acelerar inversiones y alcanzar un gasto equivalente al 2 % del PIB.

Este anuncio debe distinguirse de las cifras de gasto militar calculadas posteriormente por organismos internacionales. El importe del plan no representa automáticamente un desembolso adicional ejecutado durante el ejercicio, ya que reúne diferentes actuaciones e instrumentos de financiación.

El SIPRI estimó que el gasto militar español ascendió a 40.200 millones de dólares en 2025, un 50 % más en términos reales que el año anterior. El aumento situó a España entre los países que más incrementaron su gasto militar durante ese ejercicio y elevó su esfuerzo hasta aproximadamente el 2,1 % del PIB, según las estimaciones del instituto.

Marruecos también incrementó sus recursos. El SIPRI calculó que el país norteafricano destinó alrededor de 6.300 millones de dólares a gasto militar en 2025, un 6,6 % más que el año anterior. Rabat se mantuvo así como el segundo mayor inversor militar de África, por detrás de Argelia.

Las cifras de ambos países proceden de la misma base estadística, por lo que resultan más adecuadas para comparar su evolución que una combinación de presupuestos nacionales y estimaciones elaboradas con criterios diferentes. No obstante, se expresan en dólares corrientes para 2025, mientras que las variaciones porcentuales de gasto real publicadas por el SIPRI se calculan descontando la inflación.

La diferencia absoluta sigue siendo considerable. España moviliza muchos más recursos para financiar sus Fuerzas Armadas, pero el incremento marroquí confirma que la modernización militar continúa siendo una prioridad para Rabat.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey de Marruecos, Mohamed VI (c) en su primer viaje oficial de esta legislatura a Marruecos, a 21 de febrero de 2024 (Fuente: Agencias)
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey de Marruecos, Mohamed VI (c) en su primer viaje oficial de esta legislatura a Marruecos, a 21 de febrero de 2024 (Fuente: Agencias)

Ceuta, Melilla y Canarias: el presupuesto no determina por sí solo el equilibrio militar

La evolución del gasto militar tiene consecuencias para la planificación estratégica española, especialmente por la proximidad de Marruecos a Ceuta y Melilla y por la importancia del archipiélago canario en el dispositivo de defensa nacional.

Sin embargo, una diferencia presupuestaria de seis a uno no se traduce automáticamente en una superioridad equivalente en todos los ámbitos militares. La capacidad operativa depende también del entrenamiento, el mantenimiento, la disponibilidad de los equipos, la logística, la inteligencia y la integración de los sistemas de armas.

España conserva capacidades relevantes en el ámbito naval y aéreo, además de una industria con experiencia en programas tecnológicos complejos. Marruecos, por su parte, está reforzando determinadas capacidades mediante adquisiciones internacionales y el desarrollo progresivo de su industria de defensa.

La rivalidad regional con Argelia constituye otro factor importante para comprender las prioridades marroquíes. El SIPRI relaciona el aumento del gasto militar de ambos países con las tensiones persistentes, especialmente en torno al Sáhara Occidental. Esta competencia contribuye a explicar por qué Rabat mantiene un esfuerzo presupuestario relativo elevado.

El balance desde 2021 muestra que España conserva una clara ventaja en volumen de gasto militar, mientras Marruecos dedica una parte mayor de su economía a financiar la defensa. El incremento español de 2025 amplía los recursos disponibles para modernizar sus capacidades, pero su impacto dependerá de la ejecución de los programas y de la entrega efectiva de los sistemas previstos.

La clave para España no será solo aumentar el presupuesto, sino transformar esa inversión en capacidades operativas, disponibilidad militar y autonomía industrial. Para Marruecos, el reto consiste en mantener el ritmo de modernización y convertir sus adquisiciones en una ventaja sostenida. El equilibrio estratégico entre ambos países dependerá, en última instancia, de cómo cada uno transforme el dinero invertido en poder militar efectivo.