EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El PP y Vox han cerrado este lunes un acuerdo de candidatura conjunta al Senado para las elecciones del 29-N, con renuncias cruzadas en nueve provincias y una horquilla estimada de 125-140 escaños de los 209 en juego.
- ¿Quién está detrás? Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, cuyos equipos llevan semanas cuadrando el reparto de listas provincia a provincia sin anuncio formal en Génova.
- ¿Qué impacto tiene? El bloque de la derecha concentra el voto útil en las circunscripciones donde el Senado se decide por márgenes estrechos, mientras el PP blinda la Cámara Alta como dique frente a la agenda del Gobierno.
El pacto PP Vox para el Senado del 29-N está cerrado: calculan entre 125 y 140 escaños de los 209 en juego.
El mapa del acuerdo: seis renuncias de Vox y tres del PP
El acuerdo, alcanzado este lunes tras semanas de conversaciones discretas, tiene un eje claro. Vox renuncia a presentar candidatura propia en seis provincias —Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares— y el PP incorpora en sus listas a un candidato independiente a propuesta de los de Santiago Abascal. Ese nombre ocupará la segunda o la tercera posición del cartel popular, según las fuentes de la negociación consultadas.
En otras catorce circunscripciones, Vox presentará un único candidato: Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra, y Jaén. Son territorios donde el reparto del voto útil decide escaños por márgenes de unos pocos miles de papeletas. En las veintitrés provincias restantes, los de Abascal concurrirán con normalidad, sin renuncias cruzadas.
Del lado popular, el PP no se presentará en Guipúzcoa —donde acumula 26 años sin lograr senador—, ni en Gerona ni en Tarragona, dos circunscripciones en las que los populares nunca han tenido representación en la Cámara Alta. La cesión es asimétrica por diseño: el partido de Feijóo conserva marca propia donde es competitivo y se retira donde el escaño es matemáticamente inalcanzable.
El objetivo declarado por ambas partes es optimizar los votos del bloque de la derecha y frenar el pacto del PSOE con Frente Amplio y las izquierdas territoriales. Ahí está la clave política de la operación. No se trata tanto de sumar como de dejar de restar: en 2019 y en 2023 la derecha concurrió dividida al Senado en varias de estas provincias y perdió asientos que la aritmética ponía a su alcance.
El acuerdo no reparte escaños: redistribuye el voto útil de un bloque que llevaba tres ciclos dividiendo su fuerza en las circunscripciones más disputadas.
La aritmética: de 119 senadores electos a la horquilla de 125-140
En la XV Legislatura, el PP contaba con 119 senadores electos y 23 representantes por designación autonómica. Vox no logró ningún asiento en 2023 y sumaba cinco por designación. Esa es la base sobre la que ambas direcciones han construido el cálculo.

Los números que manejan las partes atribuyen a la retirada de Vox en las seis provincias una ganancia de entre once y doce senadores: tres adicionales en Las Palmas, dos en Valencia, dos en Santa Cruz de Tenerife, dos en Cádiz, entre uno y dos en Castellón y uno más en Baleares. En Tarragona, donde se retira el PP, existe una alta posibilidad de que Vox obtenga un representante.
La suma total de senadores nuevos de Vox podría ascender a diez: los seis de las provincias en las que el PP los incorpora a su lista, más Tarragona, Murcia, Almería y Ceuta. En las catorce circunscripciones de candidato único se abre la posibilidad de reforzar al PP, ya sea sumando asientos, asegurando los que estaban en riesgo o impidiendo que la izquierda se imponga en las provincias más disputadas.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha enmarcado la operación como un gesto patriótico, en declaraciones recogidas por The Objective. La dirección popular evita, por ahora, la lectura de bloque y subraya el carácter técnico del reparto. Génova prefiere hablar de eficacia que de alianza.
Conviene recordar qué se juega en la Cámara Alta. El Senado puede vetar un proyecto de ley aprobado en el Congreso, lo que obliga a la Cámara Baja a revalidarlo después, y es la sede de la Diputación Permanente cuando las Cortes están disueltas. También es la cámara que designa parte de los magistrados del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial. No es un premio de consolación.
El Eje del Poder Popular
Lo que observamos en Génova es una operación de contención, no de expansión. El partido asume que la mayoría absoluta del Senado pasa por un entendimiento con Vox en una decena de provincias y prefiere gestionarlo ahora, con meses de antelación, que en la resaca de la noche electoral. Desde el Grupo Parlamentario Popular en el Senado se insiste en que el objetivo es blindar la Cámara Alta frente a una eventual mayoría de investidura ajena.
El aterrizaje territorial es desigual y conviene mirarlo provincia a provincia. En Andalucía, donde el PP gobierna con Juanma Moreno, el acuerdo toca Sevilla, Huelva, Cádiz, Granada, Jaén y Almería. En la Comunidad Valenciana de Carlos Mazón se cruzan Valencia y Castellón. En Baleares de Marga Prohens, el pacto llega a la circunscripción donde el PP gobierna en solitario. En Galicia de Alfonso Rueda aparece Pontevedra. Son territorios donde la gestión autonómica popular se mide en votos y donde cualquier ruido con Vox tiene coste inmediato.
El reto estratégico está en la segunda mitad de la legislatura, no en la noche del 29-N. Los barones territoriales aceptan el acuerdo porque suma, pero piden discreción: en Madrid, en Valencia y en Baleares el electorado de centro es sensible a las etiquetas. Génova ha resuelto la papeleta con una fórmula que permite presentar el pacto como suma de eficacia y no como coalición formal.
La comparación con 2019 es obligada. Entonces la derecha concurrió fracturada en tres siglas y perdió escaños que hoy se dan por seguros. La diferencia es que ahora el reparto se firma antes de la campaña y no se improvisa en la resaca. El calendario manda: cierre de candidaturas ante la Junta Electoral Central, quince días de campaña y el 29 de noviembre en las urnas. El próximo Comité de Dirección del PP revisará el estado del acuerdo antes de que arranque la maquinaria.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El PP blinda el Senado como dique de contención frente al bloque de la investidura y presenta el pacto como eficacia, no como dependencia.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular), con Santiago Abascal como firmante por Vox.
- Próximo hito: Cierre oficial de candidaturas ante la Junta Electoral Central y votación del 29 de noviembre.

