Los restos de los primeros reyes de Aragón vuelven al Panteón Real de San Juan de la Peña. Lo hacen este lunes, dos meses y medio después de que fueran evacuados de urgencia ante el avance del incendio forestal de Las Peñas de Riglos, que calcinó unas 16.500 hectáreas en la provincia de Huesca.
El acto de entrega, breve y sin aparato, ha estado presidido por la vicepresidenta y consejera de Cultura del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, que ha leído el documento que devuelve oficialmente los restos óseos al conjunto monumental. Han asistido el consejero de Medio Ambiente y Turismo, Luis Biendicho, el alcalde de Jaca, Carlos Serrano, y representantes de la Real Hermandad de San Juan de la Peña, que custodia el recinto desde hace siglos.
La evacuación que se decidió en dos fases
Todo empezó con una llamada. El Centro de Emergencias 112 contactó el 13 de agosto con la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural para evaluar el riesgo que suponía la proximidad de las llamas. Técnicos, restauradores y jefes de servicio determinaron entonces qué bienes exigían una protección prioritaria: los restos conservados en el Panteón Real y la indumentaria militar de gala del Conde de Aranda.
La primera fase la asumió la Unidad Militar de Emergencias. Sus efectivos retiraron el uniforme original del conde de Aranda y diversas piezas arqueológicas. La cercanía al fuego obligó a suspender los trabajos y a replegar al personal. El gesto no fue menor: se impuso la seguridad de quienes estaban dentro.
En un segundo acceso, un equipo multidisciplinar de Cultura y Patrimonio Cultural, acompañado por efectivos de la UME y de la Guardia Civil, logró evacuar los restos óseos de los primeros reyes aragoneses y de otros miembros del linaje real. También salieron del recinto fragmentos de pintura mural y otros bienes culturales de menor tamaño.
Desde el Gobierno de Aragón subrayan que aquella intervención, de amplia repercusión mediática, tuvo dos prioridades: ‘la seguridad de las personas y la preservación de un legado histórico insustituible. La formulación es administrativa, pero describe bien el dilema de aquellas horas.
Un panteón real no se traslada como un cuadro: cada movimiento obliga a decidir qué parte de la memoria de un reino se pone a salvo primero.
Dos meses y medio bajo custodia en el Museo de Huesca
Durante todo este tiempo los restos han permanecido bajo custodia en el Museo de Huesca. Allí han esperado a que las condiciones del entorno y del acceso al conjunto monumental permitieran su devolución. No ha sido un simple almacenamiento: hablamos de material óseo de cronología medieval, con requerimientos de temperatura, humedad y manipulación que no admiten improvisación.
La celeridad del regreso contrasta con la lentitud habitual de los procedimientos patrimoniales. Dos meses y medio es, en la escala de la arqueología institucional, un plazo corto. Eso dice algo del nivel de coordinación entre el Ejecutivo autonómico, los cuerpos de emergencia y la hermandad que administra el recinto.

Qué revela este episodio sobre el patrimonio de la Corona de Aragón
El Monasterio Viejo de San Juan de la Peña no es un enclave cualquiera en la memoria institucional española. Fue el escenario donde se asentó la primera monarquía aragonesa y su panteón reúne a los primeros monarcas del reino, lo que lo convierte en una pieza fundacional del relato dinástico. De ahí que la evacuación de agosto no se leyera solo como una operación de protección civil, sino como un asunto de Estado cultural.
La respuesta fue ejemplar en la ejecución y reactiva en el diseño. El dispositivo funcionó porque hubo técnicos capaces de jerarquizar bienes en tiempo récord, no porque existiera un protocolo previo que identificara de antemano qué piezas salen primero. Ese es el reto pendiente: los planes de emergencia de los grandes conjuntos monumentales deberían tener censados a sus bienes críticos antes de que el fuego llegue a la puerta. Prevenir es más barato que rescatar.
Hay además un factor que ninguna administración controla: el clima. Un incendio de 16.500 hectáreas en el prepirineo oscense deja de ser una anomalía para convertirse en un escenario recurrente, y el patrimonio histórico se encuentra en primera línea. La lección de San Juan de la Peña sirve para otros conjuntos con panteones reales, archivos catedralicios y depósitos museísticos dispersos por la geografía rural.
Queda por ver el calendario de restauración de los fragmentos de pintura mural retirados y la fecha en que el Monasterio Viejo recuperará la normalidad de las visitas. No consta pronunciamiento de la Casa del Rey sobre el regreso de los restos, y tampoco el protocolo lo exigía: la Corona no administra este patrimonio, aunque la memoria dinástica que alberga forme parte de su historia.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: el Panteón Real de San Juan de la Peña custodía los restos de los primeros reyes de Aragón y otros miembros del linaje, evacuados el 13 de agosto por el incendio de Las Peñas de Riglos.
- El detalle de protocolo: la entrega se formalizó con la lectura del acta por la consejera de Cultura ante la Real Hermandad, titular de la custodia del recinto, sin representación de la Casa del Rey.
- Próximos pasos: el Gobierno de Aragón no ha confirmado aún la fecha de reapertura completa del Monasterio Viejo ni el calendario de restauración de los fragmentos de pintura mural evacuados.

