Los aeropuertos de Alicante-Elche y Valencia abren la temporada de invierno: El Altet crece y Wizz Air redibuja Manises

Alicante-Elche oferta cerca de 8,6 millones de plazas, un 5% más que el invierno pasado, y extiende trece rutas de verano a todo el invierno. En Manises, Wizz Air pasa de 45 a 111 vuelos semanales y obliga a Ryanair a replegarse.

Los aeropuertos de Alicante-Elche y Valencia arrancan la temporada de invierno con más plazas, pero con dos modelos de crecimiento distintos.

Alicante-Elche suma 8,6 millones de plazas y estira su red hasta 125 destinos directos

El Altet afronta estos meses con cerca de 8,6 millones de plazas ofertadas, un 5% más que el invierno anterior. Son las cifras que las aerolíneas han cargado para una temporada que arrancó el 25 de octubre y se extiende hasta el 27 de marzo, todavía pendientes de los datos oficiales de Aena y sujetas a ajustes de última hora en un escenario marcado por el encarecimiento del combustible. La red suma 31 países —dos más—, 125 destinos directos y 28 aerolíneas.

Seis rutas nuevas entran en el mapa. Dos ya vuelan desde el 25 de octubre: Catania, con Ryanair, y Chisináu, con Wizz Air. En diciembre se incorporan A Coruña, operada por Volotea, y Santiago de Compostela, de la mano de Fly2Galicia. En enero llegará Târgu Mureș, en Rumanía. Y hay un movimiento menos visible: trece conexiones de verano pasan a operarse todo el invierno, entre ellas Friedrichshafen, Hannover, Luxemburgo, Belgrado, Casablanca, Estambul-Sabiha Gökçen y Venecia.

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El crecimiento no es lineal. Ryanair dejará de operar cuatro rutas que sí estaban el invierno pasado —Estocolmo-Västerås, Lanzarote, Palma de Mallorca y Varsovia-Modlin—, y Vueling abandona Cardiff y Londres Gatwick. La conexión con Ereván, que se esperaba para estos meses, tendrá que esperar hasta mayo de 2027 después de que FLYONE Armenia aplazara su regreso.

Valencia cambia de manos: Wizz Air casi triplica frecuencias en Manises

En Alicante el patrón es de consolidación. En Valencia el movimiento es de otra naturaleza. Wizz Air se dispone a cambiar la dimensión de su presencia en Manises: 24 rutas activas frente a las 12 del verano anterior y una media de 111 vuelos semanales, frente a los 45 del invierno pasado. El incremento, de 66 frecuencias, es superior al crecimiento del conjunto del aeropuerto. La low cost húngara deja de ser inquilina y pasa a ser casera.

La compañía abrirá el 2 de noviembre su nueva base valenciana con vuelos a Asturias, Santiago de Compostela, Santander y Brașov, en Rumanía. El 14 de diciembre llegará una segunda oleada: Catania, Bilbao, Palma de Mallorca, Nápoles, Chisináu, y Ereván. Londres Gatwick, Londres Luton y Turín completan una expansión que en parte arrancó en verano y que llega con la temporada ya empezada.

Wizz Air no añade vuelos a Valencia: le cambia el reparto de poder a todo el aeropuerto.

Wizz Air Manises

Todo esto tiene una lectura competitiva. La aerolínea entra en mercados donde otras compañías ya estaban fuertemente implantadas. El caso más evidente es Catania: Ryanair estrenará su ruta desde Valencia el mismo 25 de octubre, con cinco vuelos semanales, en una competencia directa por el mercado italiano. Mientras tanto, Ryanair reduce su red en Manises: pierde seis rutas respecto al invierno anterior y se queda con 45. Bruselas desaparece de la programación; Santiago y Santander tampoco se operarán, y Tenerife Sur, Cork y Edimburgo quedan reducidas al verano.

El retroceso se compensa en parte con Vueling, que mantiene rutas pero sube frecuencias en Bilbao, París y Palma, y recupera Ibiza. Su jugada estratégica es asumir la conexión con Bilbao que durante décadas operó Air Nostrum, que por primera vez no la mantendrá en invierno. Finnair convierte en anual su ruta con Helsinki. Volotea incorpora Argel y Santander y recupera A Coruña. En sentido contrario, Smart Wings pausa Praga hasta el verano y Wizz Air convierte Tirana en destino exclusivamente estival.

El Escenario Valenciano

El mapa aéreo no es ajeno a la política autonómica. El Consell de Pérez Llorca —el president de la Generalitat desde diciembre de 2025, con el pacto PP-Vox— ha convertido la ampliación de Manises en una reclamación recurrente ante el Ministerio de Transportes, que gestiona la red a través de Aena. La Conselleria de Turisme, por su parte, defiende que la temporada de invierno deje de ser un desierto estacional. Los datos le dan parcialmente la razón: el aeropuerto alicantino ya no distingue entre verano e invierno en una docena larga de rutas.

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En el plano estatal, la temporada arranca sobre una red de 46 aeropuertos gestionados por Aena y un debate abierto sobre cómo repartir el crecimiento. Alicante-Elche consolida un modelo internacional que funciona todo el año; Valencia ensaya otro, el de la base de bajo coste que llega, se instala y se queda. El patrón no es nuevo en España: las bases de bajo coste reordenaron en su día los mapas de Girona y Reus. La diferencia es la escala. Aquí hablamos de 66 frecuencias semanales más en un aeropuerto que vivía de un equilibrio muy estable entre operadores.

Queda calendario por delante. El 2 de noviembre se inaugura la base; el 14 de diciembre aterriza la segunda oleada; el 27 de marzo de 2027 se cierra la temporada, con la vista puesta en el verano y en el regreso de Ereván en mayo. La pregunta que sobrevuela Manises no es cuántos vuelos habrá, sino cuántos de ellos seguirán ahí cuando pase el invierno. Porque una base se abre con rutas y se sostiene con pasajeros.

Ficha del Caso

  • El caso: Los aeropuertos de Alicante-Elche y Valencia han arrancado la temporada de invierno 2026-2027 con más oferta, pero con estrategias opuestas: expansión internacional en El Altet y repliegue de Ryanair en Manises ante el desembarco de Wizz Air.
  • Datos importantes: Alicante-Elche oferta cerca de 8,6 millones de plazas (+5%), 31 países, 125 destinos y 28 aerolíneas. Wizz Air pasa en Valencia de 45 a 111 vuelos semanales; Ryanair cae a 45 rutas. Temporada: del 25 de octubre de 2026 al 27 de marzo de 2027.
  • Resumen: El invierno ya no es temporada baja en la Comunitat Valenciana, pero el crecimiento cambia el reparto de poder entre aerolíneas y pone a prueba la capacidad de Manises y la política aeroportuaria del Consell.