Territori estudia limitar la velocidad de los buses interurbanos tras el accidente del autobús en Fogars de Montclús

Paneque sostiene que la norma sobre pasajeros de pie es internacional y que la Generalitat no puede cambiarla en solitario. Territori espera el informe de los Mossos antes de mover ficha sobre velocidad o seguridad interior.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los viajeros de las líneas interurbanas de Sagalés en el Vallès Oriental y el Montseny, y por extensión a los usuarios de buses de montaña de toda Cataluña.
  • ¿Cuándo ocurre? El siniestro fue el domingo 25 de octubre. La investigación de los Mossos d’Esquadra sigue abierta y no tiene fecha pública de cierre.
  • ¿Qué cambia hoy? Nada, de momento. No hay norma aprobada ni en trámite: Territori no decidirá hasta tener el análisis técnico sobre la mesa.

El accidente del autobús de Sagalés en Fogars de Montclús se saldó con 87 personas atendidas, una cuarentena de ellas aún hospitalizadas y siete en estado grave. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, confirmó este martes que el Govern estudiará cambios en la seguridad de los buses interurbanos, incluida la regulación de la velocidad, cuando los Mossos cierren su informe.

Cubría la línea 573 de Sagalés, la que baja desde Santa Fe del Montseny, y se salió de la BV-5114 hasta caer por un talud de unos veinte metros, en el término de Fogars de Montclús. Tenía capacidad para 65 personas sentadas. A bordo viajaban también pasajeros de pie. Los Mossos d’Esquadra mantienen abierta la investigación para determinar si el autobús circulaba por encima del máximo de ocupantes autorizado y qué provocó la salida de la vía.

Un bus bajando del Montseny con 65 plazas sentadas y gente de pie

El conductor dio negativo en las pruebas de alcohol y drogas. La policía autonómica ha descartado también la implicación de otros vehículos o de terceras personas. Los investigadores disponen ya de la información del vehículo, de los vídeos del interior y del recuento de cuántas personas iban sentadas y cuántas de pie. Ese recuento es la pieza clave del caso y determina si el debate es de seguridad o de cumplimiento normativo.

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Ochenta y siete personas atendidas, una cuarentena que sigue ingresada y siete en estado grave. El balance no se ha movido en las últimas horas y no se esperan cambios a corto plazo.

Por qué la norma de los pasajeros de pie no depende del Govern

Sagalés accidente

Paneque lo explicó con precisión en la rueda de prensa posterior al Consell Executiu: la norma que regula cuánta gente puede viajar de pie en un autobús es de ámbito internacional, va más allá del marco europeo y no la fija la Generalitat. Existen tres categorías de vehículos y el siniestrado, un interurbano, admite un número determinado de pasajeros de pie. La escena de gente agarrada a la barra no era, en principio, irregular.

Ninguna conselleria puede reescribir en un despacho una norma que se aprueba fuera de Cataluña. Lo que sí puede tocar es la carretera, el vehículo y la velocidad.

Con todo, la consellera abrió una puerta. Cuando la investigación esté cerrada, Territori revisará si hay margen de mejora en los elementos de seguridad interior de los vehículos, en medidas de seguridad vial y en la regulación de la velocidad. ‘Pero no trasladaremos ninguna decisión hasta que no tengamos el análisis técnico’, dijo. Nada entra en vigor mañana.

Lo que Territori puede tocar y lo que no

Conviene separar dos planos. El primero es el de la homologación del vehículo y su capacidad, que se rige por normativa internacional y europea y que la Generalitat no puede modificar por su cuenta. El segundo es el de la carretera: la BV-5114 es una vía de montaña, estrecha y de curvas cerradas, del tipo que abunda en el Montseny, en el Montnegre, en el Cadí y en buena parte de la red secundaria catalana. Ahí el margen existe: límites de velocidad, señalización, protecciones en los márgenes, y trazado son cuestiones que dependen de las administraciones con competencia sobre la vía, no de una norma internacional.

La lectura política también cuenta. Un siniestro con siete heridos graves en una carretera de la red catalana acaba siempre en el Parlament, y el departamento que dirige Paneque comparece con un expediente que no controla del todo: la norma viene de fuera, pero las medidas de seguridad vial sí son materia propia. Esa asimetría explica la prudencia del Ejecutivo catalán y también su incomodidad.

El fondo del asunto es estructural. Las líneas interurbanas que conectan los núcleos del Montseny con las cabeceras comarcales viven de una demanda irregular: punta en días lectivos, silencio el resto. Garantizar plazas sentadas en cada trayecto obligaría a duplicar vehículos en horas punta, y ese coste nadie lo ha puesto todavía encima de la mesa.

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Sobre la mesa queda una pregunta incómoda: si la normativa permite viajar de pie, ¿debería permitirlo una línea que baja un puerto de montaña con curvas cerradas y sin arcén? Los técnicos tienen la última palabra sobre el papel. La política tiene la penúltima.

De momento no hay calendario. Territori no ha fijado plazo para cerrar la reflexión y el informe de los Mossos no tiene fecha pública de entrega. Mientras tanto, la línea 573 y el resto de servicios de la zona siguen operando con normalidad, y los vecinos del Montseny hacen lo de siempre: suben al bus y confían en que la carretera aguante.

Seguimos de cerca lo que salga de ese informe, porque de ahí saldrán las instrucciones concretas para las empresas que operan fuera de las áreas metropolitanas. Dejémoslo en un ‘ya veremos’, que es lo que hay por ahora.