Netanyahu, mayoría decisiva en las legislativas israelíes: apela a Trump para eliminar la amenaza iraní

Ninguna de las cinco encuestas a pie de urna concede los 61 escaños de la Knesset y el voto de soldados y reservistas decidirá si hay gobierno. Madrid vigila el precio del crudo y su contingente en Líbano.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Benjamín Netanyahu ha reclamado una ‘mayoría clara y decisiva’ tras las legislativas israelíes del 27 de octubre, con el recuento todavía abierto y sin que ninguna de las cinco encuestas a pie de urna conceda 61 escaños a ningún bloque.
  • ¿Quién está detrás? El Likud, primer partido con 27 escaños según tres cadenas; Gadi Eisenkot y su formación Yashar, con 21 o 22; y Donald Trump, que respaldó a Netanyahu dos veces en la última semana de campaña.
  • ¿Qué impacto tiene? Un gobierno israelí con margen político es la condición que la Casa Blanca pone para una nueva fase contra Irán. Para España, el riesgo se mide en el contingente de la ONU en Líbano y en el precio del crudo.

Benjamín Netanyahu reclama una ‘mayoría clara y decisiva’ y ya señala a Donald Trump como socio para eliminar la amenaza iraní. El recuento definitivo no llegará hasta dentro de 48 horas y ninguna de las cinco proyecciones difundidas concede los 61 escaños que exige la Knesset.

El primer ministro habló de madrugada ante sus seguidores en Jerusalén, en la primera cita electoral israelí desde la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023. Debemos establecer un gobierno nacional de derecha fuerte’, dijo. ‘Es lo que hay que hacer’. Para él, el resultado demuestra un respaldo amplio a un ejecutivo comprometido con preservar Israel como Estado judío.

El recuento que desmiente a las dos campañas

Los números no sostienen todavía ninguna victoria. La revisión de la encuesta de la cadena 12 dejó el bloque de Netanyahu en 52 escaños, la oposición del antiguo jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot en 50 y los partidos árabes en 18. Las cadenas 13 y Kan proyectaron un empate a 51 con los mismos 18 escaños árabes. La cadena 14, abiertamente favorable al primer ministro, llegó a 60; i24NEWS se quedó en 55.

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Lo que sí coincidieron las cinco proyecciones es en que el Likud es el partido más votado, con 27 escaños según las cadenas 11, 12 y 13, y en que Yashar, la formación de Eisenkot, se queda en 21 o 22. La aritmética de la Knesset unicameral —120 diputados, 61 para gobernar— convierte esa ventaja en una jaula.

La noche dejó una declaración que en cualquier otra democracia habría cerrado la campaña. Eisenkot pidió a Netanyahu que aceptara la derrota: ‘Un líder digno aceptaría el voto de no confianza del pueblo y anunciaría hoy su retirada de la política’.

Naftali Bennett, cuyo pacto con Yair Lapid se quedaba en 12 escaños, fue más lejos: ‘Netanyahu ha perdido y el gobierno del 7 de octubre se va a casa’. El primer ministro respondió acusando a las televisiones de haber hundido al Likud en los sondeos previos —les atribuyó 18 o 19 escaños— para desmovilizar a su electorado. ‘Sabían desde el principio que era una mentira’, dijo de los ‘canales de propaganda’.

En Israel no gobierna quien gana las elecciones: gobierna quien suma 61 escaños de 120. Y esta madrugada nadie los tenía.

Con los partidos árabes en su máximo histórico por la subida de la participación, Netanyahu cerró la puerta a cualquier ejecutivo que dependa de esas formaciones. ‘No debemos, de ninguna manera, poner en peligro a Israel con un gobierno que se apoye en partidos árabes antisionistas’, advirtió, antes de acusarlos de respaldar a Hamás. Los números de la cadena 12 lo corroboran: 50 escaños de la oposición más los 7 del partido islamista de Mansour Abbas dan 57, cuatro por debajo de la mayoría. El voto de soldados y reservistas, aún sin escrutar, puede mover ese reparto.

El respaldo de Donald Trump ha sido el otro protagonista silencioso. El presidente de Estados Unidos se pronunció dos veces en la última semana de campaña a favor de Netanyahu, y el primer ministro devolvió el gesto con la frase más política de la noche: ‘Israel está ante una oportunidad histórica, única en la vida, junto a nuestro socio el presidente Trump, de eliminar de una vez por todas la amenaza existencial de Irán’.

En su discurso dio por desmantelada la cúpula de Hamás y de Hezbolá y llegó a dar por eliminado al líder supremo iraní, Alí Jamenei, un extremo que ninguna fuente independiente ha confirmado. ‘Irán está más débil que nunca e Israel más fuerte que nunca’, resumió. Añadió una advertencia: ‘Esto no ha terminado mientras exista este régimen fanático’.

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Lo que España se juega: cascos azules en Líbano y el precio del crudo

elecciones Israel

Madrid mira este recuento desde una posición incómoda. El contingente español en en la misión de la ONU en Líbano (UNIFIL) está desplegado en el sector Este, una de las zonas más expuestas si la confrontación con Irán y sus aliados se reabre en el norte. Cualquier nueva fase militar obliga a revisar la protección de esas posiciones y el calendario de relevos.

El segundo canal de impacto es energético. España importa prácticamente todo el crudo y buena parte del gas que consume, y el precio del Brent es el termómetro más rápido de cualquier tensión en el Golfo. Una escalada que afectara al tráfico de el estrecho de Ormuz se trasladaría en semanas a la factura de las familias y a los costes de la industria.

Hay un tercer plano, diplomático. Las relaciones entre España e Israel atraviesan su peor momento en décadas desde el reconocimiento del Estado palestino en mayo de 2024, y una coalición israelí cerrada no invita a esperar un giro. Para la UE, la cuestión es si Bruselas sostiene una posición común o si cada capital negocia por su cuenta. El Real Instituto Elcano ha advertido del coste de esa fragmentación. Un socio comercial de segundo orden para España pasa a un plano menor frente al riesgo energético.

La Lógica de Washington

La pregunta que importa en Washington no es quién gane en Jerusalén, sino con quién se puede trabajar. Desde hace décadas, la Casa Blanca ha preferido un interlocutor israelí estable y ha mirado con frialdad los ejecutivos débiles o dependientes de formaciones que no controla. Bill Clinton apostó abiertamente por Isaac Rabin en 1992 frente a Isaac Shamir y repitió el gesto con Ehud Barak en 1999. No es una anomalía americana: es el manual.

El problema que la administración intenta resolver es concreto. Las operaciones de los últimos meses han dañado buena parte de la cúpula militar iraní, pero no han cerrado el expediente. Según informaciones publicadas en las últimas horas, el Departamento de Estado está preparando a los socios regionales para una posible nueva acción contra Irán después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre; la Casa Blanca no ha anunciado ninguna operación. Para ese escenario hace falta un gobierno israelí con margen político, no una coalición que se rompa en la primera votación.

La coalición que sostiene esta lógica en el Partido Republicano es la de siempre: la base evangélica, los grandes donantes proisraelíes y el ala de política exterior del Senado. El riesgo es también el de siempre. Israel celebró cinco elecciones en menos de cuatro años entre 2019 y 2022, y un empate a 51 es el escenario perfecto para la sexta. Si nadie suma 61, Isaac Herzog abrirá consultas con los grupos parlamentarios y podría no haber gobierno hasta bien entrado 2027.

Ficha del Caso

  • El caso: Netanyahu reclama una mayoría decisiva tras las legislativas israelíes del 27 de octubre, sin que ninguna proyección alcance los 61 escaños de la Knesset, y proyecta con Trump una nueva fase contra Irán.
  • Datos clave: Canal 12: 52-50-18. Canales 13 y Kan: empate a 51. Canal 14: 60. i24NEWS: 55. Likud, primer partido con 27 escaños; Yashar, 21 o 22. Recuento final en 48 horas.
  • Para España: el riesgo se concentra en el contingente de la ONU en Líbano, en el precio del crudo y en una relación bilateral con Israel ya deteriorada, sin margen para esperar un giro inmediato.