Alicante revisa el plan antirriadas que levantó tras la riada de 1997 mientras la reconstrucción de la DANA sigue pendiente.
El 30 de septiembre de 1997, una avenida de agua arrastró coches, contenedores y mobiliario urbano hasta el mar. En hora y media cayeron 156 litros por metro cuadrado; en seis horas, 270. Murieron cuatro personas. No había sistema de alertas, ni móviles, ni redes sociales: el aviso llegó por la tertulia del bar a la hora del almuerzo.
De la riada de 1997 al premio europeo: qué hizo Alicante y qué le queda
Aquella catástrofe dejó una certeza incómoda. La ciudad no estaba preparada para evacuar tanta agua en tan poco tiempo. El entonces president de la Generalitat, Eduardo Zaplana, encargó el diseño a su conseller de Obras Públicas —el conseller es el equivalente autonómico de un ministro—, el alicantino José Ramón García Antón, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.
El Plan Antirriadas se desplegó entre 1997 y 2005 y todavía hoy sostiene buena parte del drenaje de Alicante. Se construyeron cerca de 40 kilómetros de canalizaciones y se encauzaron los barrancos del Juncaret, Orgegia, de las Ovejas, Bon Hivern-La Goteta, de Canicia, y de San Blas. Las obras periféricas se calibraron para un periodo de retorno de 200 años —la probabilidad estadística de que se repita un aguacero de esa magnitud—; los colectores del casco urbano, para 50. El cómputo global del plan se cifra en unos 190 millones de euros actuales, a los que se sumaron actuaciones municipales.
Después llegaron dos piezas clave. En 2011 entró en servicio el depósito de tormentas de San Gabriel, capaz de almacenar 60.000 metros cúbicos de agua.
Cuatro años más tarde se inauguró el parque inundable de La Marjal, en la Playa de San Juan: 45.000 metros cúbicos de retención por 3,67 millones de euros, casi cuatro veces menos que un depósito subterráneo convencional. Retuvo 15.500 metros cúbicos en las lluvias de marzo de 2017 y 22.000 en agosto de 2019. El pasado 14 de octubre recibió el premio de la Nueva Bauhaus Europea en la categoría de Circularidad, Sostenibilidad e Innovación.
Un parque que traga 45.000 metros cúbicos de lluvia ha costado cuatro veces menos que el hormigón de un depósito convencional.
El margen, sin embargo, tiene un límite medible. Un estudio dirigido por el catedrático Jorge Olcina y publicado por la Fundación Aquae estima que una precipitación superior a 400 milímetros en dos horas rebasaría la red de pluviales si se focaliza sobre el término municipal. No es un registro que exista en la ciudad desde 1855, pero tampoco es improbable en la fachada mediterránea, según el propio informe. El episodio de la DANA de 2024 dejó cifras muy superiores en otros puntos de la Comunitat Valenciana, según AEMET.
Tres parques y doce depósitos: las obras que aún no tienen fecha

La ciudad tiene sobre la mesa nuevas piezas. Tres parques inundables —Vía Parque-Teulada, la cabecera del barranco de San Blas junto al futuro Parque Central y la avenida de Elche, junto a Casa Mediterráneo— y doce depósitos anticontaminación con 150.000 metros cúbicos de capacidad total: El Cocó, El Palmeral, La Albufereta, La Condomina y la zona baja de San Gabriel, en el entorno del paseo Joan Fuster. Doce depósitos suman 150.000 metros cúbicos de capacidad, pero sobre el papel todas esas actuaciones siguen sin fecha cerrada.
Ninguna de estas obras depende de una sola administración. Los cauces periurbanos son competencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ, el organismo estatal de cuenca adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica); los colectores y parques inundables, del Consell (el gobierno de la Generalitat Valenciana) y del Ayuntamiento. Es la misma maraña de competencias que se atascó en la DANA del 29 de octubre de 2024, cuyos dos años se cumplieron esta semana con más de 220 víctimas mortales y miles de viviendas aún en obras.
La comparación estatal ayuda a entender el patrón. La riada de Biescas de 1996, con 87 muertos, reordenó la normativa sobre campings en cauces. La gran riada de Valencia de 1957 alumbró el Plan Sur, que desvió el Turia y se prolongó durante más de una década. En ambos casos, la obra llegó después del recuento.
La DANA de 2024 ha abierto el mismo debate en el Congreso: cuánto transfiere el Gobierno central a la Generalitat, cuánto ejecuta el Consell a través del Plan RERD —el instrumento autonómico para canalizar los fondos de reconstrucción— y por qué las cifras comprometidas y las ejecutadas nunca coinciden. El Consorcio de Compensación de Seguros, que cubre los daños cuando el seguro privado no llega, sigue tramitando expedientes dos años después.
El Escenario Valenciano
En Valencia, el mapa político que decide sobre el agua es el que salió de las urnas de 2023. El Consell de Juanfran Pérez Llorca gobierna con el pacto PP-Vox desde la dimisión de Carlos Mazón, el 3 de noviembre de 2025. El expresident, hoy diputado en las Corts, sigue vinculado al proceso judicial de la DANA.
La oposición de PSPV y Compromís tiene en el ritmo de ejecución del Plan RERD su principal palanca de control al Consell. Y los planes hídricos municipales son el lugar donde esa discusión se vuelve concreta: un parque inundable que se retrasa no genera titulares, pero define quién se moja cuando llueve.
Fuera de Valencia, la dimensión nacional no es un adorno. El PP sostiene que la reconstrucción avanza y el Gobierno de Pedro Sánchez responde con las transferencias ya comprometidas; en el Congreso, la comisión que sigue la DANA ha convertido la ejecución en un pulso mensual. El precedente de Biescas, donde la lección llegó con 87 muertos, marca el estándar: la prevención solo entra en la agenda política después del desastre.
La proyección inmediata pasa por tres citas: los presupuestos de la Generalitat para 2027, la letra pequeña del Plan RERD en materia de obra hidráulica y el calendario electoral de 2027, que convertirá cada depósito pendiente en material de campaña. En Alicante, mientras tanto, el plan de 1997 sigue funcionando con las piezas de 2015 y con doce depósitos que aún no existen.
Ficha del Caso
- El caso: Alicante revisa el plan antirriadas nacido tras la inundación del 30 de septiembre de 1997, que causó cuatro muertos y anegó la ciudad, en pleno segundo aniversario de la DANA.
- Datos importantes: 40 kilómetros de canalizaciones, barrancos encauzados para lluvias de 200 años de periodo de retorno, depósito de San Gabriel (60.000 m³) y parque de La Marjal (45.000 m³). Pendientes: tres parques inundables y doce depósitos de 150.000 m³.
- Resumen: La prevención funciona hasta el umbral de 400 mm en dos horas, y las obras nuevas siguen sin calendario mientras el Consell y la CHJ reparten competencias.

