Xavier García Albiol podrá seguir siendo alcalde de Badalona aunque el 29N logre acta de diputado en el Congreso. El Comité Ejecutivo estatal del PP autorizó este lunes que el cabeza de lista por Barcelona compagine la Alcaldía con el escaño, una dispensa que se extiende a otros 16 alcaldes de la formación.
La decisión no es un trámite menor. Los estatutos del PP, en su artículo 12, declaran ‘incompatible’ el escaño con regir un municipio de más de 20.000 habitantes, y Badalona supera ese umbral con holgura. Para esquivarlo, la dirección estatal ha activado la válvula que el propio articulado contempla: el Comité Ejecutivo puede aprobar excepciones en ‘supuestos extraordinarios’ que atiendan a los intereses generales del partido.
El artículo 12 que el PP se salta con una excepción hecha a medida
La Ley Orgánica de Régimen Electoral General no ve ningún problema en acumular alcaldía y escaño. El listón lo puso el PP contra sí mismo y ahora lo levanta con un acuerdo interno. El Comité de Derechos y Garantías queda como responsable de velar por un régimen de incompatibilidades que el Ejecutivo puede suspender a petición de los interesados.
La dispensa ampara a 17 alcaldes que concurren en las listas populares del 29 de noviembre. Entre ellos, la alcaldesa de València, María José Català, que encabeza la candidatura por la circunscripción valenciana; la de Huelva, Pilar Miranda, y el de Toledo, Carlos Velázquez. En la Cámara alta repiten la alcaldesa de Santander por Cantabria y el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero.
Albiol ya había anticipado su intención cuando aceptó el ofrecimiento de Feijóo. Insistió entonces en que seguiría ‘siendo el alcalde de Badalona’ y en que su ‘compromiso de presente y de futuro’ con la ciudad continuaba ‘intacto’. Aceptó el encargo, dijo, con ‘orgullo, ilusión y un enorme sentido de compromiso’, y con la idea de llevar la voz de Badalona y del resto de municipios catalanes al Congreso.
La excepción no la firma la ley, la firma el partido. Y la firma justo donde más le duele: en el municipio que no puede permitirse perder.
En Badalona, la oposición no ha tardado en reaccionar. El líder de ERC en la ciudad, Àlex Montornès, sostiene que, con esta candidatura, ‘el PP juega e instrumentaliza Badalona’. En el consistorio el debate ya no es tanto el doble cargo como el tiempo: cuestionan que pueda seguir dedicándose a la ciudad como se merece.
Badalona, banco de pruebas de la estrategia municipal de Feijóo

La lógica de Génova es otra. En palabras de Feijóo, situar alcaldes al frente de las listas sirve para ‘estirar las listas’: el regidor se mueve por el territorio, se juega el cargo y arrastra votos. Es una fórmula vieja que el PP recupera con intensidad en estas elecciones, y Albiol es, en Cataluña, su mejor activo.
El alcalde de Badalona gobierna la ciudad con mayoría absoluta desde 2023, después de años de alternancia y de una moción de censura que lo apartó del bastón de mando. Su perfil mediático, reconocible más allá del área metropolitana, lo convierte en el único dirigente popular catalán con arraigo propio en un feudo de la izquierda. Repasar su trayectoria ayuda a entender por qué Génova lo sitúa por delante de cualquier otro nombre.
El coste de una excepción que el PP escribió para sí mismo
La norma interna de de los populares nació, precisamente, para escenificar rigor frente a la acumulación de cargos que otras formaciones practicaban sin pudor. Ahora esa misma norma se abre con una llave que solo ellos tienen. Lo que observamos es un patrón conocido: el partido que exigía dedicación exclusiva a sus alcaldes se concede permiso a sí mismo cuando el calendario electoral aprieta.
Hay además un límite que la dispensa no toca. La Constitución y la legislación vigente siguen haciendo imposible que Albiol sea alcalde y, a la vez, ministro del Gobierno de España si Feijóo le pidiera entrar en un hipotético gabinete después del 29 de noviembre. Por ahora no consta oferta alguna ni ese parece el objetivo de la candidatura, pero el escenario deja al descubierto la fragilidad del arreglo: vale para el Congreso, no para el Consejo de Ministros.
La lectura política en clave catalana es doble. Por un lado, el PP envía a su alcalde más visible a Madrid justo cuando necesita demostrar que tiene proyecto para Cataluña y no solo un nombre. Por otro, el doble cargo le entrega a ERC y al PSC un argumento sencillo: si el compromiso con Badalona era tan intacto, ¿por qué necesita un escaño en la Carrera de San Jerónimo?
El próximo hito es el 29N. Si Albiol obtiene el acta, su doble condición quedará resuelta por la vía de los hechos y sin más control que el que el propio partido quiera ejercer. Si no la obtiene, la excepción habrá servido para poco más que para dejar por escrito que el PP se reserva una puerta abierta cuando le conviene.

