La financiación con IA se atasca: CoreWeave y sus rivales no encuentran compradores de bonos

CoreWeave colocó deuda al 9,75% a principios de año; el mercado secundario exige ahora más del 15%. QTS pagará hasta 6 millones más al año por el mismo préstamo que estudiaba hace seis meses.

La financiación IA afronta su primer cuello de botella real: los compradores de bonos han dejado de llamar. CoreWeave, Nebius y Nscale, tres de los operadores de centros de datos más agresivos del sector, llevan semanas sin apenas poder colocar deuda, según adelanta The Wall Street Journal.

El diagnóstico incomoda porque no habla de chips ni de electricidad, sino de precio. Durante dos años el sector se ha financiado con la premisa de que siempre habría alguien al otro lado comprando el papel. La premisa se ha roto en el mercado secundario y el ajuste llega justo cuando más obra queda por pagar.

Claves de la operación

  • CoreWeave paga ya más del 15% por su deuda. Colocó bonos a principios de año al 9,75% de interés; quien compra hoy ese mismo papel exige una rentabilidad muy superior.
  • QTS asumirá hasta 6 millones más al año. El préstamo de 800 millones de dólares que estudiaba hace seis meses le costará entre 4 y 6 millones adicionales solo en intereses.
  • Nscale retrasa su salida a bolsa a diciembre. Quienes financiarían su centro de datos para Anthropic piden condiciones más duras antes de firmar.

Del 9,75% al 15%: el mercado cambia la vara de medir

CoreWeave colocó deuda a comienzos de ejercicio pagando un 9,75%. Quien compra hoy esos mismos bonos exige más del 15%. No es una refinanciación ni un emisor distinto: es el mismo papel soportando casi seis puntos más de coste sobre una base que no ha mejorado. El mensaje para el resto de operadores resulta difícil de malinterpretar.

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QTS ilustra el giro con precisión de laboratorio. Hace seis meses estudiaba pedir 800 millones de dólares; ahora busca prácticamente el mismo préstamo, pero le saldrá entre 4 y 6 millones más caro al año solo en intereses. La compañía ha construido un centro de datos para Microsoft y su deuda ligada a ese proyecto se ha encarecido desde abril, mientras la del propio Microsoft apenas se ha movido. El mercado distingue entre prestar a Microsoft y prestar a su inquilino. Tener un gran cliente ya no basta como aval.

A finales de 2025, Deutsche Bank y Morgan Stanley empezaron a buscar coberturas contra la deuda que ellas mismas habían colocado para levantar centros de datos. Aquel recelo era una anomalía de dos bancos; hoy es el estado de ánimo general. Los inversores temen que las protestas vecinales retrasen las obras, que los beneficios de la IA lleguen más tarde de lo prometido y, sobre todo, que ya tengan demasiado dinero metido en el mismo sitio.

El sector no se ha quedado sin dinero: se ha quedado sin la versión barata del dinero, que era la única con la que sabía construir.

‘Bragawatts’: firmar megavatios es fácil, pagarlos no

Hock Tan, consejero delegado de la compañía de semiconductores Broadcom, avisó en octubre de que el capital podía convertirse en un freno mayor que la escasez de chips o de electricidad. Viniendo de quien vende los chips, la advertencia tenía peso. Su previsión sitúa la falta de semiconductores en 2028 o 2029, y otras voces del sector la empujan hasta 2030.

Con todo, el dinero no ha desaparecido. Hasta septiembre, las empresas de IA captaron 466.000 millones de dólares en deuda, más de cuatro veces la cifra del año anterior, según Morgan Stanley. Lo que se ha cerrado es la ventanilla del crédito barato para quien aún no genera caja suficiente. La falta de chips, de energía, y de financiación acomodada se suman en el mismo trimestre.

El presidente de EQT ha bautizado como ‘bragawatts’ los megavatios anunciados a bombo y platillo que nunca se conectan. CoreWeave y el resto de operadores pueden firmar potencia contratada con relativa facilidad; entregarla conectada y, sobre todo, pagarla, es otro ejercicio. Nscale ya lo ha notado: retrasó su debut en bolsa a diciembre porque los fondos que debían sostener su centro de datos para Anthropic están pidiendo condiciones más exigentes.

centros de datos

España mira el mismo mercado con otro calendario

En España el calendario es distinto, pero el grifo es el mismo. Los proyectos anunciados en Aragón, Madrid y Cataluña se sostienen sobre contratos de alquiler firmados con años de antelación y sobre financiación mayorista que ahora cuesta más cara. Merlin Properties, el único REIT del IBEX 35 con una división relevante de centros de datos, compite por capital en ese mismo mercado: cada punto de más en la deuda ajena encarece también su crecimiento.

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Ya ocurrió una vez. Entre 1999 y 2001, los operadores de fibra firmaron capacidad que nunca llegaron a llenar y quebraron cuando el crédito se cerró de golpe; la sobrecapacidad tardó una década en absorberse. La diferencia es que entonces sobraba infraestructura y hoy falta. El riesgo no es el exceso de obra, sino su retraso, y un centro de datos que llega dos años tarde es un activo que nadie refinancia en las condiciones previstas.

Observamos un sector que ha confundido durante demasiado tiempo demanda futura con capacidad de pago presente. La IA generativa factura, sí, pero no al ritmo que exige una deuda que se ha multiplicado por cuatro en doce meses. El primer examen llega en diciembre, con la salida a bolsa de Nscale, y el segundo en los vencimientos que empiezan a vencer en 2027. Si para entonces el mercado primario sigue cerrado a los operadores pequeños, la consolidación que ya anticipan los propios ejecutivos dejará de ser una hipótesis y se convertirá en el precio de entrada al sector.

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