La estufa de gas Leroy Merlin que ahora cuesta 189 euros calienta el salón en minutos, y no hay ningún misterio: hay convección. El problema llega cuando el frío aprieta, la calefacción central no da más de sí y cada grado extra se convierte en una pequeña tragedia en la factura.
El aparato es la estufa de llama azul de la marca EQUATION, que la cadena francesa de bricolaje ha rebajado de 213 a 189 euros. Son 24 euros menos, algo más del 11%, y no exige instalación eléctrica ni obra: la clave para calentar el salón sin obra es que el calor sale de una bombona, no de un enchufe.
Funciona con butano o con propano y trabaja por convección. La llama calienta el aire de la zona baja, ese aire sube y empuja el frío hacia el suelo, y la estancia termina con una temperatura bastante pareja. El fabricante cifra su radio de acción en hasta 35 m²: un salón mediano o un dormitorio grande.
Lleva termostato incorporado. Suena a detalle menor y no lo es: cuando alcanza la temperatura marcada, se apaga; cuando el ambiente se enfría, vuelve a arrancar. Se gasta menos gas y se evita el sobrecalentamiento. En una estufa sin termostato, el calor sube hasta que alguien se levanta a corregirlo a mano.
El encendido es eléctrico, sin cerillas ni mechero, lo que quita unos cuantos sustos al manipular la bombona. El conjunto es compacto y se arrincona cuando no se usa, algo que se agradece en pisos donde el salón hace las veces de todo.
Una estufa de gas no calienta más por tener más potencia, sino por repartir mejor el aire que ya hay en la habitación.
El secreto del éxito
- Ventila aunque haga frío: una estufa de combustión consume oxígeno de la estancia y, si la llama no quema limpia, puede generar monóxido de carbono. Airea 5-10 minutos con el aparato apagado dos veces al día; el salón se enfría poco y el aire se renueva entero.
- Ajusta la potencia a los metros: por encima de 35 m² esta estufa se queda corta y trabajará a tope sin llegar nunca. Entre 20 y 25 m², en cambio, va sobrada y el termostato hace casi todo el trabajo.
- Marca un grado menos de lo que crees: poner el termostato a 18-20 ºC en lugar de 22 mantiene el confort y recorta las horas de llama encendida. El cuerpo se adapta en dos días; la bombona no perdona.
Lo que necesitas antes de comprarla
- Una bombona de butano o propano: el aparato no funciona sin ella y no viene incluida.
- Un regulador con su goma en buen estado, revisados cada temporada.
- Un rincón despejado, lejos de cortinas, ropa tendida, y muebles de tela.
- Una rejilla de ventilación fija o una rendija permanente en la estancia.
- Sitio para la bombona de repuesto: cuando se acaba, siempre se acaba un domingo por la noche.

Puesta en marcha, paso a paso
Coloca la estufa en su sitio definitivo antes de conectar nada. Moverla después, con la bombona enganchada, es la causa número uno de gomas forzadas. Conecta el regulador a la bombona y aprieta a mano: las llaves de gas no se aprietan con alicates.
Antes de encender, haz la prueba de la espuma. Agua con jabón en la conexión, y observa: si aparecen burbujas hay fuga y ahí se acaba el montaje. Si no aparecen, enciende con el mando eléctrico, deja que la llama azul se estabilice un minuto y ajusta el termostato.
La llama debe ser azul y estable, sin puntas amarillas ni ruido de combustión sucia. Si ves algo raro, apaga y revisa: quemador sucio, aire mal regulado o bombona a punto de agotarse. Ahí falla casi todo el mundo, por pura prisa.
Al terminar la temporada, desconecta la bombona, limpia la rejilla frontal con un paño seco y guarda el aparato tapado. Un quemador limpio es la diferencia entre arrancar en octubre y pelearse con él.
Alternativas, consumo y mantenimiento
Si el presupuesto manda, en el catálogo de la web oficial de Leroy Merlin conviven opciones más baratas: la Orbegozo HBF 100 se queda en 169 euros y las plegables de Cecotec y JUPPLIES rondan los 80. Suelen ser aparatos más básicos, con menos potencia y sin control fino de temperatura, así que toca leer la ficha antes de lanzarse.
El gasto real no depende tanto de la estufa como de las horas de encendido y del precio de la bombona en tu zona. El propano aguanta mejor las heladas; el butano es más barato y habitual, pero pierde rendimiento cuando el termómetro se acerca a cero. Con termostato, el aparato pasa más tiempo apagado del que parece.
En mantenimiento basta con poco: limpiar la rejilla frontal con un paño seco cada semana, revisar goma y regulador al empezar la temporada y guardar el conjunto desconectado y tapado en verano. Cosas del butano.
Y un truco de casa que casi nadie aplica: si tienes ventilador de techo, ponlo en modo invierno a baja velocidad. Mueve el aire caliente que se acumula arriba y reparte la temperatura sin encender nada más. El frío no negocia, pero se le puede engañar.
