Qualcomm prevé 650 millones de dólares en centros de datos de IA para el primer trimestre de 2027. Los móviles, el negocio que le ha sostenido durante una década, caen un 20% frente a 2025. La dirección confirmó ambas cifras en la llamada con analistas de sus resultados del cuarto trimestre de 2026 y dibujó una rampa que aspira a multiplicar por 23 ese primer dato en apenas dos años.
Claves de la operación
- 650 millones en el primer trimestre de 2027. Es la primera estimación pública de ingresos por centros de datos de IA que la compañía pone negro sobre blanco ante los analistas.
- La meta es 15.000 millones en 2029. La hoja de ruta pasa por 5.000 millones al cierre de 2027, un salto que exige ejecución industrial y clientes nuevos.
- Amazon y Meta sostienen la previsión. Los dos hyperscalers son los primeros clientes confirmados y, a día de hoy, casi toda la base del negocio.
De 650 millones a 15.000: la escalera que Qualcomm vende a los inversores
La previsión intermedia son 5.000 millones de dólares al cierre de 2027. Entre el arranque de ese ejercicio y su último trimestre la compañía pasa de 650 a 5.000 millones en nueve meses, casi ocho veces más, un ritmo que en semiconductores solo han sostenido los ciclos expansivos de Nvidia. Para dimensionar el salto, la dirección manejó en la llamada una referencia de 10.400 millones de dólares de ingresos totales en 2026, el mismo ejercicio en el que el negocio histórico se contrajo. Los números completos de esa conferencia están en los materiales que la compañía publica para inversores.
El problema no es la ambición, es el calendario. Las ventas de móviles, que siguen aportando la mayor parte de la facturación, pierden un 20% frente a 2025 en pleno ciclo de renovación. Un desplome así en el negocio tradicional no se tapa con un trimestre bueno de servidores: obliga a ajustar costes mientras la división nueva todavía representa una fracción mínima del total.
En este tipo de giros, el mercado descuenta antes la credibilidad del plan que la cifra del trimestre. La cotización se juega más la rampa de 2029 que el guidance de los próximos noventa días. Y la comparación con Nvidia es inevitable: quien compra el relato de Qualcomm compra también la hipótesis de que existe un segundo proveedor relevante en inferencia.
Amazon y Meta abren la puerta del centro de datos

Los acuerdos con Amazon y Meta, anunciados a lo largo de 2026, son la palanca sobre la que se apoya toda la previsión. Dos clientes concentran prácticamente toda la base de negocio que la empresa presenta al mercado como su segunda pata. Cómodo a corto plazo. Frágil en cuanto se negocia precio.
Tanto Amazon como Meta diseñan silicio propio para sus centros de datos, y ahí está la contradicción de fondo. El comprador que hoy firma el pedido es el que mañana puede fabricarlo en casa. Qualcomm no vende a un mercado abierto, sino a dos compañías con volumen suficiente para internalizar el componente cuando la factura lo justifique.
Un proveedor que depende de dos hyperscalers no negocia contratos: negocia su permanencia en la cadena de valor.
El precedente que Qualcomm no quiere repetir
Intel tardó una década en admitir que el móvil se le había escapado y terminó vendiendo su negocio de módems. Qualcomm hace ahora el movimiento inverso, del bolsillo al rack, y lo hace con una ventaja: mantiene una cartera de propiedad intelectual de módem que nadie más tiene completa. Pero la infraestructura de IA se compra por rendimiento por vatio y por software, dos terrenos donde MediaTek aprieta por abajo y donde Nvidia, AMD, y Broadcom ocupan la parte alta del mercado.
La segunda pregunta es de margen. Los aceleradores de inferencia se venden con contratos plurianuales y precios pactados, no con el catálogo de una tienda. Cambiar de modelo implica renunciar al margen de licencia cómodo y entrar en una guerra de costes de fabricación donde manda el volumen.
La demanda que persigue no es abstracta. Es la misma que sostiene las regiones cloud anunciadas en Aragón y Madrid, y la que Bruselas intenta retener en suelo europeo con su política de chips. España compite por atraer centros de datos, no por fabricar los procesadores que los llenan, y ese desequilibrio explica por qué el negocio de Qualcomm se decide en California y se factura en cualquier sitio menos aquí.
El primer examen serio llegará con los resultados del primer trimestre de 2027, cuando la compañía tenga que demostrar sobre la mesa los 650 millones prometidos. Si la cifra aparece, la escalera hasta 15.000 millones resultará creíble. Si no, quedará la parte incómoda del relato: un fabricante de móviles que anunció su reconversión el mismo año en que su negocio tradicional se hundió un 20%.

