El letrado Víctor Manuel Catena, que defiende al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en la Causa Plus Ultra, ha presentado un recurso de apelación en contra de la decisión del juez José Luis Calama, instructor del caso, de no enviar una comisión rogatoria a Arabia Saudí para que acrediten que las joyas encontradas en la caja fuerte de Rodríguez Zapatero fueron un regalo personal del verano de 2007. «No existe norma jurídica alguna que imponga la obligación de conservar la documentación o los estuches de los regalos que se reciben, por muy alta que sea la personalidad que los haya entregado», alega el ex presidente Zapatero.
El pasado 27 de octubre Calama rechazaba la solicitud del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero de enviar una comisión rogatoria a Arabia Saudí para acreditar el origen de las joyas que le fueron incautadas en el registro de su despacho el pasado 19 de mayo. El juez explicaba que, según el investigado Rodríguez Zapatero, los tres juegos de joyería compuestos por rubíes, esmeraldas y zafiros le fueron entregados por el entonces monarca de Arabia Saudí como muestra de atención personal durante la visita oficial a España en junio de 2007, cuando ostentaba la condición de presidente del Gobierno. Según la versión del expresidente, aceptó tales efectos por deferencia hacia el soberano extranjero y los conservó desde entonces en el ámbito privado, junto con otras joyas de origen familiar y regalos recibidos de terceros, sin hacer uso de ellos ni conocer su valor material.

El magistrado, en línea con el informe de Anticorrupción, señalaba que no se trata de invertir la carga de la prueba ni de exigir al investigado la acreditación de su versión de los hechos, pero precisaba que en el momento actual “lo que se constata es que la hipótesis fáctica sobre la que descansa la diligencia interesada” carece de “un mínimo elemento objetivo de corroboración que permita apreciar su utilidad, necesidad y pertinencia”.
“Sin perjuicio de la valoración pericial que finalmente corresponda a las piezas intervenidas, resulta razonable inferir que unos juegos de joyería integrados por rubíes, esmeraldas y zafiros, atribuidos a un obsequio realizado por un monarca saudí, presentan una relevante entidad patrimonial. A ello se suma que las propias características externas de las joyas permiten advertir, incluso a cualquier observador carente de conocimientos especializados, que se trata de bienes de notable valor económico. Desde esta perspectiva, la afirmación de que permanecieron durante años en su poder “sin conciencia de su valor material” encuentra difícil acomodo en las características objetivas de los efectos de que se trata”, añadía el escrito del instructor.
Zapatero dice que los estuches no son importantes
Para el magistrado también resulta relevante que las piezas de joyería intervenidas no se encontraran conservadas en sus estuches originales ni fueran acompañadas de certificados de autenticidad, documentación acreditativa de procedencia o cualquier otro elemento identificativo habitualmente asociado a bienes de esta naturaleza y valor. Sin que ello, precisa, “permita extraer por sí solo una conclusión definitiva acerca de su origen”. Pero lo cierto, añade Calama, “es que tales circunstancias difícilmente se compadecen con la tesis de que se tratara de un regalo institucional efectuado por un jefe de Estado y destinado a su incorporación al patrimonio público, supuesto en el que cabría razonablemente esperar la conservación de la documentación y de los elementos accesorios necesarios para su adecuada identificación, inventario y custodia”.
Ahora Zapatero alega que «la atribución inicial de delitos de contrabando, singularmente, parte de la sospecha de que el Sr. Zapatero hubiera introducido esas joyas en territorio español sin presentar declaración aduanera, pero carece de cualquier asidero fáctico» y además habría «que determinar cuándo se produjo la incorporación del elemento patrimonial al patrimonio del interesado, porque sería un factor esencial de esta pieza separada», continúa el escrito de apelación.
El abogado de Zapatero recoge que «la representante del Ministerio Fiscal se opone a la solicitud de cooperación jurídica internacional por la falta de acreditación de la presentación de las cartas ante la Embajada de Arabia Saudí; porque las joyas se habrían entregado en Madrid y el monarca que las entregó hace años que ha fallecido, y porque no consta que en esa visita se entregaran las joyas, como consta el obsequio de un reloj de sobremesa, según se hace eco el Auto judicial que se recurre.
A esto opone el letrado admitiendo que «es verdad que no ha acompañado un recibí de presentación de las dos cartas entregadas en la Embajada de Arabia Saudí. Obviamente no se ha acompañado al escrito porque no se ha obtenido acuse formal de la recepción de las cartas, y no se trata de una mera instancia administrativa presentada a través de un registro» y que «el hecho del fallecimiento del Rey Abdullah hace años es notorio, pero esa circunstancia no impide que en los propios archivos de la Casa Real saudí aparezca documentación sobre los regalos que se entregaron al presidente Rodríguez Zapatero en aquella visita, como se ha indicado.
Sobre la falta de constancia de las joyas en el acta de remisión de las cartas ante la embajada saudí, alega Zapatero que «este dato precisamente en lo que abunda es en el carácter estrictamente personal del obsequio, y en absoluto desdice o desacredita lo relatado por mi representado, ni pueden poner en cuestión su exposición de lo sucedido. El relato no se puede desacreditar sosteniendo que hubo obsequios
institucionales que se incorporaron al patrimonio público (…)».
El juez instructor aducía el Código de Buen Gobierno aprobado por el Consejo de ministros de Zapatero en 2025. El abogado dice que «entiende el Juez instructor, en síntesis, que es improbable que el Sr. Rodríguez Zapatero hubiese recibido estas piezas de joyería y no las hubiese entregado a Patrimonio del Estado, habida cuenta de los principios de ese Código de Buen Gobierno, y de que sí hubo regalos del rey Abdalá Bin Abdulaziz Al Saud que se entregaron en esa visita».
Pero según la defensa de Zapatero, «hubo otro regalo (el que nos concierne) que se hizo con carácter estrictamente personal, y que no compartía la misma naturaleza que el primero. Ni los regalos se entregaron en unidad de acto, ni en el mismo lugar, ni con el mismo
carácter».
Al juez también le extrañaba que las joyas no tuviesen estuche ni documentación. A este respecto dice Zapatero que «la ausencia de esos elementos de acreditación puede responder a múltiples factores que no son del caso, y que nada tendrían que ver con el hecho de la procedencia de las joyas y de su entrega al investigado» y aquí aduce además que «no existe norma jurídica alguna que imponga la obligación de conservar la documentación o los estuches de los regalos que se reciben, por muy alta que sea la personalidad que los haya entregado».
El abogado de Zapatero explica que «lo cierto es que cuando mi mandante recibió unas piezas de joyería hace 19 años, ni le extendieron ni él mismo extendió un acuse de recibo de la entrega, pues esa actuación es extravagante en el contexto en el que se produjo (y anómalo en la entrega de cualquier obsequio)».
Sobre la incoherencia de las explicaciones dadas por Zapatero cuando fue interrogado por el juez Calama sobre el origen de las joyas dice su abogado que «el relato sobre las joyas encontradas en la entrada y registro de la oficina de mi representado en modo alguno puede considerarse fantástico o incoherente; de hecho, el propio Auto asume (porque es notorio) la realidad del viaje del Rey Abdullah en los días 18 y 19 de junio de 2007 a nuestro país».
Para alegar indefensión el abogado también apela a que «la instrucción no puede cegarse a encontrar elementos de descargo, y la proposición de diligencias y pruebas por la defensa no puede representarse como un obstáculo para la investigación de los hechos, sino un medio útil para determinar la realidad de lo acontecido, máxime cuando la defensa ha obrado en todo momento con la más amplia lealtad en el procedimiento».
Para Zapatero es más complejo obtener la autoría del artesano que realizó las joyas, pedida por el juez hace unos días, que enviar una comisión rogatoria a Arabia Saudí.
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