EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Feijóo ha comprometido este miércoles que, si forma Gobierno tras el 29N, dimitirá y convocará elecciones si no aprueba los Presupuestos de 2027 y de 2028.
- ¿Quién está detrás? El presidente nacional del Partido Popular, que ha fijado la posición en un acto organizado por La Razón, horas después de anticipar el plan en Antena 3.
- ¿Qué impacto tiene? Convierte la mayoría parlamentaria en el primer examen de su legislatura y le permite contrastar con la prórroga de las cuentas de 2023 que arrastra el Gobierno.
Feijóo ha elevado el pulso sobre sus Presupuestos: dimitirá y convocará elecciones si no logra aprobar las cuentas de 2027 y 2028.
La escena era la de un candidato que ya piensa como presidente del Gobierno. En un acto organizado por La Razón, el presidente nacional del PP ha puesto fecha a su propia exigencia: si tras el 29N forma Ejecutivo y no consigue sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2027 y de 2028, dimitirá y convocará elecciones. Lo ha dicho sin ambages, con un ‘sin duda’ que no admite interpretación, y con una frase que resume el marco de toda su intervención: ‘No soy el Sánchez del PP’.
El razonamiento es de aritmética parlamentaria antes que de retórica. Sin cuentas nuevas, el Gobierno se vería abocado a prorrogar las últimas aprobadas, que son las de 2023. ‘¿Qué prorrogo? ¿Prorrogo el presupuesto del año 23? No, entonces, ¿qué soy, Sánchez del PP? No es posible eso’, ha subrayado el líder popular ante el auditorio.
El calendario que maneja Génova es apretado y conocido. Si el Ejecutivo se constituye en el primer trimestre del año, hay 120 días para elaborar el Presupuesto, según el cómputo que Feijóo ha detallado. En ese plazo aún no estará cerrada la auditoría que el PP planea sobre la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y, en paralelo, habrá que negociar con la Unión Europea. ‘Es un test de estrés máximo’, ha reconocido el presidente popular.
Su respuesta a ese estrés es un argumento de experiencia: ‘Si hay un partido que sabe hacer Presupuestos Generales del Estado es el PP’. La promesa concreta, adelantada esta mañana en Antena 3, consiste en presentar dos proyectos de ley de presupuestos el año que viene: los de 2027 en primavera y los de 2028 en su plazo, el próximo otoño. Dos cuentas en doce meses y un solo examen político.
Gobernar sin presupuestos es, para Feijóo, la definición exacta de lo que critica: una prórroga perpetua que convierte al Ejecutivo en administrador de las cuentas de otro tiempo.
No fue el único asunto de la jornada. El líder del PP ha calificado de ‘teatrillo en prime time’ la dimisión del ya exministro de Transportes, Óscar Puente, y ha sostenido que el problema no se resuelve con una salida individual. Tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), que ha causado 69 muertos, Feijóo ha situado la responsabilidad última en La Moncloa: ‘Puente se va, Sánchez se queda’, ha resumido, antes de añadir que ‘lo que hay que cambiar es la gestión’ y, por tanto, ‘lo que hay que cambiar es a Sánchez’.
Del 29N a la primavera de 2027: la aritmética que puede romper la promesa

La dirección nacional es consciente de que el compromiso tiene una trampa de calendario. La suerte de las cuentas no se decide en el Senado, donde el PP cuenta con mayoría absoluta, sino en el Congreso, donde hace falta sumar voluntades una a una. Si el 29N otorga al grupo popular un aritmética suficiente, la votación de los Presupuestos será el primer termómetro real de la legislatura; si no, el examen llegará antes de lo previsto. Ahí se medirá también la relación con Vox, socio imprescindible en cualquier escenario de investidura y, a la vez, el flanco que Génova quiere gestionar sin entregar la agenda.
Hay un segundo compromiso, de estilo, que Feijóo ha colocado al mismo nivel. Cuando forme Gobierno elegirá perfiles técnicos y no pedirá a nadie el carnet del partido. ‘Dejar trabajar a los expertos, a los técnicos. No pediré a nadie el carnet de mi partido’, ha apuntado, y ha precisado que valorará la capacidad, la experiencia y la voluntad de servicio. Lo ha justificado con una advertencia: ‘La mala gestión tiene coste y el nepotismo también’.
El aterrizaje territorial de la promesa es inmediato. En las once comunidades autónomas que gobierna el PP, que suman alrededor del 60% del PIB del país, los presidentes autonómicos han hecho de la aprobación de sus propias cuentas el argumento central de gestión frente a la oposición y frente a sus socios. La vara de medir que los barones exhiben en sus parlamentos es exactamente la que Feijóo quiere aplicar en Madrid: cuentas aprobadas o elecciones. Sin margen para la excusa.
El Eje del Poder Popular
Lo que observamos es un movimiento de doble filo, calculado. Por un lado, Feijóo se fija a sí mismo un listón verificable y lo hace, además, antes de las elecciones: no promete gestión, promete resultado comprobable. Por otro, traslada al electorado una comparación que el PP lleva meses puliendo, la de un Gobierno central que lleva desde 2023 gobernando con las cuentas prorrogadas frente a unas autonomías populares que aprueban sus presupuestos con normalidad. El artículo 134 de la Constitución permite prorrogar automáticamente las cuentas del ejercicio anterior; convertirlo en costumbre es una decisión política, no una fatalidad jurídica.
En el plano interno, la promesa refuerza la autoridad de Génova en un momento en el que los barones van a tener un papel decisivo en la próxima legislatura. Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno, Alfonso Rueda, Carlos Mazón o Jorge Azcón no necesitan que se les explique el valor de un presupuesto aprobado: es su principal herramienta de gobierno y su mejor argumento electoral. Un Feijóo que se compromete a lo mismo que ellos en el ámbito nacional queda alineado con el eje territorial en lugar de por encima de él. Esa es la lectura que se hace en las federaciones.
Queda el riesgo, y conviene decirlo con claridad. Feijóo ha convertido su primera legislatura en una cuenta atrás con final conocido si falla, y el precedente más cercano juega a su favor y en su contra. En 2019, el rechazo de los Presupuestos en el Congreso llevó a Pedro Sánchez a convocar elecciones, pero no a dimitir. El líder popular añade ahora la dimisión al paquete, lo que eleva el coste personal del fracaso y, también, la credibilidad del compromiso. Con el 29 de noviembre en el horizonte y un Comité de Dirección por delante, la pregunta ya no es qué haría Feijóo con las cuentas, sino cuántos diputados estará dispuesto a poner encima de la mesa para sacarlas.
La política española lleva años midiendo a sus presidentes por lo que resisten; el PP quiere empezar a medirlos por lo que aprueban.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Gobernabilidad frente a prórroga. El PP se presenta como el partido que aprueba cuentas y convierte cada prórroga ajena en prueba de agotamiento.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
- Próximo hito: Elecciones generales del 29 de noviembre y primera reunión del Comité de Dirección tras los comicios, donde se fijará la hoja de ruta negociadora.

